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«La inteligencia emocional. Su inclusión en el currículo educativo y en el aula» – PDF para descargar

«En las últimas décadas, los contenidos curriculares que se abordan desde la escuela en sus distintas etapas se han caracterizado por su rigidez, con un enfoque casi exclusivo en los campos de conocimiento clásicos: matemáticas, lenguas, ciencias naturales y ciencias sociales básicamente.

Sin embargo poco a poco, gracias a la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y las aportaciones de grandes pedagogos como Goleman, se ha ido tomando conciencia que para formar de manera integral y completa a los ciudadanos es necesario incorporar y atender otros aspectos.

Éstos, al no encontrarse integrados en las áreas de conocimiento tradicionales, habían quedado totalmente desprendidos y olvidados por parte de la educación formal. Dentro de estos conocimientos no encuadrados en la formación de corte más academicista, encontraríamos áreas tan importantes para el desarrollo artístico y cognitivo del ser humano, como la música, las competencias para usar el propio físico en actividades deportivos o de expresión corporal, como la danza o la gestión de los sentimientos y emociones, lo que se conoce como inteligencia emocional.»

Descargar el PDF ➜ Ebook_Inteligencia_Emocional

Elaborado por la Universidad Internacional de Valencia.

 

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La inteligencia emocional

Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional. «En las últimas décadas, los contenidos curriculares que se abordan desde la escuela en sus distintas etapas se han caracterizado por su rigidez, con un enfoque casi exclusivo en los campos de conocimiento clásicos: matemáticas, lenguas, ciencias naturales y ciencias sociales básicamente.

Sin embargo poco a poco, gracias a la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y las aportaciones de grandes pedagogos como Goleman, se ha ido tomando conciencia que para formar de manera integral y completa a los ciudadanos es necesario incorporar y atender otros aspectos.

Éstos, al no encontrarse integrados en las áreas de conocimiento tradicionales, habían quedado totalmente desprendidos y olvidados por parte de la educación formal. Dentro de estos conocimientos no encuadrados en la formación de corte más academicista, encontraríamos áreas tan importantes para el desarrollo artístico y cognitivo del ser humano, como la música, las competencias para usar el propio físico en actividades deportivos o de expresión corporal, como la danza o la gestión de los sentimientos y emociones, lo que se conoce como inteligencia emocional.»

Para descargar el PDF ➜ Clic aquí ebook_Inteligencia_Emocional

ℹ️ La guía fue elaborada por la Universidad Internacional de Valencia.

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«Diez ideas para aplicar el cine en el aula» – PDF para descargar

Compartimos esta indispensable guia de trabajo para aplicar el cine como estrategia de enseñanza, elaborado por Celia Carracedo Manzanera de la Universidad de Hong Kong. Cecilia desarrolló una serie de estrategias, actividades y usos del cine para potenciar aprendizajes curiosos, interesantes e inclusivos. A continuación de la breve introducción,  se encuentra el link para descargar la propuesta en PDF. Muy recomendable.✅
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«El cine encierra numerosos recursos potencialmente útiles para nuestras clases ELE. La inclusión o no del cine en nuestra actividad docente depende de numerosos factores. Uno de ellos puede ser la tipología de cursos que ofrecemos –que es inmensa– y en los que no siempre es pertinente incluir el visionado de películas en su totalidad. Esta situación no debe hacernos dar la espalda a este formidable medio artístico y educativo. Si el visionado completo no es posible, ¿por qué no ofrecer al menos algún fragmento?. El visionado de algunas escenas puede apoyar al contenido de nuestras clases y, a la vez, despertar la curiosidad en nuestros estudiantes. Con un solo fragmento posiblemente estaremos ofreciendo un hecho artístico, un acto de habla, un contexto, una descripción cultural, un ejemplo del sistema gramatical, fonético y pragmático español, etc. No podemos dejar escapar la oportunidad de mostrar todo esto a nuestros estudiantes.»
Descargar el PDF con el resto del proyecto y la propuestas de actividades desde el siguiente link ➜  Diez ideas para aplicar el cine en el aula
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«Diez ideas para aplicar el cine en el aula»

10 ideas para usar el cine en el aula

Diez ideas para aplicar el cine en el aula

Compartimos esta indispensable guia de trabajo para aplicar el cine como estrategia de enseñanza, elaborado por Celia Carracedo Manzanera. Cecilia desarrolló una serie de estrategias, actividades y usos del cine para potenciar aprendizajes curiosos, interesantes e inclusivos. A continuación de la breve introducción,  se encuentra el link para descargar la propuesta en PDF. Muy recomendable.✅
 
 
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Diez ideas para aplicar el cine en el aula

