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Ken Robinson: «Enseñar es una profesión creativa» [Video]

Principales ideas que desarrolla en su presentación Ted:

La deserción escolar es la punta del iceberg porque no incluye a los innumerables adolescentes que están en la escuela pero desconectados de ella; no la disfrutan.

El desorden de deficit de atención TDAH: no digo que no exista, pero tampoco es una epidemia. Si sientan a los niños horas tras horas a hacer trabajos rutinarios no se sorprendan si comienzan a inquietarse.

Los niños prosperan mejor con un amplio plan de estudios que celebre sus diferentes talentos, no sólo una pequeña porción de ellos. Las artes no sólo son importantes porque mejoran las calificaciones en matemáticas sino porque llegan a rincones del interior de los niños que de otra manera no pueden desarrollarse.

Si pueden encender la chispa de la curiosidad en un niño, con frecuencia aprenderán sin mucha ayuda. Los niños son aprendices naturales. La curiosidad es el motor del éxito.

Los maestros son el alma del éxito de las escuelas.

Enseñar es una profesión creativa. La enseñanza no es un sistema de transmisión: uno no está allí (en la escuela) para transmitir la información recibida. Lo que hace un buen maestro es guiar, estimular, provocar, involucrar. Al fin y al cabo la educación se trata de aprendizaje. Si no hay aprendizaje no hay educación. El objetivo de la educación es que la gente aprenda. El rol del docentes es facilitar el aprendizaje.

La cultura educativa dominante se ha enfocada más en evaluar que en enseñar o aprender. Se incentiva a nuestros docentes y alumnos a seguir algoritmos de rutinas el lugar de estimular el poder de la imaginación y la curiosidad.

La vida humana es inherentemente creativa. Es la razón por la cual la cultura humana es tan interesante, diversa y dinámica. Uno de los objetivos de la educación es despertar y desarrollar estos poderes de creatividad. En cambio, lo que tenemos, es una cultura de la estandarización.

Lo que hacen los sistemas educativos que funcionan muy bien:

* Individualizan la enseñanza y el aprendizaje, reconocen que quienes están aprendiendo son alumnos, y que el sistema debe involucrarlos a ellos y a su curiosidad, su individualidad y su creatividad. Así es cómo hacen que aprendan.

* Delegan toda la responsabilidad en la escuela para concretar esas metas. La educación sucede en aulas y escuelas, y las personas involucradas son los docentes y los alumnos. Debe ser la comunidad educativa la que lleve adelante esos desafíos.

(Sobre el sistema educativo en general) Se intentan hacer cambios pero es como si se estuviera navegando todo el tiempo en contra de la corriente. Y creo que la razón es la siguiente: muchas de las políticas actuales están basadas sobre conceptos mecánicos de educación. Es como si la educación se tratara de un proceso industrial que puede mejorarse teniendo mejor información. Creo que algún rincón de las mentes de algunos legisladores existe esta idea,  y que si la afinamos lo suficientemente bien lograremos mejorar el sistema. Nunca será así, nunca fue así. El punto es que la educación no es un sistema mecánico, es un sistema humano. Se trata de personas que quieren – o no – aprender. Cada alumno que abandona la escuela tiene una razón para ello que está conectada con su poco biografía. Puede que les resulte aburrida, puede que les resulte irrelevante, puede que le resulte incompatible con la vida que llevan fuera de la escuela. Hay tendencias, pero las historias siempre son únicas (luego describe un modelo de escuela en Los Angeles en donde los docentes trabajan coordinadamente para recuperar a los jóvenes que dejaron sus estudios trayéndolos nuevamente al colegio a partir de planes de estudios personalizados para cada uno. Remarca que funciona muy bien y que es un modelo a seguir)

 

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Educación y Participación Adolescente – Unicef

«Los adolescentes son una fuente de creatividad, de iniciativa, de dinamismo y de renovación social. Si cuentan con la educación adecuada, podrán contribuir al desarrollo económico y al progreso de la sociedad. Por el contrario, si los adolescentes sienten que la enseñanza que reciben es distante y sin sentido, si conciben a la escuela o el liceo sólo como un espacio social de encuentro con los amigos y si su principal queja es que no son escuchados por los maestros y los adultos en general, entonces hay que plantearse una reforma radical y creativa de los centros educativos. Es en la práctica particular y en el vínculo entre el adulto y el adolescente que se generará un proceso de aprendizaje estimulante y motivador. Sólo así se legitimará ese proceso de transformación esperado.»

