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Ken Robinson: «Enseñar es una profesión creativa» [Video]

Principales ideas que desarrolla en su presentación Ted:

La deserción escolar es la punta del iceberg porque no incluye a los innumerables adolescentes que están en la escuela pero desconectados de ella; no la disfrutan.

El desorden de deficit de atención TDAH: no digo que no exista, pero tampoco es una epidemia. Si sientan a los niños horas tras horas a hacer trabajos rutinarios no se sorprendan si comienzan a inquietarse.

Los niños prosperan mejor con un amplio plan de estudios que celebre sus diferentes talentos, no sólo una pequeña porción de ellos. Las artes no sólo son importantes porque mejoran las calificaciones en matemáticas sino porque llegan a rincones del interior de los niños que de otra manera no pueden desarrollarse.

Si pueden encender la chispa de la curiosidad en un niño, con frecuencia aprenderán sin mucha ayuda. Los niños son aprendices naturales. La curiosidad es el motor del éxito.

Los maestros son el alma del éxito de las escuelas.

Enseñar es una profesión creativa. La enseñanza no es un sistema de transmisión: uno no está allí (en la escuela) para transmitir la información recibida. Lo que hace un buen maestro es guiar, estimular, provocar, involucrar. Al fin y al cabo la educación se trata de aprendizaje. Si no hay aprendizaje no hay educación. El objetivo de la educación es que la gente aprenda. El rol del docentes es facilitar el aprendizaje.

La cultura educativa dominante se ha enfocada más en evaluar que en enseñar o aprender. Se incentiva a nuestros docentes y alumnos a seguir algoritmos de rutinas el lugar de estimular el poder de la imaginación y la curiosidad.

La vida humana es inherentemente creativa. Es la razón por la cual la cultura humana es tan interesante, diversa y dinámica. Uno de los objetivos de la educación es despertar y desarrollar estos poderes de creatividad. En cambio, lo que tenemos, es una cultura de la estandarización.

Lo que hacen los sistemas educativos que funcionan muy bien:

* Individualizan la enseñanza y el aprendizaje, reconocen que quienes están aprendiendo son alumnos, y que el sistema debe involucrarlos a ellos y a su curiosidad, su individualidad y su creatividad. Así es cómo hacen que aprendan.

* Delegan toda la responsabilidad en la escuela para concretar esas metas. La educación sucede en aulas y escuelas, y las personas involucradas son los docentes y los alumnos. Debe ser la comunidad educativa la que lleve adelante esos desafíos.

(Sobre el sistema educativo en general) Se intentan hacer cambios pero es como si se estuviera navegando todo el tiempo en contra de la corriente. Y creo que la razón es la siguiente: muchas de las políticas actuales están basadas sobre conceptos mecánicos de educación. Es como si la educación se tratara de un proceso industrial que puede mejorarse teniendo mejor información. Creo que algún rincón de las mentes de algunos legisladores existe esta idea,  y que si la afinamos lo suficientemente bien lograremos mejorar el sistema. Nunca será así, nunca fue así. El punto es que la educación no es un sistema mecánico, es un sistema humano. Se trata de personas que quieren – o no – aprender. Cada alumno que abandona la escuela tiene una razón para ello que está conectada con su poco biografía. Puede que les resulte aburrida, puede que les resulte irrelevante, puede que le resulte incompatible con la vida que llevan fuera de la escuela. Hay tendencias, pero las historias siempre son únicas (luego describe un modelo de escuela en Los Angeles en donde los docentes trabajan coordinadamente para recuperar a los jóvenes que dejaron sus estudios trayéndolos nuevamente al colegio a partir de planes de estudios personalizados para cada uno. Remarca que funciona muy bien y que es un modelo a seguir)

 

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La Escuela Colaborativa: Diseñando las Redes de Apoyo

Por Cristián Parodi*

Nota preliminar: este post es un complemento de la nota principal «Propuesta para Mejorar la Escuela Secundaria: La Escuela Colaborativa»

 

I. Objetivo: diseñar las «redes de apoyo» de la escuela

Reducir el abandono y la repitencia de los adolescentes en la escuela secundaria a partir del trabajo colaborativo entre docentes, las familias y ex-alumnos (egresados de la escuela).

II. Esquema de trabajo

Se trata de conformar grupos colaborativos para complementar los esfuerzos que se hacen por la formación de los adolescentes, específicamente con aquellos estudiantes que presenten dificultades de aprendizaje con las materias más difíciles.

 

Participantes de los grupos colaborativos

  • Docentes
  • Familias
  • Ex-Alumnos de la escuela

Roles:

  • Coordinador (nuevo rol)
  • Tutores (nuevo rol)

 

III. Coordinador y Tutores. Descripción de roles 

El proyecto se basa en aprovechar la inteligencia colectiva – e individuales – de esa comunidad  para acompañar a los estudiantes que presenten dificultades de aprendizaje con las materias más difíciles. Ese acompañamiento se llevará a cabo a través del dictado de clases de apoyo como más adelante se explica.

Este esquema requerirá la creación de dos roles que a continuación se detallan, y que deberán convocarse por la escuela. Esa convocatoria  refuerza el interés de la comunidad escolar en poner en marcha iniciativas colaborativas que ayuden a más estudiantes a pasar de año. Sirve además para generar un fuerte sentido de pertenencia hacia el proyecto, logrando la adhesión de toda la comunidad. Una misión colectiva con un único objetivo que debe expresarse a través de la siguiente afirmación:

“Queremos que en nuestra escuela haya más estudiantes que aprendan y aprueben las materias.  Queremos que haya más chicos y chicas que pasen de año. Trabajaremos colaborativamente con la comunidad para alcanzar ese objetivo”

Para poner en marcha este plan será necesario crear dos nuevos roles: Coordinador  y Tutores

Coordinador

Su trabajo consistirá en :

1. Participar junto con la escuela de la convocatoria de los Tutores,  evaluar a los postulantes, capacitarlos sobre el rol que desempeñarán y organizar el grupo de acuerdo a la forma de trabajo que aquí se explica.