 
«El cine encierra numerosos recursos potencialmente útiles para nuestras clases ELE. La inclusión o no del cine en nuestra actividad docente depende de numerosos factores. Uno de ellos puede ser la tipología de cursos que ofrecemos –que es inmensa– y en los que no siempre es pertinente incluir el visionado de películas en su totalidad. Esta situación no debe hacernos dar la espalda a este formidable medio artístico y educativo. Si el visionado completo no es posible, ¿por qué no ofrecer al menos algún fragmento?. El visionado de algunas escenas puede apoyar al contenido de nuestras clases y, a la vez, despertar la curiosidad en nuestros estudiantes. Con un solo fragmento posiblemente estaremos ofreciendo un hecho artístico, un acto de habla, un contexto, una descripción cultural, un ejemplo del sistema gramatical, fonético y pragmático español, etc. No podemos dejar escapar la oportunidad de mostrar todo esto a nuestros estudiantes.»
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Descargar el PDF con el resto del proyecto y la propuestas de actividades  ➜  Clic Aquí
 
 
 
 

⚠️ También podría interesarte conocer nuestra página de «Recursos para Docentes»: https://laescuelacolaborativa.com/recursos-para-docentes/

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Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados para la escuela secundaria

Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria:

01 – Crear el sentido de emergencia para motivar el cambio (“¡Necesitamos que más adolescentes aprueben las materias difíciles!”)

02 – Construir un equipo guía con capacidades que ayuden al cambio (“Docentes, ex-docentes, familias y comunidad aportando complementación, guías y apoyos para cumplir con el objetivo”)

03 – Establecer la visión estratégica para hacer del cambio una realidad (“trabajemos colaborativamente, concentrados y coordinados para cumplir con el objetivo, trimestre a trimestre”)

04 – Reclutar a la mayor cantidad de personas que entiendan y acepten la estrategia adoptada (“Del grupo de apoyo que conformamos en el punto 2, encontremos el 20% que nos ayudará a generar el 80% del impacto que buscamos alcanzar”)

05 – Eliminar barreras y obstáculos que impidan que se logre el objetivo (“Sostener la cooperación, la colaboración y la responsabilidad del grupo para concretar el objetivo: que más adolescentes aprueben las materias difíciles”)

06 – Presentar los éxitos a corto plazo alcanzados (“Mostrar, trimestre a trimestre, cómo logramos que más estudiantes aprobasen las materias difíciles. Provocar el efecto contagio en la comunidad para ampliar los apoyos descriptos en el punto 2”)

07 – Mantener el cambio de forma infatigable y hasta que sea una realidad (“Colaborar, cooperar, sostener, guiar, apoyar e INSISTIR hasta que se cumpla con el objetivo”)

08 – Hacer que el cambio perdure en el tiempo hasta que reemplace a los viejos hábitos (“Trimestre a trimestre, año tras año, mantener nuestra estrategia para concretar el objetivo que nos planteamos alcanzar hasta que forme parte indispensable de la cultura de la escuela”)

Adaptación para la escuela secundaria de Cristián Parodi

Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria
Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria

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Propuesta para Mejorar la Escuela Secundaria: La Escuela Colaborativa

Proyecto de  Cristian Parodi

Breve introducción

El mejor proyecto que puedes implementar en tu escuela es aquel que provoque cambios de mejoras en la vida de los estudiantes. Si hablamos de la escuela secundaria, el proyecto más urgente que necesitamos es aquel que ayude a los adolescentes a terminar sus estudios en tiempo y forma, empezando por acompañarlos para que aprueben las materias más difíciles, trimestre a trimestre.

El abandono sucede después de la repitencia. La repitencia se acciona cuando un estudiante supera las dos previas que el sistema le permite para pasar de año. Superar las previas ocurre cuando los adolescentes se llevan muchas materias. Llevarse muchas materias es una alarma – mayormente ignorada – de que algo nuevo y difícil de comprender para muchos adultos está sucediendo en las aulas en términos de motivar para aprender a las nuevas generaciones.

Se puede resolver el problema del abandono y la repitencia si logramos activar la inteligencia colectiva, la responsabilidad social y el genuino interés de la comunidad educativa de cada escuela para trabajar en concretar esas metas.

Con esos objetivos en mente presento el proyecto «La Escuela Colaborativa» para que: a) haya menos abandono y repitencia, y b) más adolescentes egresen con título.

Propone 7 lineamientos que se apoyan en la inteligencia colectiva de la comunidad educativa (docentes, familias, alumnos, egresados y redes de apoyo) para que trabajen colaborativamente durante el año lectivo, trimestre a trimestre y en pos de concretar esos objetivos.

Se puede implementar en cualquier escuela secundaria, de cualquier región y país. El proyecto será exitoso  siempre y cuando nos guíe el genuino interés de nosotros los adultos de trabajar con otros para que más adolescentes pasen de año.