La guía se puede descargar haciendo clic aquí

 

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Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados para la escuela secundaria

Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria:

01 – Crear el sentido de emergencia para motivar el cambio (“¡Necesitamos que más adolescentes aprueben las materias difíciles!”)

02 – Construir un equipo guía con capacidades que ayuden al cambio (“Docentes, ex-docentes, familias y comunidad aportando complementación, guías y apoyos para cumplir con el objetivo”)

03 – Establecer la visión estratégica para hacer del cambio una realidad (“trabajemos colaborativamente, concentrados y coordinados para cumplir con el objetivo, trimestre a trimestre”)

04 – Reclutar a la mayor cantidad de personas que entiendan y acepten la estrategia adoptada (“Del grupo de apoyo que conformamos en el punto 2, encontremos el 20% que nos ayudará a generar el 80% del impacto que buscamos alcanzar”)

05 – Eliminar barreras y obstáculos que impidan que se logre el objetivo (“Sostener la cooperación, la colaboración y la responsabilidad del grupo para concretar el objetivo: que más adolescentes aprueben las materias difíciles”)

06 – Presentar los éxitos a corto plazo alcanzados (“Mostrar, trimestre a trimestre, cómo logramos que más estudiantes aprobasen las materias difíciles. Provocar el efecto contagio en la comunidad para ampliar los apoyos descriptos en el punto 2”)

07 – Mantener el cambio de forma infatigable y hasta que sea una realidad (“Colaborar, cooperar, sostener, guiar, apoyar e INSISTIR hasta que se cumpla con el objetivo”)

08 – Hacer que el cambio perdure en el tiempo hasta que reemplace a los viejos hábitos (“Trimestre a trimestre, año tras año, mantener nuestra estrategia para concretar el objetivo que nos planteamos alcanzar hasta que forme parte indispensable de la cultura de la escuela”)

Adaptación para la escuela secundaria de Cristián Parodi

Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria
Los 8 pasos de cambio de J. Kotter adaptados desde mi mirada a la escuela secundaria
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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte IV. Recaudación de fondos

Por Cristián Parodi*

Este post es continuación de :

Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte III. Tutorías, acompañamiento y formación complementaria

 

4. Recaudación de fondos.

Una vez que hayamos logrado la configuración de los tutores y guías que trabajarán coordinadamente con la escuela, especialmente con los docentes, para ayudar a los estudiantes que necesiten apoyos para aprender y aprobar las materias más difíciles, podría surgir la necesidad de gestionar los fondos necesarios para poner en marcha el plan.

Sería ideal que esos fondos, de necesitarse, sean provistos por el sistema educativo. Sin embargo la experiencia nos dice lo contrario, que generalmente no hay presupuestos para asignar a las escuelas. Se nos presentan entonces dos opciones: la primera es exigir y presionar para que esos fondos lleguen desde el sistema, y la segunda es que nos encarguemos de conseguirlos por nuestra cuenta. Pueden ponerse en marcha ambas opciones – exigir y gestionar. En mi opinión es importante que avancemos coordinadamente para concretar este desafío – conseguir los fondos –  independientemente de lo que el sistema pueda o no pueda aportar. Hacer algo por la educación también tiene que ver con activar nuestras inteligencias y trabajo colectivo para concretar una meta común, como la que se propone en este proyecto.

Hay dos fuentes de financiamiento que podemos utilizar. La primera es a través de la propias familias, a quiénes se los convoca para que se sumen al proyecto más importante de la escuela de los últimos 50 años: que todos sus estudiantes aprendan y aprueben las materias más difíciles, con la ayuda de docentes, grupo de tutores y guías específicamente coordinados para esa misión. La recaudación de fondos más común de una escuela funciona a través de su cooperadora que, como se explicó en el punto 2, es necesario reforzarla, mejorar su gestión y la comunicación de sus actos entre toda la comunidad de la escuela: transparencia en el uso de los fondos, rendición de gastos y concreción de los objetivos que se buscan alcanzar.

En mis observaciones y experiencia trabajando como voluntario en la cooperadora de la escuela a la que asiste mi hija, y también de formar parte de la agrupación de cooperadores de 42 escuelas públicas establecidas en una de las comuna de la Ciudad de Buenos Aires (las cooperadoras allí  se agrupan orgánicamente por comunas), el aporte de las familias para complementar los recursos que necesitan los colegios para poder funcionar representa, en promedio, el 80% del total (excluyendo salarios). En otras palabras, el sistema educativo les gira a las escuelas el 20% de los fondos que necesitan para la compra de insumos (papel higiénico, lavandina, tizas, etc.), pagar trámites administrativos del equipo de dirección, reparar equipos, sillas, aulas, etc. Dicho en otras palabras, sin el aporte voluntario de las familias las escuelas no podrán abrir sus puertas.