2. Estar en contacto con los docentes para conocer a tiempo (es decir, al comienzo y durante cada trimestre) los estudiantes que necesitarán clases de apoyo.

3. Coordinar con los Tutores el dictado de esas las clases.

4. Informar a los docentes sobre los avances y logros alcanzados durante las clases para que puedan constatar si hubo cambios de mejora en el aula (“¿Han mejorado los estudiantes que asisten a las clases de apoyo?”) Si no los hubo,  revisar la forma en que se estén dando las clases de apoyo junto con los Tutores para realizar los cambios que se necesiten para mejorar.

5. Estar en contacto con los padres de los alumnos para que el esfuerzo sea compartido también con las familias

6. Informar periódicamente a las autoridades de la escuela sobre la marcha de las clases de apoyo y evaluar los resultados de esta experiencia trimestre a trimestre («¿Estamos logrando con este esquema colaborativo que más estudiantes aprueben las materias difíciles?»).

Tutores

Su trabajo consistirá en :

1. Dictar las clases de apoyo sobre los temas / materias que el Coordinador les asigne (temas y materias sobre los cuales deberán tener el conocimiento necesario para poder llevar adelante la tarea).

2.Trabajar junto con el Coordinador informando los avances de las clases y desafíos que se presenten para resolver.

3.Tener un registro detallado de cada alumno, que ayude a identificar formas de enseñanza que se adapten a las diferentes necesidad que surjan.

4.Participar de reuniones periódicas con los docentes y el Coordinador,  para monitorear si los cambios de mejora esperados se están produciendo a tiempo (durante y antes que finalicen los trimestres) y teniendo en cuenta el objetivo central que buscamos alcanzar: que más estudiantes aprueben las materias, trimestre a trimestre.

Esos dos roles pueden ser desarrollados por la comunidad de padres y por ex-egresados del colegio. Para este último caso la convocatoria podría realizarse a alumnos que hayan egresado hasta 1991 (es decir personas que hoy tienen 26 años o más).  La convocatoria se podría realizar fácilmente desde la página Facebook de la escuela. Es esencial que adhieran al compromiso de asumir esos roles por lo menos durante todo el año lectivo.

Otra forma de convocatoria sería  enviando a las familias y ex-alumnos un email para que respondan una encuesta que nos ayude a generar una base de datos de posibles colaboradores. En este link podrán encontrar un ejemplo: https://goo.gl/forms/4UrIZ7BTwzIH4rBK2

Para tener otras ideas de quiénes pueden llevar adelante este rol, recomiendo la lectura «Redes de apoyo de la Escuela»

 

IV. Implementación: Cómo poner en marcha la iniciativa 

Se propone comenzar con una experiencia piloto eligiendo, por ejemplo, una división de primer año y seleccionado las dos o tres materias que estadísticamente provoquen la mayor cantidad de aplazos. Con esa información podremos comenzar a configurar el trabajo con los docentes.

Luego se deberá convocar a la comunidad de padres y ex-alumnos para elegir las personas que se desempeñarán como Coordinador y Tutor.  En el caso del Coordinador, las habilidades de este rol no refieren tanto a manifestar un saber o conocimiento sobre un determinado tema sino en la capacidad de poder generar empatía, provocar sentido de pertenencia con el proyecto, liderazgo para cumplir con los objetivos, permeabilidad, resiliencia, capacidad para coordinar equipos y desarrollar una buena comunicación.

 

V. Notas finales

¿Somos socialmente responsables? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Deberíamos serlo? ¿Por qué?. Este proyecto es una buena excusa para responder esas preguntas, para trabajar con otros por la concreción de un objetivo colectivo que le permita a muchos más adolescentes aprender las materias difíciles, aprobarlas, pasar de año y – finalmente – egresar del secundario con título.

Casi medio millón de chicos y chicas abandonan la escuela secundaria, y sólo 5 de cada 10 logran terminarla. Nuestra comunidad carece de futuro si no somos capaces de ayudar a desplegar la potencialidad de los jóvenes. En mi opinión tenemos que empezar a pensar que nosotros, los adultos, somos también responsables de esta crisis y que como comunidad tenemos la oportunidad de intervenir en hacer algo para mejorar la situación. Depende de nosotros.

Creo que este proyecto va en ese sentido. Los invito a que lo pongan en marcha en sus escuelas. Me ofrezco a acompañarlos. Pueden escribirme a: parodic@gmail.com // favor de poner en el Subjet/Asunto «La Escuela Colaborativa»

Muchas gracias

Cristián Parodi*

 

*Impulsor de «Hagamos algo por la Educación»

 

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Escuelas Secundarias: Propuesta para que más adolescentes egresen del secundario, aprendiendo y aprobando

Por Cristián Parodi

Esta propuesta tiene como objetivo conformar redes de apoyo para complementar los esfuerzos que se hacen por la formación de los adolescentes, y con el objetivo de lograr que más estudiantes puedan finalizar sus estudios aprendiendo y aprobando las materias. Presenta un esquema de trabajo colaborativo cuyo principal componente es el dictado de clases de apoyo y tutorías por parte de esas redes y en coordinación con directivos y docentes.

Las redes de apoyo podrán estar conformadas por dos grupos: a) las familias, a través de la cooperadora escolar, y b) ex-alumnos egresados del colegio desde 1990 en adelante (los que hoy tienen más de 26 años).

Esos dos grupos trabajarán en coordinación con los profesores para acompañar a tiempo – esto es durante y antes que termine cada trimestre – a aquellos estudiantes que den señales tempranas de necesitar de esos apoyos para poder aprobar las materias.