Esos 7 lineamientos son:

Paso 1. Radiografiar la escuela

El primer paso consistirá en confeccionar el diagnóstico de la escuela a través de dos estadísticas  sencillas de hacer que nos ayudarán a conocer cómo es el desempeño del aprendizaje en el colegio. Esas estadísticas son:

A) Cantidad de alumnos que ingresaron en primer año Vs. alumnos que egresaron del último. 

B) Cantidad de alumnos que llegaron al último año Vs. alumnos que egresaron con título. 

Esta información servirá para tener datos de la actualidad de la escuela con el fin de proponer objetivos de mejoras. Aunque los datos que arrojen esas estadísticas sean malos, serán muy útiles para que el equipo directivo y los docentes puedan trabajar en metas concretas para  mejorarlos.

Ejemplos de estadísticas. Sobre datos que se observan en las escuelas secundarias del país (Argentina) podemos tener:

Estadística A) «100 / 30»: Significa que, en un determinado año lectivo,  en la escuela ingresaron 100 alumnos a primer año y egresaron 30

Estadística B) «50 / 30»: Significa que llegaron al último año 50 estudiantes pero sólo 30 lograron egresar con todas las materias aprobadas.

Conocer estos datos y, fundamentalmente, compartirlos con toda la comunidad educativa, resultará de gran ayuda para el equipo docente y directivo, con el fin de comprender la realidad de la escuela y buscar colaborativamente cambios de mejoras que produzcan más egresados.

Siguiendo con los ejemplos anteriores nos podríamos plantear alcanzar las siguientes metas:

a) 100 / 70: que por cada 100 alumnos que ingresaron a primer año,  la escuela genere 70 alumnos – egresados –  listos para comenzar con su vida laboral y/o continuar con su formación post-secundaria

Quisiera comentar un caso que marca la importancia de esa información cuando se quiere provocar cambios de mejoras en las escuelas. Hace unos años tuve la oportunidad de elaborar esas estadísticas para un colegio secundario de la Ciudad de Buenos Aires. Fue posible gracias al compromiso de su rectora en querer hacer visible esa información, con el convencimiento que sería positivo para la comunidad. Analicé cuatro años tomados al azar:

Datos recopilados por el autor de esta nota a partir de la información aportada por la escuela. Nótese la baja tasa de egresados entendida como alumnos que ingresan a primer año Vs. alumnos que egresan con título. No es un caso aislado, sucede en todas las escuelas secundarias públicas del país.

Cuando presenté a los docentes de la institución esa simple tabla – pero muy significativa en términos de cómo estaban funcionando los procesos de aprendizaje – me preguntaron a qué institución correspondían. ¡Desconocían totalmente la realidad de su escuela!. Meses después de la presentación, uno de ellos me comentó que haber tomado conocimiento de esas estadísticas había generado un profundo impacto en muchos de los profesores, que impulsó un trabajo más colaborativo entre ellos para ver cómo podían revertir esas cifras.

Paso 2. Determinar el 20% de las materias que producen el 80% de los aplazos para cada uno de los años o niveles de estudio.

Conocer esta información nos ayudará a re-dirigir los esfuerzos de enseñanza y obtener apoyos para que se concentren en que haya más alumnos que aprueben esas materias, trimestre a trimestre. Una forma de conocer esa información es accediendo a datos estadísticos de la escuela, listando las materias que producen la mayor cantidad de aplazos.

El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase – por ejemplo, usando un sistema informático, App (1), Excel u otra herramienta TIC que sea colaborativa – podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios. Esos apoyos pueden surgir de equipos colaborativos que se conforman para ese fin concreto, tal como se explica en el punto 4. La participación del docente en este proceso será esencial, a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos equipos

(1) nota del 19/6/2019: Google Classroom es una herramienta recomendada para ese propósito

 

Paso 3. Describir los sistemas de gestión de la escuela respecto de notas y clasificaciones, administración y mantenimiento y sistemas de comunicación con la comunidad educativa (profesores, padres, alumnos) 

La forma y el momento en que se informan las notas de los estudiantes, como así también los sistemas que utiliza la escuela para registrarlos,  son muy importantes para poder articular los procesos de apoyo que se describieron en el punto anterior. Conocidas las materias más difíciles, contar a tiempo con las notas de las evaluaciones ayudará a la escuela a desplegar apoyos y acompañamiento para ir reduciendo durante el año el porcentaje de aplazos. Hoy existen varias Apps gratuitas que pueden utilizarse para ese fin, como las herramientas de Google (Classroom y Formularios) que permiten generar datos y compartirlos en la Web de forma segura y confidencial.