Mal o bien, injusto o innecesario, lo cierto es que ese aporte está vigente, está más o menos coordinando y le permite a los padres tener un punto de encuentro formal con la escuela. Nos interesa que ese aporte se fortalezca para que la mayor cantidad de familias contribuya con fondos que tendrá un destino muy concreto: conseguir guías y tutores para que todos los estudiantes aprendan y aprueben las materias difíciles, trimestre a trimestre.

Puede ser posible que parte de esos apoyos y acompañamientos pueden ser también voluntarios. Lo importante en todos los casos es que se manifieste el compromiso de sostener ese rol por el plazo de un año. Cada guía, cada tutor, cada docente trabajarán colaborativamente durante un año para que muchos más estudiantes aprendan y aprueben las materias complicadas (y así tengan más chances de pasar de año).

La segunda fuente de recaudación puede provenir de plataformas de financiamiento colectivo (algunas se conocen como “Crowdfunding” por su nombre en inglés). Se trata de páginas Web cuya misión es conectar a hacedores y emprendedores con personas que están dispuestas a contribuir con pequeños montos de dinero , voluntariamente,  para que los proyectos que impulsan puedan hacerse realidad. Sin dudas que el grupo de tutores, guías y docentes son grupos de emprendedores sociales, de hacedores de anhelos, que tienen la misión social más necesaria y urgente de nuestro país: ayudar a generar más egresados de la escuela secundaria, desplegar el potencial de miles de adolescentes para que puedan acceder a un futuro de oportunidades. Por mis observaciones analizando cómo actúa la comunidad que financia este tipo de proyectos, podría decir que iniciativas para educación con propuestas como las que aquí se presentan encontrarán respaldos y apoyos económicos para ponerlas en marcha.

En nuestro país las plataformas más utilizadas de financiamiento colectivo son idea.me y Panal de Ideas. Más información sobre estas plataformas se puede consultar en el siguiente link:

http://www.infobae.com/2014/10/11/1600747-crowdfunding-la-modalidad-20-financiar-emprendimientos/

 

Continuar leyendo:

Parte V (final). Escuelas Secundarias. El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte V. Desarrollador de Egresados

*Impulsor de «Hagamos algo por la educación»

 

Financiamiento colectivo

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Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte III. Tutorías, acompañamiento y formación complementaria

Por Cristián Parodi*

(este post es continuación de la Parte II: Escuelas Secundarias. El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte II. Redes de apoyo de la escuela)

 

3. Tutorías, acompañamientos y formación complementaria.

En este punto del proyecto hemos definido los grupos de apoyo de la escuela para sumarlos al objetivo colectivo más importante que toda institución educativa puede encarar: que todos sus alumnos aprendan y aprueben las materias. Un grupo de adultos coordinados, motivados y concentrados en enseñar, acompañar y guiar a los estudiantes para que puedan aprender y aprobar las materias más difíciles, trimestre a trimestre, trabajando colaborativamente con los docentes y directivos.

La nueva figura del “Desarrollador de Egresados”, una persona cuyo principal objetivo es que esos grupos trabajen coordinadamente con la escuela para cumplir con el meta principal,  resultará clave. Tendrá a su cargo también la convocatoria a formar parte del grupo de tutores y guías, configurar los mejores equipos, diagramar los encuentros con los docentes y directivos, coordinar las agendas y los lugares para el dictado de las clases de apoyo, recabar la opinión y el diagnóstico de los docentes respecto de los grupos que necesiten acompañamiento, asistirlos durante el proceso de registros de notas escolares y vivenciales para mantener actualizado el sistema de gestión de calificación desde donde surgirá el “mapa” de las trayectorias de cada estudiante para saber a tiempo quiénes necesitarán de nuestra ayuda.

Antes de proponer ideas y explicar a qué me refiero con tutorías, acompañamientos y formación complementaria me gustaría remarcar el originen del proyecto, es decir para quiénes fue pensado. Esta iniciativa es para los adolescentes, específicamente para aquellos que van dejando la escuela tras acumular fracasos escolares. Es para darles otra chance de futuro a esa abrumadora masa de chicos y chicas que abandonan sus estudios secundarios cada año, cifra que se ubica en 500.000, lo que equivaldría a decir – para ponerla en perspectiva – que todos los estudiantes de las escuelas técnicas del país abandonaran simultáneamente la escuela, cada año.