Si las acciones de acompañamiento y complementación se pueden llevar a cabo en forma coordinada, lograremos que más adolescentes aprendan y aprueben las materias, primera condición para lograr que más estudiantes egresen del secundario con título. 

Esa coordinación resultará fundamental para que el plan tenga éxito. Por esa razón es necesario un nuevo rol, que llamaremos “desarrollador de egresados”, cuya única tarea es hacer que todas las partes funcionen colaborativamente, en tiempo y forma. No puede tener otra misión y provendrá de los grupos de apoyo.

Importante: será necesario que todo este plan se alimente con información estadística de la escuela con el fin de saber dos datos esenciales que nos ayudarán a provocar esos cambios de mejoras:

  1. Cantidad de alumnos inscriptos en primer año Vs. cantidad de alumnos que llegan al último.
  2. De los que llegaron al último año: cantidad de estudiantes que egresan en ese mismo año con título (reciben el certificado analítico) Vs. los que no cuentan con las condiciones para recibirlo (porque adeudan materias, etc.)

Esos dos datos son muy valiosos para poder cuantificar los esfuerzos que la escuela y los grupos de apoyo deberán hacer para producir los cambios de mejora que este proyecto propone.

También resultará fundamental que las personas que se sumen a este objetivo colectivo mantengan su compromiso durante al menos un año para que las tareas de guía, acompañamiento y complementación logren alcanzar la meta del proyecto.

 

Escuelas interesadas en esta iniciativa, los invito a que se contacten conmigo para acompañarlos y guiarlos en su puesta en marcha al siguiente mail: parodic@gmail.com

 

Cristián Parodi

Impulsor «Hagamos algo por la Educación»

 

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Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados para la escuela secundaria

Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria:

01 – Crear el sentido de emergencia para motivar el cambio (“¡Necesitamos que más adolescentes aprueben las materias difíciles!”)

02 – Construir un equipo guía con capacidades que ayuden al cambio (“Docentes, ex-docentes, familias y comunidad aportando complementación, guías y apoyos para cumplir con el objetivo”)

03 – Establecer la visión estratégica para hacer del cambio una realidad (“trabajemos colaborativamente, concentrados y coordinados para cumplir con el objetivo, trimestre a trimestre”)

04 – Reclutar a la mayor cantidad de personas que entiendan y acepten la estrategia adoptada (“Del grupo de apoyo que conformamos en el punto 2, encontremos el 20% que nos ayudará a generar el 80% del impacto que buscamos alcanzar”)

05 – Eliminar barreras y obstáculos que impidan que se logre el objetivo (“Sostener la cooperación, la colaboración y la responsabilidad del grupo para concretar el objetivo: que más adolescentes aprueben las materias difíciles”)

06 – Presentar los éxitos a corto plazo alcanzados (“Mostrar, trimestre a trimestre, cómo logramos que más estudiantes aprobasen las materias difíciles. Provocar el efecto contagio en la comunidad para ampliar los apoyos descriptos en el punto 2”)

07 – Mantener el cambio de forma infatigable y hasta que sea una realidad (“Colaborar, cooperar, sostener, guiar, apoyar e INSISTIR hasta que se cumpla con el objetivo”)

08 – Hacer que el cambio perdure en el tiempo hasta que reemplace a los viejos hábitos (“Trimestre a trimestre, año tras año, mantener nuestra estrategia para concretar el objetivo que nos planteamos alcanzar hasta que forme parte indispensable de la cultura de la escuela”)

Adaptación para la escuela secundaria de Cristián Parodi

Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria
Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria
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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte V. Desarrollador de Egresados

Por Cristián Parodi*

Este post es continuación de :

Parte IV – Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte IV. Recaudación de fondos

 

5. “Desarrollador de Egresados” 

En la parte 2 del proyecto – construyendo las redes de apoyo de la escuela – vimos la necesidad de contar con un nuevo rol que tenga a su cargo la coordinación de los diferentes grupos de apoyos, docentes y directivos para que la meta colectiva que nos propusimos pueda ser alcanzada: que más estudiantes aprendan y aprueben las materias difíciles, trimestre a trimestre.

En esta quinta y última parte del proyecto voy a describir las características de este novedoso y muy necesario rol, y las habilidades que se requieren para ocuparlo.

Como se mencionó en la primera parte, quien se desempeñe en esta estratégica función como “Desarrollador de Egresados” podrá provenir del sistema educativo, de las familias o de la comunidad. Su función será la de coordinar todas las partes del plan aquí presentado para que la escuela cumpla con su objetivo colectivo más importante: lograr que haya más egresados.

En la primera parte describimos la necesidad de contar con un sistema de gestión de calificaciones que nos ayude a identificar rápidamente el 20% de las materias que producen el 80% de los aplazos para poder direccionar a tiempo tutorías y acompañamientos a los alumnos que lo necesiten.

En la segunda y tercer parte explicamos que esas tutorías y acompañamientos podrían surgir de ex alumnos, ex docentes y familias que estén comprometidas en apoyar a esos estudiantes a través de un potente grupo de ayuda – y en colaboración con los docentes – para que cada uno de los estudiantes que tenga problemas con las materias difíciles (las que producen el 80% de los aplazos) puedan aprobarlas, trimestre a trimestre.

En la cuarta parte analizamos fuentes de financiamiento posibles para poder llevar adelante esta iniciativa y las diferentes alternativas para obtener los fondos desde el sistema educativo, la cooperadora y desde plataformas de financiamiento colectivo.