También resulta importante saber si la escuela cuenta con esquemas o sistemas de comunicación con padres y la comunidad educativa. Un sistema  eficiente, moderno y fluido con las familias generará a largo plazo una mayor empatía reduciendo los conflictos internos e impulsando el compromiso de esa comunidad para mejorar el desempeño escolar de sus alumnos. Una página en Facebook podría ser una muy buena herramienta de comunicación. Ese sistema de comunicación – u otros que se elegían – será de mucha ayuda para la implementación del siguiente punto.

 

Paso 4. Identificar las «redes de apoyo» de la escuela (ex alumnos, ex docentes, ONGs, empresas, otras)

Toda institución necesita apoyos, no sólo de las autoridades educativas sino – fundamentalmente – de su comunidad. La idea de conocer cuáles son esas redes servirá para ayudar a la escuela en la concreción de sus objetivos. Por ejemplo, en relación con el punto 2, podemos buscar en familias, ONGs y empresas de la zona recursos que ayuden a asistir y acompañar a los alumnos para que puedan aprobar las materias más difíciles.

También será muy importante considerar a ex-alumnos para que formen parte de esas redes, invitándolos a dar clases de apoyo y tutorías a los estudiantes que lo necesiten.

En la comunidad hay muchas ganas de participar para ayudar a la escuela a mejorar, en colaborar  para crear un verdadero clima de participación. Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos,  tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros –  se sumarán a esta iniciativa.

En el siguiente post describo una forma de implementar este punto: «La Escuela Colaborativa: Diseñando las Redes de Apoyo«

Sobre la escuela y el mundo del trabajo. Es necesario profundizar ese vínculo, especialmente para que la escuela esté integrada, informada y actualizada sobre los cambios que se van produciendo en el mundo del trabajo.  Esa relación ayudará a generar nuevas estrategias de enseñanza, a proveer nuevas fuentes de motivación para docentes y estudiantes, y para aunar esfuerzos en pos de un mismo objetivo: que más adolescentes terminen en tiempo y forma sus estudios.

 

Paso 5. Identificar fuentes de financiamiento de la escuela.

Nunca alcanzan los recursos para hacer todo lo que la escuela necesita hacer, esencialmente porque el Estado no envía los fondos para ello (o envía poco).  Por eso es necesario identificar a qué otras fuentes de financiamiento puede acceder  la institución. La Cooperadora escolar, si está presente, es un canal para conseguir esos recursos. También existen sistemas de financiamiento colectivo en donde grupos de personas donan dinero para proyectos sociales. La escuela pueda participar en este tipo de financiamientos para obtener recursos adicionales.

Respecto de la Cooperadora, un comentario adicional: es necesario que los padres que formen parte busquen capacitarse en gestión de presupuestos, recaudación de fondos, gestión de proyectos, comunicación y contabilidad. Contar con un equipo formado y preparado será de gran ayuda e incentivo para la escuela. Saber que cada proyecto que se proponga puede concretarse en tiempo y forma – proyectos que son a favor del desarrollo de los estudiantes –  será una potente motivación para el resto de la comunidad educativa.

 

Paso 6. Radiografiar el aprendizaje en el aula (herramientas que se emplean, estrategias que se utilizan, administración de los recursos, etc.)

Este punto se relaciona con lo que vimos en el 2. Siempre pensando en cómo podemos sumar apoyos para que más estudiantes aprueben las materias que producen el 80% de los aplazos, necesitamos primero entender cómo es el proceso de aprendizaje de esas materias en el aula. Seguramente surgirían múltiples ideas para mejorarlo e inmediatamente se notará el faltante de recursos para ponerlas en marcha. Aquí entonces tenemos que volver al punto 4 y 5 para pensar cómo las redes de la escuela y la cooperadora pueden intervenir para proveer esos recursos faltantes. Ejemplos:

a) Si padres o madres de la escuela se especializan en matemática o contabilidad, materias que resultan de las más difíciles para los estudiantes, podemos pensar cómo nos pueden ayudar con clases de apoyo (la idea es reducir el 80% de aplazos que se mencionó en el punto 2).

b) Si podemos identificar empresas que estén cerca de la escuela, podemos pensar cómo le pedimos trabajo de voluntariado de sus empleados para que vayan a la escuela a asistir a alumnos  con dificultades en determinadas materias.

c) Si podemos identificar una asociación vecinal del barrio  también podemos ver con ellos de qué forma pueden apoyar a esos alumnos durante el aprendizaje de las materias difíciles.

d) Podemos convocar a ex alumnos de la escuela y ex docentes para que se sumen a acompañar a los estudiantes, para que logren aprobar las materias “filtro”.

 

Paso 7. Definir los objetivos que se buscan alcanzar en el año

Transitar el camino que nos llevó ir del punto 1 al 6 nos dará un panorama más cierto y concreto de cómo está la escuela, cómo es el desempeño de los adolescentes y – fundamentalmente – cómo se desenvuelven los adultos alrededor de ello. A partir de allí podremos definir los objetivos que directores y docentes se propongan para el año. Los más importantes:  a) que haya menos abandono escolar y repitencia en la escuela, y b) que más alumnos egresen con título, metas que debemos ir concretando trimestre a trimestre. 