En la escuela media se ha instalado la idea “a los adolescentes de hoy no les interesa nada y por eso les va mal en la escuela”; o “son vagos, tienen que sentar el c… en la silla y ponerse a estudiar”. Esas generalizaciones me parecen injustas.  Me gustaría que la reemplacemos por esta otra: “Cada adolescente tiene un potencial que nosotros, los adultos, tenemos que ayudar a desplegar”. Dependido desde qué idea nos situemos, nuestra impronta para contribuir con el éxito de este proyecto será muy diferente. Les propongo que nos situemos en la segunda.

Desde esa afirmación, con la convicción que ese es nuestro rol como adultos que busca acompañar a las nuevas generaciones a concretar un futuro, se liberará la fuerza creativa para que directivos, docentes y los grupos de apoyo puedan co.crear diversos tipos de estrategias para concretar la meta que buscamos alcanzar.

¿Cómo? ¿De qué forma? Todas las estrategias saldrán de ese trabajo creativo-colaborativo con el foco puesto en los estudiantes. Esos encuentros nos darán la oportunidad de repensar lo que no funciona en el aula, de usar lo que sí funcione, de conocer experiencias de otros profesores. El blog Justifica tu Respuesta elaboró una lista con 25 desafíos que podemos tomarlos como guía para configurar la forma en que abordaremos nuestros apoyos:

1. Valora el proceso sobre el resultado

2. Enseña lo que el alumno no puede aprender por sí solo

3. Aprovecha lo que el alumno aprende fuera del aula

4. El docente también puede aprender del alumno

5. Lo que se enseña del aula debe salir fuera del aula

6. Haz que el alumno aprenda por sí mismo y de sus compañeros

7. Cambia el “yo hablo, tu callas” por el “y vos, ¿qué opinas?

8. Premia positivamente el error

9. Enseña aquello que resulte útil al alumno

10. Aumenta la reflexión y rebaja la carga memorística

11. Asume que el aprendizaje es deslocalizado (fuera del aula, fuera de la escuela)

12. El saber no cabe en un libro de textos

13. Haz que el alumno participe del curriculum

14. Transforma los conceptos en destrezas y habilidades

15. El aprendizaje empieza al finalizar la clase

16. Enseña al alumno a resolver problemas

17. Haz de las nuevas tecnologías un medio, no un fin

18. Enseña al alumno a aprender cuando no esté aprendiendo

19. Transforma la rigidez en flexibilidad

20. Transforma la sanción por la negociación

21. El aprendizaje académico pasa por un aprendizaje social

22. Cambia los temas por las situaciones

23. Conecta aprendizajes por experiencias

24. Asume que se puede aprender jugando

25. Concilia lo que enseñas con lo que la sociedad demanda

Si logramos coordinar los grupos de apoyo, si somos exitosos al crear una cooperación y colaboración entre ellos para que todos los estudiantes puedan aprender y aprobar las materias difíciles, si ademas mantenemos la dedicación y presencia de esos apoyos trimestre a trimestre, es muy probable que alcancemos la meta colectiva que propone esta iniciativa: que más adolescentes pasen – aprendiendo – de año.

¿Cuantos adultos necesitaremos convocar?. Sobre un grupo de 100 personas interesadas en sumarse, encontremos 20 que posiblemente provoquen el 80% de las mejoras que buscamos alcanzar. Depende de nosotros que eso suceda.

 

Continuar leyendo:

Escuelas Secundarias. El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos. Parte IV. Recaudación de fondos.

 

 

*Impulsor de “Hagamos algo por la Educación”

Acompañando a estudiantes para que aprendan y aprueben

© Imagen: vista en Google

 

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Propuesta para resolver el abandono adolescente en la escuela secundaria

Por Cristian Parodi*

Nota del 3/12/2016: Esta propuesta pude diseñarla con más precisión y la explico en el siguiente post (son 5 partes) : «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos (Parte I)»

 

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Wilfredo Pareto (1848-1923) fue un economista, matemático y filósofo italiano que describió la existencia de dos grandes grupos que explican hechos sociales y económicos de manera práctica. Esos grupos se definen en “los pocos de mucho” y los “muchos de poco”. Este principio – que se conoce como la Ley de Pareto o la Ley del 20/80 – dice, muy resumidamente, que el 20% de “A” se explica por el 80% de “B” (y viceversa). Por ejemplo, el 20% de un territorio concentra el 80% de la población; el 80% de las personas compra el 20% de los libros que se publican; el 20% de los proyectos requieren el 80% de los recursos.