Todos estos componentes deberán ser coordinados por el Desarrollador de Egresados. Su misión será que todas estas partes se junten y trabajen sin fricciones y por el mismo objetivo. Tendrá que anticiparse a cada problema y resolverlo antes que suceda. Deberá ser un gran comunicador/a para crear y afianzar un profundo sentido de pertenencia con la meta colectiva. Tendrá que llevar actualizado el mapa de trayectorias de cada alumno, el GPS que servirá para direccionar a tiempo los apoyos que se necesiten. Tendrá que propiciar el trabajo colaborativo entre tutores y docentes para que cada parte comprenda cuáles apoyos necesita cada alumno para atravesar – y aprobar – las materias. Deberá  tener un preciso sentido del tiempo dado que la meta colectiva debe cumplirse en cada trimestre para que, al finalizar el año, logremos que más estudiantes aprueben el ciclo. Deberá conseguir los fondos que se necesiten para sostener el proyecto y los recursos que el grupo de apoyo considere indispensables para su trabajo: equipamiento, espacios donde dar las clases de apoyo, contacto con otras escuelas que estén llevando adelante iniciativas similares, conectividad a Internet, etc. Tendrá que documentar y registrar los avances y desafíos que vaya atravesando el proyecto para evaluar con el resto del equipo qué cosas están funcionando y cuales habrá que modificar. Toda esa información también servirá para el siguiente año ya que este proyecto empieza pero nunca termina: ciclo tras ciclo buscaremos el mismo objetivo, trabajaremos colaborativamente a partir de las mismas metas para que haya más estudiantes que aprueben las materias, trimestre a trimestre. Cada año deberemos lograr una mejora respecto del anterior. Así, por ejemplo, si logramos en un año aumentar en un 10% los chicos y chicas que aprobaron las materias difíciles, entonces que la meta para el siguiente sea un 20%.

El “Desarrollador de Egresados” tendrá que se un buen gestor de proyectos, comunicador, facilitador. Deberá contar con los conocimientos básicos que se requieren para administrar fondos. Tendrá que ocupar un lugar de horizontalidad desde donde articulará todos los esfuerzos que se necesiten para el éxito de esta iniciativa. Deberá convocar a ex alumnos, ex docentes y  familias para que conformen los grupos de apoyo. Dialogará con la comunidad de la geografía de la escuela para sumar otros tipos de apoyos que se necesiten: pasantías de experiencias laborales para estudiantes, actividades para hacer en familia, presencia en ferias científicas, emprendedurismo, otras que surjan a partir de la puesta en marcha del proyecto.

Tendrá que dedicarle tiempo completo a la tarea, sostener los esfuerzos y colaborar para que se cumplan las metas más necesarias para hacer algo por la educación en estos tiempos de crisis.

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Notas finales

La escuela debería ser un lugar en donde un grupo de adultos comprometidos se reúnen diariamente a concretar una única misión: ayudar a los adolescentes a desplegar sus potencialidades, ayudarlos a encontrarse con un futuro de posibilidades, darles las bases para que puedan continuar con su vida post-secundaria a través de un trabajo de calidad y/o comenzando su vida universitaria.

El Estado está demasiado inmovilizado para poder articular ágilmente cambios de mejoras; su esquema burocrático y organizativo no se lo permite. En mi opinión llegó el momento que nosotros, la comunidad, comencemos a desplegar nuestras inteligencias, recursos y apoyos para orientar nuestros esfuerzos en una única dirección: darle apoyo y sustento a las nuevas generaciones. 500.000 adolescentes que se van de la escuela cada año habla más de nosotros los adultos que de ellos. No hay futuro en una sociedad que está imposibilitada de dar un camino de desarrollo para sus jóvenes. Finalmente, provocar el cambio, depende de nosotros. No lo desaprovechemos.

*Impulsor de “Hagamos algo por la educación”

 

Motivando el aprendizaje

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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte IV. Recaudación de fondos

Por Cristián Parodi*

Este post es continuación de :

Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte III. Tutorías, acompañamiento y formación complementaria

 

4. Recaudación de fondos.

Una vez que hayamos logrado la configuración de los tutores y guías que trabajarán coordinadamente con la escuela, especialmente con los docentes, para ayudar a los estudiantes que necesiten apoyos para aprender y aprobar las materias más difíciles, podría surgir la necesidad de gestionar los fondos necesarios para poner en marcha el plan.

Sería ideal que esos fondos, de necesitarse, sean provistos por el sistema educativo. Sin embargo la experiencia nos dice lo contrario, que generalmente no hay presupuestos para asignar a las escuelas. Se nos presentan entonces dos opciones: la primera es exigir y presionar para que esos fondos lleguen desde el sistema, y la segunda es que nos encarguemos de conseguirlos por nuestra cuenta. Pueden ponerse en marcha ambas opciones – exigir y gestionar. En mi opinión es importante que avancemos coordinadamente para concretar este desafío – conseguir los fondos –  independientemente de lo que el sistema pueda o no pueda aportar. Hacer algo por la educación también tiene que ver con activar nuestras inteligencias y trabajo colectivo para concretar una meta común, como la que se propone en este proyecto.

Hay dos fuentes de financiamiento que podemos utilizar. La primera es a través de la propias familias, a quiénes se los convoca para que se sumen al proyecto más importante de la escuela de los últimos 50 años: que todos sus estudiantes aprendan y aprueben las materias más difíciles, con la ayuda de docentes, grupo de tutores y guías específicamente coordinados para esa misión. La recaudación de fondos más común de una escuela funciona a través de su cooperadora que, como se explicó en el punto 2, es necesario reforzarla, mejorar su gestión y la comunicación de sus actos entre toda la comunidad de la escuela: transparencia en el uso de los fondos, rendición de gastos y concreción de los objetivos que se buscan alcanzar.

En mis observaciones y experiencia trabajando como voluntario en la cooperadora de la escuela a la que asiste mi hija, y también de formar parte de la agrupación de cooperadores de 42 escuelas públicas establecidas en una de las comuna de la Ciudad de Buenos Aires (las cooperadoras allí  se agrupan orgánicamente por comunas), el aporte de las familias para complementar los recursos que necesitan los colegios para poder funcionar representa, en promedio, el 80% del total (excluyendo salarios). En otras palabras, el sistema educativo les gira a las escuelas el 20% de los fondos que necesitan para la compra de insumos (papel higiénico, lavandina, tizas, etc.), pagar trámites administrativos del equipo de dirección, reparar equipos, sillas, aulas, etc. Dicho en otras palabras, sin el aporte voluntario de las familias las escuelas no podrán abrir sus puertas.