 

Material complementario: Recomiendo la lectura del post «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos» para conocer más detalles sobre cómo desarrollar cada uno de los pasos.

 

En el siguiente video tutorial se describe la propuesta:

 

 

¿Te gustaría que tu escuela ponga en marcha este proyecto?

Invito a personas e instituciones interesadas en poner en marcha el proyecto en sus escuela a que me escriban por email a parodic@gmail.com.

Si esta nota te resultó interesante, o quieres sumar otras ideas, te invito a que dejes un comentario.

Muchas gracias

Cristián Parodi

 

 

 

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Proyecto para Escuelas Secundarias

Proyecto para escuelas secundarias. Recomendaciones para escuelas

La Escuela Colaborativa

Proyecto para escuelas secundarias de  Cristian Parodi

Breve introducción

El mejor proyecto para escuelas secundarias que podés implementar en tu institución es aquel que provoque cambios de mejoras en la vida de los estudiantes.

Si hablamos de la escuela secundaria, el proyecto más urgente que necesitamos es aquel que ayude a los adolescentes a terminar sus estudios en tiempo y forma, empezando por acompañarlos para que aprueben las materias más difíciles, trimestre a trimestre.

El abandono sucede después de la repitencia. La repitencia se acciona cuando un estudiante supera las dos previas que el sistema le permite para pasar de año. Superar las previas ocurre cuando los adolescentes se llevan muchas materias.

Llevarse muchas materias es una alarma – mayormente ignorada – de que algo nuevo y difícil de comprender para muchos adultos está sucediendo en las aulas:  cómo motivar a las nuevas generaciones para el aprendizaje.

Se puede resolver el problema del abandono y la repitencia si logramos activar la inteligencia colectiva, la responsabilidad social y el genuino interés de la comunidad educativa de cada escuela para trabajar en concretar esas metas. 

Con esos objetivos en mente presentamos el proyecto para escuelas secundarias «La Escuela Colaborativa» para que: a) haya menos abandono y repitencia, y b) más adolescentes egresen con título.

Proyecto para escuelas secundarias: La Escuela Colaborativa

Propone 7 lineamientos que se apoyan en la inteligencia colectiva de la comunidad educativa (docentes, familias, alumnos, egresados y redes de apoyo) para que trabajen colaborativamente durante el año lectivo, trimestre a trimestre y en pos de concretar esos objetivos.

Se puede implementar en cualquier escuela secundaria, de cualquier región y país. El proyecto será exitoso  siempre y cuando nos guíe el genuino interés de nosotros los adultos de trabajar con otros para que más adolescentes pasen de año.

 

Esos 7 lineamientos son:

Paso 1. Radiografiar la escuela

El primer paso consistirá en confeccionar el diagnóstico de la escuela a través de dos estadísticas  sencillas de hacer que nos ayudarán a conocer cómo es el desempeño del aprendizaje en el colegio. Esas estadísticas son:

A) Cantidad de alumnos que ingresaron en primer año Vs. alumnos que egresaron del último. 

B) Cantidad de alumnos que llegaron al último año Vs. alumnos que egresaron con título. 

Esta información servirá para tener datos de la actualidad de la escuela con el fin de proponer objetivos de mejoras. Aunque los datos que arrojen esas estadísticas sean malos, serán muy útiles para que el equipo directivo y los docentes puedan trabajar en metas concretas para  mejorarlos.

Ejemplos de estadísticas. Sobre datos que se observan en las escuelas secundarias del país (Argentina) podemos tener:

Estadística A) «100 / 30»: Significa que, en un determinado año lectivo,  en la escuela ingresaron 100 alumnos a primer año y egresaron 30

Estadística B) «50 / 30»: Significa que llegaron al último año 50 estudiantes pero sólo 30 lograron egresar con todas las materias aprobadas.

Conocer estos datos y, fundamentalmente, compartirlos con toda la comunidad educativa, resultará de gran ayuda para el equipo docente y directivo, con el fin de comprender la realidad de la escuela y buscar colaborativamente cambios de mejoras que produzcan más egresados.

Siguiendo con los ejemplos anteriores nos podríamos plantear alcanzar las siguientes metas:

a) 100 / 70: que por cada 100 alumnos que ingresaron a primer año,  la escuela genere 70 alumnos – egresados –  listos para comenzar con su vida laboral y/o continuar con su formación post-secundaria

Quisiera comentar un caso que marca la importancia de esa información cuando se quiere provocar cambios de mejoras en las escuelas. Hace unos años tuve la oportunidad de elaborar esas estadísticas para un colegio secundario de la Ciudad de Buenos Aires. Fue posible gracias al compromiso de su rectora en querer hacer visible esa información, con el convencimiento que sería positivo para la comunidad. Analicé cuatro años tomados al azar:

Datos recopilados por el autor de esta nota a partir de la información aportada por la escuela. Nótese la baja tasa de egresados entendida como alumnos que ingresan a primer año Vs. alumnos que egresan con título. No es un caso aislado, sucede en todas las escuelas secundarias públicas del país.