¿Qué tiene que ver Pareto con la educación? En este post me gustaría explicar cómo podemos utilizar este concepto para mejorar el desempeño escolar de los alumnos y de las escuelas en general, proponiéndonos una meta concreta: que haya menos repitencia y abandono, y que más adolescentes terminen sus estudios con título (y con los conocimientos que necesitarán para continuar su vida post secundario).

¿Por qué es importante que nos fijemos esos objetivos? Porque en nuestro país el abandono escolar del secundario es una de las crisis sociales más graves y silenciosas que avanza sostenidamente. Se estima que alrededor de 500.000 adolescentes dejan sus estudios cada año. No hay manera de  proyectar futuro en una sociedad que tiene en su núcleo la imposibilidad de construir caminos para el desarrollo de sus jóvenes. El sistema educativo no cuenta con la agilidad necesaria para solucionar este problema rápidamente. Necesita que nosotros, la comunidad, despleguemos nuestra inteligencia, apoyos y recursos para que los adolescentes permanezcan en las escuelas adquiriendo conocimientos y desarrollando su potencial.

El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase, podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios.

¿Cómo podríamos activar ese seguimiento?. Retomemos a Pareto. Aplicando su principio podemos decir que el 20% de las materias que se dictan en un curso generarán el 80% de los aplazos. Esta hipótesis, que se puede validar con las estadísticas que registra la escuela y que deberían ser difundidas por cada institución, es un punto de partida muy importante para poder concentrar y orientar a tiempo – es decir antes que finalicen los trimestres – los acompañamientos y apoyos que necesitará un amplio grupo de alumnos para aprobar las materias más difíciles.

 

Las redes de apoyo de la escuela

Nuestros esfuerzos y recursos se tienen que concentrar en ese 20% de materias críticas. El siguiente paso consistirá en diseñar cómo instrumentaremos los  acompañamientos que nos ayudarán a aumentar la cantidad de aprobados.

Una idea válida es acudir a las “redes de apoyo” de la escuela. ¿Qué son esas redes? Son grupos de afinidad interesados en sumar su tiempo, recursos e inteligencia para complementar los esfuerzos que la escuela necesita. Esas redes pueden ser de ex alumnos, ex docentes y la comunidad de padres, que están dispuestos a asistir y apoyar a los grupos más vulnerables. La participación del docente en este proceso será esencial, a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos grupos. Será quien informará las calificaciones cuando sucedan, requisito fundamental para desplegar los acompañamientos.

 

Implementando la idea

Como todo proyecto colaborativo, esta iniciativa se puede poner en marcha por el impulso de algunas de las partes que lo conforman.

Si los docentes ven que esta idea es potable, que será un apoyo esencial para el dictado de sus clases y para mejorar el desempeño de su sus alumnos, serán ellos los que presentarán la iniciativa al equipo directivo de la escuela.

Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos,  tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros – a entender lo que les resulta más difícil, también llevarán esa iniciativa a la escuela.

Si los ex alumnos y ex docentes, que tienen un fuerte sentido de pertenencia con la institución que los formó, o en la que estuvieron trabajando durante años, vieran que esta propuesta es un aporte concreto para que haya más egresados y menos abandono, comenzarán a compartirla con ex colegas y ex compañeros para que tome impulso y se pueda poner en marcha.

No esperamos que todos los miembros de esos grupos sumen sus apoyos, bastará con que el 20% se involucre genuinamente para conseguir un aumento del 80% en el desempeño escolar de los alumnos. En otras palabras, que más estudiantes aprueben las materias difíciles, y que menos adolescentes abandones sus estudios. Así iremos impulsando este proyecto curso por curso, año tras año, provocando mejoras sustanciales en los procesos de aprendizaje de los adolescentes.

El drama del abandono escolar dejó de ser únicamente un desafío de la educación pública. Es un problema de nuestra sociedad que tiene la responsabilidad de desplegar el potencial de sus jóvenes en la etapa más importante de sus vidas: la escuela secundaria.

 

Nota: Escuelas interesadas en poner en marcha esta iniciativa les ofrecemos nuestra colaboración para concretarla. Invitamos a escribirnos por email a porlaeducacionhoy@gmail.com o por mensaje interno en Hagamos algo por la educación

 

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Propuesta para Mejorar la Escuela Secundaria

 

* Impulsor de «Hagamos algo por la Educación»

Hagamos algo por la Educación