Mal o bien, injusto o innecesario, lo cierto es que ese aporte está vigente, está más o menos coordinando y le permite a los padres tener un punto de encuentro formal con la escuela. Nos interesa que ese aporte se fortalezca para que la mayor cantidad de familias contribuya con fondos que tendrá un destino muy concreto: conseguir guías y tutores para que todos los estudiantes aprendan y aprueben las materias difíciles, trimestre a trimestre.

Puede ser posible que parte de esos apoyos y acompañamientos pueden ser también voluntarios. Lo importante en todos los casos es que se manifieste el compromiso de sostener ese rol por el plazo de un año. Cada guía, cada tutor, cada docente trabajarán colaborativamente durante un año para que muchos más estudiantes aprendan y aprueben las materias complicadas (y así tengan más chances de pasar de año).

La segunda fuente de recaudación puede provenir de plataformas de financiamiento colectivo (algunas se conocen como “Crowdfunding” por su nombre en inglés). Se trata de páginas Web cuya misión es conectar a hacedores y emprendedores con personas que están dispuestas a contribuir con pequeños montos de dinero , voluntariamente,  para que los proyectos que impulsan puedan hacerse realidad. Sin dudas que el grupo de tutores, guías y docentes son grupos de emprendedores sociales, de hacedores de anhelos, que tienen la misión social más necesaria y urgente de nuestro país: ayudar a generar más egresados de la escuela secundaria, desplegar el potencial de miles de adolescentes para que puedan acceder a un futuro de oportunidades. Por mis observaciones analizando cómo actúa la comunidad que financia este tipo de proyectos, podría decir que iniciativas para educación con propuestas como las que aquí se presentan encontrarán respaldos y apoyos económicos para ponerlas en marcha.

En nuestro país las plataformas más utilizadas de financiamiento colectivo son idea.me y Panal de Ideas. Más información sobre estas plataformas se puede consultar en el siguiente link:

http://www.infobae.com/2014/10/11/1600747-crowdfunding-la-modalidad-20-financiar-emprendimientos/

 

Continuar leyendo:

Parte V (final). Escuelas Secundarias. El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte V. Desarrollador de Egresados

*Impulsor de «Hagamos algo por la educación»

 

Financiamiento colectivo

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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte III. Tutorías, acompañamiento y formación complementaria

Por Cristián Parodi*

(este post es continuación de la Parte II: Escuelas Secundarias. El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte II. Redes de apoyo de la escuela)

 

3. Tutorías, acompañamientos y formación complementaria.

En este punto del proyecto hemos definido los grupos de apoyo de la escuela para sumarlos al objetivo colectivo más importante que toda institución educativa puede encarar: que todos sus alumnos aprendan y aprueben las materias. Un grupo de adultos coordinados, motivados y concentrados en enseñar, acompañar y guiar a los estudiantes para que puedan aprender y aprobar las materias más difíciles, trimestre a trimestre, trabajando colaborativamente con los docentes y directivos.

La nueva figura del “Desarrollador de Egresados”, una persona cuyo principal objetivo es que esos grupos trabajen coordinadamente con la escuela para cumplir con el meta principal,  resultará clave. Tendrá a su cargo también la convocatoria a formar parte del grupo de tutores y guías, configurar los mejores equipos, diagramar los encuentros con los docentes y directivos, coordinar las agendas y los lugares para el dictado de las clases de apoyo, recabar la opinión y el diagnóstico de los docentes respecto de los grupos que necesiten acompañamiento, asistirlos durante el proceso de registros de notas escolares y vivenciales para mantener actualizado el sistema de gestión de calificación desde donde surgirá el “mapa” de las trayectorias de cada estudiante para saber a tiempo quiénes necesitarán de nuestra ayuda.

Antes de proponer ideas y explicar a qué me refiero con tutorías, acompañamientos y formación complementaria me gustaría remarcar el originen del proyecto, es decir para quiénes fue pensado. Esta iniciativa es para los adolescentes, específicamente para aquellos que van dejando la escuela tras acumular fracasos escolares. Es para darles otra chance de futuro a esa abrumadora masa de chicos y chicas que abandonan sus estudios secundarios cada año, cifra que se ubica en 500.000, lo que equivaldría a decir – para ponerla en perspectiva – que todos los estudiantes de las escuelas técnicas del país abandonaran simultáneamente la escuela, cada año.

En la escuela media se ha instalado la idea “a los adolescentes de hoy no les interesa nada y por eso les va mal en la escuela”; o “son vagos, tienen que sentar el c… en la silla y ponerse a estudiar”. Esas generalizaciones me parecen injustas.  Me gustaría que la reemplacemos por esta otra: “Cada adolescente tiene un potencial que nosotros, los adultos, tenemos que ayudar a desplegar”. Dependido desde qué idea nos situemos, nuestra impronta para contribuir con el éxito de este proyecto será muy diferente. Les propongo que nos situemos en la segunda.

Desde esa afirmación, con la convicción que ese es nuestro rol como adultos que busca acompañar a las nuevas generaciones a concretar un futuro, se liberará la fuerza creativa para que directivos, docentes y los grupos de apoyo puedan co.crear diversos tipos de estrategias para concretar la meta que buscamos alcanzar.