Cuando presenté a los docentes de la institución esa simple tabla – pero muy significativa en términos de cómo estaban funcionando los procesos de aprendizaje – muchos me preguntaron a qué institución correspondían. ¡Desconocían totalmente la realidad de su escuela!. Meses después de la presentación, uno de ellos me comentó que haber tomado conocimiento de esas estadísticas había generado un profundo impacto en muchos de los profesores, que impulsó un trabajo más colaborativo entre ellos para ver cómo podían revertir esas cifras.

 

Paso 2. Determinar el 20% de las materias que producen el 80% de los aplazos

Conocer esta información nos ayudará a re-dirigir los esfuerzos de enseñanza y obtener apoyos para que se concentren en que haya más alumnos que aprueben esas materias, trimestre a trimestre. Una forma de conocer esa información es accediendo a datos estadísticos de la escuela, listando las materias que producen la mayor cantidad de aplazos.

El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase – por ejemplo, usando un sistema informático, Google Classroom, Excel u otra herramienta TIC que sea colaborativa – podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios.

Esos apoyos podrán surgir de equipos colaborativos que se conforman para ese fin concreto, tal como se explica en el punto 4. La participación del docente en este proceso será esencial a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos equipos

Paso 3. Describir los sistemas de gestión de la escuela respecto de notas y clasificaciones, administración y mantenimiento y sistemas de comunicación con la comunidad educativa (profesores, padres, alumnos) 

La forma y el momento en que se informan las notas de los estudiantes, como así también los sistemas que utiliza la escuela para registrarlos,  son muy importantes para poder articular los procesos de apoyo que se describieron en el punto anterior. Conocidas las materias más difíciles, contar a tiempo con las notas de las evaluaciones ayudará a la escuela a desplegar apoyos y acompañamiento para ir reduciendo durante el año el porcentaje de aplazos. Hoy existen varias Apps gratuitas que pueden utilizarse para ese fin, como las herramientas de Google Classroom y Formularios, que permiten generar datos y compartirlos en la Web de forma segura y confidencial.

También resulta importante saber si la escuela cuenta con esquemas o sistemas de comunicación con padres y la comunidad educativa. Un sistema  eficiente, moderno y fluido con las familias generará a largo plazo una mayor empatía reduciendo los conflictos internos e impulsando el compromiso de esa comunidad para mejorar el desempeño escolar de sus alumnos. Una página en Facebook podría ser una muy buena herramienta de comunicación. Ese sistema de comunicación – u otros que se elegían – será de mucha ayuda para la implementación del siguiente punto.

Paso 4. Identificar las «redes de apoyo» de la escuela (ex alumnos, ex docentes, ONGs, empresas, otras)

Toda institución necesita apoyos, no sólo de las autoridades educativas sino – fundamentalmente – de su comunidad. La idea de conocer cuáles son esas redes servirá para ayudar a la escuela en la concreción de sus objetivos. Por ejemplo, en relación con el punto 2, podemos buscar en familias, ONGs y empresas de la zona recursos que ayuden a asistir y acompañar a los alumnos para que puedan aprobar las materias más difíciles.

También será muy importante considerar a ex-alumnos para que formen parte de esas redes, invitándolos a dar clases de apoyo y tutorías a los estudiantes que lo necesiten.

En la comunidad hay muchas ganas de participar para ayudar a la escuela a mejorar, en colaborar para crear un verdadero clima de participación. Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos,  tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros –  se sumarán a esta iniciativa.

En el siguiente post describo una forma de implementar este punto: «La Escuela Colaborativa: Diseñando las Redes de Apoyo«

Sobre la escuela y el mundo del trabajo. Es necesario profundizar ese vínculo, especialmente para que la escuela esté integrada, informada y actualizada sobre los cambios que se van produciendo en el mundo del trabajo.  Esa relación ayudará a generar nuevas estrategias de enseñanza, a proveer nuevas fuentes de motivación para docentes y estudiantes, y para aunar esfuerzos en pos de un mismo objetivo: que más adolescentes terminen en tiempo y forma sus estudios.

 

Paso 5. Identificar fuentes de financiamiento de la escuela.