¿Cómo? ¿De qué forma? Todas las estrategias saldrán de ese trabajo creativo-colaborativo con el foco puesto en los estudiantes. Esos encuentros nos darán la oportunidad de repensar lo que no funciona en el aula, de usar lo que sí funcione, de conocer experiencias de otros profesores. El blog Justifica tu Respuesta elaboró una lista con 25 desafíos que podemos tomarlos como guía para configurar la forma en que abordaremos nuestros apoyos:

1. Valora el proceso sobre el resultado

2. Enseña lo que el alumno no puede aprender por sí solo

3. Aprovecha lo que el alumno aprende fuera del aula

4. El docente también puede aprender del alumno

5. Lo que se enseña del aula debe salir fuera del aula

6. Haz que el alumno aprenda por sí mismo y de sus compañeros

7. Cambia el “yo hablo, tu callas” por el “y vos, ¿qué opinas?

8. Premia positivamente el error

9. Enseña aquello que resulte útil al alumno

10. Aumenta la reflexión y rebaja la carga memorística

11. Asume que el aprendizaje es deslocalizado (fuera del aula, fuera de la escuela)

12. El saber no cabe en un libro de textos

13. Haz que el alumno participe del curriculum

14. Transforma los conceptos en destrezas y habilidades

15. El aprendizaje empieza al finalizar la clase

16. Enseña al alumno a resolver problemas

17. Haz de las nuevas tecnologías un medio, no un fin

18. Enseña al alumno a aprender cuando no esté aprendiendo

19. Transforma la rigidez en flexibilidad

20. Transforma la sanción por la negociación

21. El aprendizaje académico pasa por un aprendizaje social

22. Cambia los temas por las situaciones

23. Conecta aprendizajes por experiencias

24. Asume que se puede aprender jugando

25. Concilia lo que enseñas con lo que la sociedad demanda

Si logramos coordinar los grupos de apoyo, si somos exitosos al crear una cooperación y colaboración entre ellos para que todos los estudiantes puedan aprender y aprobar las materias difíciles, si ademas mantenemos la dedicación y presencia de esos apoyos trimestre a trimestre, es muy probable que alcancemos la meta colectiva que propone esta iniciativa: que más adolescentes pasen – aprendiendo – de año.

¿Cuantos adultos necesitaremos convocar?. Sobre un grupo de 100 personas interesadas en sumarse, encontremos 20 que posiblemente provoquen el 80% de las mejoras que buscamos alcanzar. Depende de nosotros que eso suceda.

 

Continuar leyendo:

Escuelas Secundarias. El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte IV. Recaudación de fondos.

 

 

*Impulsor de “Hagamos algo por la Educación”

Acompañando a estudiantes para que aprendan y aprueben

© Imagen: vista en Google

 

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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte II. Redes de apoyo de la escuela 

Por Cristián Parodi*

(El siguiente post es la continuación de la primera parte : «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte I«)

 

2. Redes de apoyo de la escuela

Cada escuela cuenta con redes de apoyo: la comunidad, las familias, la cooperadora escolar. En algunos casos tienen presencia ONGs o asociaciones civiles. De acuerdo a mis observaciones, la principal red de apoyo de una escuela reside en las familias. Su trabajo y colaboración se hace visible a través de la cooperadora. Esa colaboración es voluntaria, mas o menos coordinada, eventual o sistemática  y – sobre todo – a pulmón.

Este proyecto requiere pasar a otra instancia de apoyos, más reforzados y coordinados, que estén fuertemente identificados con el proyecto colectivo que se busca alcanzar: que más adolescentes aprueben los trimestres aprendiendo. Si eso sucede, más estudiante lograrán pasar de año y la opción de abandonar la escuela les será cada vez más lejana.

En el punto anterior – Sistema de gestión de calificaciones – vimos la necesidad de poder identificar a tiempo a aquellos estudiantes que necesiten ayuda para poder aprobar las materias que producen el 80% de los aplazos. Una vez que los hayamos identificado tenemos que poder dirigir esa ayuda rápidamente, durante y antes que finalice el trimestre, el lapso de tiempo que disponemos para que todo funcione de acuerdo al plan y sus objetivos.

Propongo que esa ayuda surja de un grupo de tutores, guías o mentores que tomen el desafío y la responsabilidad de ayudar a esos estudiantes a aprobar esas materias. Deberán activar un trabajo colaborativo, cercano y cooperativo con los docentes para que esa acción de complementación sea efectiva. Es clave conocer la mirada de los profesores y estar en coordinación con ellos para que ese grupo cumpla con su misión.

Cada uno de los tutores deberá estar atento a los datos que vayan surgiendo de las trayectorias de los estudiantes, que se irán generando a partir de los registros formales y vivenciales como se explicó en el punto 1. Cuando comiencen a aparecer allí estudiantes con necesidades de apoyo, rápidamente deberán comenzar con clases de refuerzo, guía y acompañamientos para que los alumnos aprueben. Como mencionamos, también deberán estar en coordinación con los docentes para conocer sus recomendaciones y sugerencias respecto del tipo de apoyo que cada estudiante necesite. A través de ese interés y cuidado grupal de adultos coordinados en concretar una misma meta, iremos obteniendo el logro colectivo que nos interesa: que más adolescentes aprendan y aprueben.

Tenemos que analizar quiénes pueden ser candidatos para conformar el grupo de tutores,  sabiendo que buscamos personas que asuman la responsabilidad de la tarea y estén de acuerdo en trabajar en equipo y colaborativamente con otros.

En mi opinión, tenemos al menos tres grupos para invitar al proyecto y que se sumarán con entusiasmo: ex-alumnos, ex-docentes y familias.

Los egresados tienen un gran sentido de pertenencia con la escuela que los acompañó durante su adolescencia. Los grupos en Facebook son una prueba de ello: jóvenes y adultos que vuelven a encontrarse a partir de haber sido estudiantes de una escuela secundaria, egresando en un determinado año que marcó un hito en sus vidas.  ¿En qué ocasiones la escuela los convoca? Diría que casi nunca. Este proyecto sería una excelente excusa para llamarlos, para incluirlos en el proyecto, de sumarlos al desafío colectivo más importante que la escuela haya encarado: que todos sus estudiantes aprueben las materias.