Nunca alcanzan los recursos para hacer todo lo que la escuela necesita hacer, esencialmente porque el Estado no envía los fondos para ello (o envía poco).  Por eso es necesario identificar a qué otras fuentes de financiamiento puede acceder  la institución. La Cooperadora escolar, si está presente, es un canal para conseguir esos recursos. También existen sistemas de financiamiento colectivo en donde grupos de personas donan dinero para proyectos sociales. La escuela pueda participar en este tipo de financiamientos para obtener recursos adicionales.

Respecto de la Cooperadora, un comentario adicional: es necesario que los padres que formen parte busquen capacitarse en gestión de presupuestos, recaudación de fondos, gestión de proyectos, comunicación y contabilidad. Contar con un equipo formado y preparado será de gran ayuda e incentivo para la escuela. Saber que cada proyecto que se proponga puede concretarse en tiempo y forma – proyectos que son a favor del desarrollo de los estudiantes –  será una potente motivación para el resto de la comunidad educativa.

Paso 6. Radiografiar el aprendizaje en el aula (herramientas que se emplean, estrategias que se utilizan, administración de los recursos, etc.)

Este punto se relaciona con lo que vimos en el 2. Siempre pensando en cómo podemos sumar apoyos para que más estudiantes aprueben las materias que producen el 80% de los aplazos, necesitamos primero entender cómo es el proceso de aprendizaje de esas materias en el aula. Seguramente surgirían múltiples ideas para mejorarlo e inmediatamente se notará el faltante de recursos para ponerlas en marcha. Aquí entonces tenemos que volver al punto 4 y 5 para pensar cómo las redes de la escuela y la cooperadora pueden intervenir para proveer esos recursos faltantes. Ejemplos:

a) Si padres o madres de la escuela se especializan en matemática o contabilidad, materias que resultan de las más difíciles para los estudiantes, podemos pensar cómo nos pueden ayudar con clases de apoyo (la idea es reducir el 80% de aplazos que se mencionó en el punto 2).

b) Si podemos identificar empresas que estén cerca de la escuela, podemos pensar cómo le pedimos trabajo de voluntariado de sus empleados para que vayan a la escuela a asistir a alumnos  con dificultades en determinadas materias.

c) Si podemos identificar una asociación vecinal del barrio  también podemos ver con ellos de qué forma pueden apoyar a esos alumnos durante el aprendizaje de las materias difíciles.

d) Podemos convocar a ex alumnos de la escuela y ex docentes para que se sumen a acompañar a los estudiantes, para que logren aprobar las materias “filtro”.

e) Capacitar a todos los docentes en el uso de herramientas TIC, para que cuenten con nuevas herramientas para motivar y generar  interés en en aprender a partir del uso de celulares y aplicaciones. En este punto me gustaría invitarte a que conozcas las clases TIC que estoy dictando a docentes, especialmente para principiantes: Clases TIC para Docentes. Online

 

Paso 7. Definir los objetivos que se buscan alcanzar en el año

Transitar el camino que nos llevó ir del punto 1 al 6 nos dará un panorama más cierto y concreto de cómo está la escuela, cómo es el desempeño de los adolescentes y – fundamentalmente – cómo se desenvuelven los adultos alrededor de ello. A partir de allí podremos definir los objetivos que directores y docentes se propongan para el año. Los más importantes:  a) que haya menos abandono escolar y repitencia en la escuela, y b) que más alumnos egresen con título, metas que debemos ir concretando trimestre a trimestre. 

Material complementario: Recomiendo la lectura del post «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos» para conocer más detalles sobre cómo desarrollar cada uno de los pasos.

En el siguiente video tutorial se describe la propuesta:

🔔 También podría interesarte conocer nuestros página «Recursos para Docentes» aquí : https://laescuelacolaborativa.com/recursos-para-docentes/

¿Te gustaría que tu escuela ponga en marcha este proyecto?

Podés tomar estas iniciativas y aplicarlas en tu escuela. Si necesitás profundizar algún punto, te invito a que me escribas a parodic@gmail.com.

Si esta nota te resultó interesante, o quieres sumar otras ideas, te invito a que dejes un comentario. También te invito a que visites los talleres TIC que dictamos para docentes, haciendo clic aquí

Muchas gracias

Cristián Parodi

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Modelos colaborativos para reducir la deserción escolar

Por Cristian Parodi

La baja tasa de egresados de las escuelas secundarias es uno de los problemas sociales más graves del país; es la otra cara del abandono escolar. De acuerdo a datos oficiales alcanza a 500.000 jóvenes cada año. Algunas comparaciones que nos pueden ayudar a entender la magnitud de esta crisis: 200.000 alumnos es la matrícula total de chicos y chicas que asisten a las escuelas secundarias, públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires. La cantidad de adolescentes que dejan sus estudios cada año equivale a más del doble de todos los jóvenes que asisten a las escuelas medias de la Capital. ¿Se imaginan una ciudad sin estudiantes? ¿Cuál podría ser el impacto y la reacción de la ciudadanía al ver las escuelas vacías de alumnos?. Esas y otras preguntas  buscamos responderlas en  nuestro anterior post «URGENTE: Todos los alumnos de las escuelas de la Ciudad abandonaron sus estudios»

Medio millón de abandonos escolares se transforman rápidamente en 1.5 millones en tres años; o en 2.5 millones en cinco, sin contar los que ya sucedieron. Resulta difícil pensar que el sistema educativo podrá cambiar esta compleja realidad por si solo. Se necesitará mucho tiempo para poder alterar esa pesada inercia, comparable con suponer que un asteroide se podrá frenar por el impacto de un cohete enviado desde la Tierra.

Semejante arrastre requiere de una gran colaboración de todas las partes que componen el sistema de enseñanza, representado generalmente por políticos, autoridades y docentes. Pero, ¿hay lugar para que también opinen los adolescentes, principales protagonistas? ¿Y sus familias? ¿Cómo aprovechar la inteligencia colaborativa de la comunidad para resolver este problema?

Regresemos por un momento al sistema de enseñanza media de la Ciudad de Buenos Aires. Comentamos que forma anualmente a 200.000 alumnos que asisten a 500 escuelas secundarias (públicas y privadas, datos aproximados, año 2013). Durante un año lectivo suceden muchas cosas en la escuela, especialmente en la vida escolar de sus alumnos mientras atraviesan pruebas, exámenes y trabajos prácticos que los motivan a seguir o a abandonar. Si de doce materias que pueden tener cuando empiezan el primer año obtienen malas notas en la mayoría, estarán más cerca de dejar la escuela que de continuar. Para otro post podríamos analizar qué pasa con el rol del adulto responsable de su enseñanza – el docente – y que tan permeable es su forma de enseñar para que se acerque a sus alumnos a partir de construir empatía basada en los intereses de los jóvenes. En otras palabras, que logre ponerse en el lugar de ellos para adaptar sus estrategias de enseñanza, relacionándolos con el conocimiento que busca instalar. Hacer algo distinto pero efectivo y, especialmente, motivador.

 

El rol de los padres para mejorar la educación que reciben sus hijos

Los 200.000 estudiantes de la Ciudad generan alrededor de 100 millones de instancias de evaluación por año (pruebas, TP, exámenes orales, recuperatorios, etc.). Podríamos decir que cada instancia, además de representar una nota, es un indicador de calidad de la enseñanza recibida. Esta frase puede sonar polémica porque da para preguntar si alguien que recibió, por ejemplo, un 3 en Historia fue consecuencia de una mala enseñanza o simplemente porque ese estudiante en particular no estudió. Lo que sí vale –  lo que nos interesa en el fondo de esta idea – es conocer la tendencia y las particularidades de esos 100 millones de datos para intervenir rápidamente con soluciones para evitar los abandonos.

Retomando el ejemplo del “3 en Historia”, algunas preguntas que podrían surgir al disponer de ese gran archivo de datos: ¿hay alguna tendencia de aplazos en esa materia? ¿Se da en un único barrio, en una misma comuna? ¿Sucede en un mismo año o se repite en otros? ¿Se circunscriben en un Distrito Escolar? ¿Suceden en turno tarde o turno mañana? ¿Pasa más en escuelas públicas o en privadas? ¿Se da en algún mes en particular? ¿Todas las escuelas tienen la misma cantidad de instancias de evaluación? ¿Cuáles son los promedios?

Todas esas preguntas tendrían una respuesta inmediata y nos darían la posibilidad de intervenir a tiempo sobre los problemas que afronta el sistema educativo. Por otra parte esa información estaría abierta a toda la comunidad, gobiernos, ONGs, instituciones públicas y privadas, universidades, centros de investigación. Cada uno podría analizar e interpretar fácilmente los datos con diferentes fines.

Las familias reciben del Estado la educación formal de sus hijos; otras dan su confianza a la enseñanza privada. De una u otra forma pagan para que eso suceda, ya sea a través de sus impuestos y/o la cuota mensual del colegio. Son las primeras en manifestar su preocupación por la calidad de enseñanza que reciben sus hijos y muestran interés en colaborar en mejorar lo que está pasando en la escuela. Ningún padre o madre quiere que su hijo o hija abandone sus estudios secundarios.

Si hay algo que la tecnología nos demostró es el éxito que se consigue cuando la colaboración entre pares es canalizada hacia la concreción de objetivos comunes. Wikipedia, Innocentive y OpenIDEO son conocidos ejemplos que funcionan en base a la inteligencia de la comunidad. ¿Por qué no replicar esos modelos para mejorar la educación, empezando por reducir al mínimo posible el abandono de los jóvenes en la escuela secundaria?

 

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