Respecto de los ex-docentes que dedicaron su tiempo y energía cuando estuvieron en la escuela, los que se jubilan, dejan o se retiran por otras causas pero que siguen con las ganas y la vitalidad para aportar a la institución en la que trabajaron. ¿Por qué no convocarlos también como grupo de apoyo?

Sobre las familias: pensemos que dentro de un grupo de 400/500 alumnos (que puede ser la matrícula promedio de una escuela media) contamos con, al menos, 800 padres con profesiones, conocimientos, experiencias, saberes y talentos diferentes que pueden sumarse como tutores. No necesariamente todos deberán dominar la materia sobre la cual darán los apoyos. Podrán actuar también como guías para estudiantes que sólo necesiten ese rol para re-conectarse con el estudio y aprobar las materias complicadas.

Dentro de la comunidad de padres encontraremos contadores, docentes, ingenieros, emprendedores, artistas, empleados, comerciantes, médicos, amas de casa, electricistas, empresarios, jubilados, encargados de edificio, abogados, programadores, deportistas, diseñadores, músicos, plomeros, economistas, psicólogos, periodistas, escritores, taxistas, mecánicos, etc, etc, etc.

¿Por qué no aprovechar esa multiplicidad de saberes y experiencias para complementar los esfuerzos que se hacen en la escuela?. De paso, ¿por qué no sumamos esas inteligencias para revitalizar la enseñanza en el aula?

Todas estos apoyos y tutorías cumplirán con la meta buscada si disponemos del tiempo y la atención para coordinar esos esfuerzos en la dirección correcta. En la introducción del proyecto mencionamos la necesidad de incorporar un nuevo rol escolar al que llamamos “Desarrollador de Egresados”. Una de sus funciones, tal vez la más importante, será la de coordinar esos grupos de apoyo para que puedan cumplir con su misión. Mantendrá un diálogo fluido entre las partes (tutores, docentes y directivos), supervisará que el sistema de gestión de calificaciones funcione, que los registros formales y vivenciales de los alumnos se registren a medida que sucedan, que las clases de apoyo se lleven a cabo a tiempo y que todo el conjunto cumpla con la principal meta: más aprobados al finalizar el trimestre. Otra de sus funciones será la recabar los fondos que se necesiten para el proyecto, tema que se tratará en la Parte IV.

 

Continuar leyendo:

Parte III. Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Tutorías, acompañamiento y formación complementaria

 

*Impulsor de «Hagamos algo por la Educación»

Ayudando para aprobar - (imagen vista en Google)

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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos (Parte I)

Por Cristián Parodi*

Lo que sigue es una propuesta para que más estudiantes aprueben las materias del secundario a partir de un esquema de cooperación entre directivos, docentes, familias y la comunidad. Del plan surge un nuevo rol escolar al que llamaremos “Desarrollador de Egresados”, una persona que reúne diferentes habilidades que se explicarán en la Parte V y que puede provenir del sistema educativo, de la propia escuela o de la comunidad.

 

Componentes de la propuesta: 

El plan se apoya en los siguientes elementos:

1. Sistema de gestión de calificaciones – Parte I (se desarrolla en este post)

2. Redes de apoyo de la escuela – Parte II

3. Tutorías, acompañamientos y formación complementaria – Parte III

4. Recaudación de fondos – Parte IV

5. «Desarrollador de Egresados» – Parte V

 

 

1. Sistema de gestión de calificaciones

Nuestro foco de atención se concentrará en el 20% de las materias que produzcan el 80% de los aplazos para luego direccionar los apoyos que se necesiten para aprobar esas asignaturas. Cada escuela tiene sus propias características de enseñanza y aprendizaje razón por la cual no existe un esquema uniforme que nos diga cuáles son las materias más difíciles en cada institución. Para eso, para poder identificar ese 20%, necesitaremos contar con un sistema de gestión de calificaciones que nos ayude a visualizarlas de manera simple y, fundamentalmente, mientras transcurre cada trimestre ya que necesitaremos coordinar a tiempo las asistencias y tutorías que los estudiantes necesitarán para aprobar esas materias (y que se explicará en la Parte II y III).

Ese sistema de gestión puede ser un software conformado por dos módulos: “Registro” y “Trayectorias”. El primero será utilizado por cada docente desde un celular, tableta o Netbook. Allí se registrará el desempeño formal y vivencial de cada alumno.  El formal se refiere a las notas obtenidas que hacen a su calificación trimestral: resultados de exámenes, cumplimiento de trabajos prácticos, actividades en clase, etc. A medida que cada docente vaya registrando esas calificaciones, en el momento que sucedan, se generará una base de datos que representará un “mapa” con las trayectorias académicas de cada alumno durante el trimestre. A partir de ese mapa – que podrá ser visualizado desde el módulo Trayectorias y desde cualquier dispositivo – se identificarán las materias que producen el 80% de los aplazos, primer paso indispensable para poner en marcha el plan.

También nos interesará registrar el desempeño vivencial de los estudiantes. Se refiere a visibilizar otras variables que nos ayuden a anticipar señales de una posible no aprobación de la materia/s. Esas variables podrían ser: actividad en el aula, relación con sus pares, ausentismo, intereses, logros, es decir, son indicadores que los docentes puedan diagnosticar en función de su experiencia en el aula.

Como nuestra misión principal es proveer asistencias a aquellos alumnos que lo necesiten, es importante recolectar a tiempo las datos formales (notas) y vivenciales para anticipar y proveer los acompañamientos que necesitarán para aprobar las materias difíciles.  El “a tiempo” se refiere en los momentos durante y antes que finalice cada trimestre.

Es probable que comenzando por observar el desempeño vivencial de los estudiantes podamos ir anticipando el grupo que necesitará los apoyos.  Cuanto antes podamos desplegar esos apoyos, más chances tendrán los estudiantes de aprobar las materias.

 

Sobre el sistema de gestión de calificaciones: la idea es usar plataformas abierta, colaborativas, que sean gratuitas, seguras y sencillas de operar. Sin embargo también podremos usar una planilla Excel para llevar los registros. Este requerimiento no debe ser tomado en forma excluyente para continuar con el proyecto ya que también podremos usar registros en notas y cuadernos.

Los puntos más importantes del plan son los que se describen en las partes II, III, IV y V.

 

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Parte II: Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Redes de apoyo de la escuela 

 

*Impulsor de «Hagamos algo por la Educación»

 

 

Escuela y Comunidad

 

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Propuesta para resolver el abandono adolescente en la escuela secundaria

Por Cristian Parodi*

Nota del 3/12/2016: Esta propuesta pude diseñarla con más precisión y la explico en el siguiente post (son 5 partes) : «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos (Parte I)»

 

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Wilfredo Pareto (1848-1923) fue un economista, matemático y filósofo italiano que describió la existencia de dos grandes grupos que explican hechos sociales y económicos de manera práctica. Esos grupos se definen en “los pocos de mucho” y los “muchos de poco”. Este principio – que se conoce como la Ley de Pareto o la Ley del 20/80 – dice, muy resumidamente, que el 20% de “A” se explica por el 80% de “B” (y viceversa). Por ejemplo, el 20% de un territorio concentra el 80% de la población; el 80% de las personas compra el 20% de los libros que se publican; el 20% de los proyectos requieren el 80% de los recursos.

¿Qué tiene que ver Pareto con la educación? En este post me gustaría explicar cómo podemos utilizar este concepto para mejorar el desempeño escolar de los alumnos y de las escuelas en general, proponiéndonos una meta concreta: que haya menos repitencia y abandono, y que más adolescentes terminen sus estudios con título (y con los conocimientos que necesitarán para continuar su vida post secundario).

¿Por qué es importante que nos fijemos esos objetivos? Porque en nuestro país el abandono escolar del secundario es una de las crisis sociales más graves y silenciosas que avanza sostenidamente. Se estima que alrededor de 500.000 adolescentes dejan sus estudios cada año. No hay manera de  proyectar futuro en una sociedad que tiene en su núcleo la imposibilidad de construir caminos para el desarrollo de sus jóvenes. El sistema educativo no cuenta con la agilidad necesaria para solucionar este problema rápidamente. Necesita que nosotros, la comunidad, despleguemos nuestra inteligencia, apoyos y recursos para que los adolescentes permanezcan en las escuelas adquiriendo conocimientos y desarrollando su potencial.

El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase, podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios.

¿Cómo podríamos activar ese seguimiento?. Retomemos a Pareto. Aplicando su principio podemos decir que el 20% de las materias que se dictan en un curso generarán el 80% de los aplazos. Esta hipótesis, que se puede validar con las estadísticas que registra la escuela y que deberían ser difundidas por cada institución, es un punto de partida muy importante para poder concentrar y orientar a tiempo – es decir antes que finalicen los trimestres – los acompañamientos y apoyos que necesitará un amplio grupo de alumnos para aprobar las materias más difíciles.

 

Las redes de apoyo de la escuela

Nuestros esfuerzos y recursos se tienen que concentrar en ese 20% de materias críticas. El siguiente paso consistirá en diseñar cómo instrumentaremos los  acompañamientos que nos ayudarán a aumentar la cantidad de aprobados.

Una idea válida es acudir a las “redes de apoyo” de la escuela. ¿Qué son esas redes? Son grupos de afinidad interesados en sumar su tiempo, recursos e inteligencia para complementar los esfuerzos que la escuela necesita. Esas redes pueden ser de ex alumnos, ex docentes y la comunidad de padres, que están dispuestos a asistir y apoyar a los grupos más vulnerables. La participación del docente en este proceso será esencial, a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos grupos. Será quien informará las calificaciones cuando sucedan, requisito fundamental para desplegar los acompañamientos.

 

Implementando la idea

Como todo proyecto colaborativo, esta iniciativa se puede poner en marcha por el impulso de algunas de las partes que lo conforman.

Si los docentes ven que esta idea es potable, que será un apoyo esencial para el dictado de sus clases y para mejorar el desempeño de su sus alumnos, serán ellos los que presentarán la iniciativa al equipo directivo de la escuela.

Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos,  tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros – a entender lo que les resulta más difícil, también llevarán esa iniciativa a la escuela.

Si los ex alumnos y ex docentes, que tienen un fuerte sentido de pertenencia con la institución que los formó, o en la que estuvieron trabajando durante años, vieran que esta propuesta es un aporte concreto para que haya más egresados y menos abandono, comenzarán a compartirla con ex colegas y ex compañeros para que tome impulso y se pueda poner en marcha.

No esperamos que todos los miembros de esos grupos sumen sus apoyos, bastará con que el 20% se involucre genuinamente para conseguir un aumento del 80% en el desempeño escolar de los alumnos. En otras palabras, que más estudiantes aprueben las materias difíciles, y que menos adolescentes abandones sus estudios. Así iremos impulsando este proyecto curso por curso, año tras año, provocando mejoras sustanciales en los procesos de aprendizaje de los adolescentes.

El drama del abandono escolar dejó de ser únicamente un desafío de la educación pública. Es un problema de nuestra sociedad que tiene la responsabilidad de desplegar el potencial de sus jóvenes en la etapa más importante de sus vidas: la escuela secundaria.

 

Nota: Escuelas interesadas en poner en marcha esta iniciativa les ofrecemos nuestra colaboración para concretarla. Invitamos a escribirnos por email a porlaeducacionhoy@gmail.com o por mensaje interno en Hagamos algo por la educación

 

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* Impulsor de «Hagamos algo por la Educación»

Hagamos algo por la Educación