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Propuesta para resolver el abandono adolescente en la escuela secundaria
Por Cristian Parodi*
Nota del 3/12/2016: Esta propuesta pude diseñarla con más precisión y la explico en el siguiente post (son 5 partes) : «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos (Parte I)»
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Wilfredo Pareto (1848-1923) fue un economista, matemático y filósofo italiano que describió la existencia de dos grandes grupos que explican hechos sociales y económicos de manera práctica. Esos grupos se definen en “los pocos de mucho” y los “muchos de poco”. Este principio – que se conoce como la Ley de Pareto o la Ley del 20/80 – dice, muy resumidamente, que el 20% de “A” se explica por el 80% de “B” (y viceversa). Por ejemplo, el 20% de un territorio concentra el 80% de la población; el 80% de las personas compra el 20% de los libros que se publican; el 20% de los proyectos requieren el 80% de los recursos.
¿Qué tiene que ver Pareto con la educación? En este post me gustaría explicar cómo podemos utilizar este concepto para mejorar el desempeño escolar de los alumnos y de las escuelas en general, proponiéndonos una meta concreta: que haya menos repitencia y abandono, y que más adolescentes terminen sus estudios con título (y con los conocimientos que necesitarán para continuar su vida post secundario).
¿Por qué es importante que nos fijemos esos objetivos? Porque en nuestro país el abandono escolar del secundario es una de las crisis sociales más graves y silenciosas que avanza sostenidamente. Se estima que alrededor de 500.000 adolescentes dejan sus estudios cada año. No hay manera de proyectar futuro en una sociedad que tiene en su núcleo la imposibilidad de construir caminos para el desarrollo de sus jóvenes. El sistema educativo no cuenta con la agilidad necesaria para solucionar este problema rápidamente. Necesita que nosotros, la comunidad, despleguemos nuestra inteligencia, apoyos y recursos para que los adolescentes permanezcan en las escuelas adquiriendo conocimientos y desarrollando su potencial.
El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase, podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios.
¿Cómo podríamos activar ese seguimiento?. Retomemos a Pareto. Aplicando su principio podemos decir que el 20% de las materias que se dictan en un curso generarán el 80% de los aplazos. Esta hipótesis, que se puede validar con las estadísticas que registra la escuela y que deberían ser difundidas por cada institución, es un punto de partida muy importante para poder concentrar y orientar a tiempo – es decir antes que finalicen los trimestres – los acompañamientos y apoyos que necesitará un amplio grupo de alumnos para aprobar las materias más difíciles.
Las redes de apoyo de la escuela
Nuestros esfuerzos y recursos se tienen que concentrar en ese 20% de materias críticas. El siguiente paso consistirá en diseñar cómo instrumentaremos los acompañamientos que nos ayudarán a aumentar la cantidad de aprobados.
Una idea válida es acudir a las “redes de apoyo” de la escuela. ¿Qué son esas redes? Son grupos de afinidad interesados en sumar su tiempo, recursos e inteligencia para complementar los esfuerzos que la escuela necesita. Esas redes pueden ser de ex alumnos, ex docentes y la comunidad de padres, que están dispuestos a asistir y apoyar a los grupos más vulnerables. La participación del docente en este proceso será esencial, a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos grupos. Será quien informará las calificaciones cuando sucedan, requisito fundamental para desplegar los acompañamientos.
Implementando la idea
Como todo proyecto colaborativo, esta iniciativa se puede poner en marcha por el impulso de algunas de las partes que lo conforman.
Si los docentes ven que esta idea es potable, que será un apoyo esencial para el dictado de sus clases y para mejorar el desempeño de su sus alumnos, serán ellos los que presentarán la iniciativa al equipo directivo de la escuela.
Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos, tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros – a entender lo que les resulta más difícil, también llevarán esa iniciativa a la escuela.
Si los ex alumnos y ex docentes, que tienen un fuerte sentido de pertenencia con la institución que los formó, o en la que estuvieron trabajando durante años, vieran que esta propuesta es un aporte concreto para que haya más egresados y menos abandono, comenzarán a compartirla con ex colegas y ex compañeros para que tome impulso y se pueda poner en marcha.
No esperamos que todos los miembros de esos grupos sumen sus apoyos, bastará con que el 20% se involucre genuinamente para conseguir un aumento del 80% en el desempeño escolar de los alumnos. En otras palabras, que más estudiantes aprueben las materias difíciles, y que menos adolescentes abandones sus estudios. Así iremos impulsando este proyecto curso por curso, año tras año, provocando mejoras sustanciales en los procesos de aprendizaje de los adolescentes.
El drama del abandono escolar dejó de ser únicamente un desafío de la educación pública. Es un problema de nuestra sociedad que tiene la responsabilidad de desplegar el potencial de sus jóvenes en la etapa más importante de sus vidas: la escuela secundaria.
Nota: Escuelas interesadas en poner en marcha esta iniciativa les ofrecemos nuestra colaboración para concretarla. Invitamos a escribirnos por email a porlaeducacionhoy@gmail.com o por mensaje interno en Hagamos algo por la educación
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Propuesta para Mejorar la Escuela Secundaria
* Impulsor de «Hagamos algo por la Educación»
Propuesta para Mejorar la Escuela Secundaria: La Escuela Colaborativa
Proyecto de Cristian Parodi
Breve introducción
El mejor proyecto que puedes implementar en tu escuela es aquel que provoque cambios de mejoras en la vida de los estudiantes. Si hablamos de la escuela secundaria, el proyecto más urgente que necesitamos es aquel que ayude a los adolescentes a terminar sus estudios en tiempo y forma, empezando por acompañarlos para que aprueben las materias más difíciles, trimestre a trimestre.
El abandono sucede después de la repitencia. La repitencia se acciona cuando un estudiante supera las dos previas que el sistema le permite para pasar de año. Superar las previas ocurre cuando los adolescentes se llevan muchas materias. Llevarse muchas materias es una alarma – mayormente ignorada – de que algo nuevo y difícil de comprender para muchos adultos está sucediendo en las aulas en términos de motivar para aprender a las nuevas generaciones.
Se puede resolver el problema del abandono y la repitencia si logramos activar la inteligencia colectiva, la responsabilidad social y el genuino interés de la comunidad educativa de cada escuela para trabajar en concretar esas metas.
Con esos objetivos en mente presento el proyecto «La Escuela Colaborativa» para que: a) haya menos abandono y repitencia, y b) más adolescentes egresen con título.
Propone 7 lineamientos que se apoyan en la inteligencia colectiva de la comunidad educativa (docentes, familias, alumnos, egresados y redes de apoyo) para que trabajen colaborativamente durante el año lectivo, trimestre a trimestre y en pos de concretar esos objetivos.
Se puede implementar en cualquier escuela secundaria, de cualquier región y país. El proyecto será exitoso siempre y cuando nos guíe el genuino interés de nosotros los adultos de trabajar con otros para que más adolescentes pasen de año.
Esos 7 lineamientos son:
Paso 1. Radiografiar la escuela
El primer paso consistirá en confeccionar el diagnóstico de la escuela a través de dos estadísticas sencillas de hacer que nos ayudarán a conocer cómo es el desempeño del aprendizaje en el colegio. Esas estadísticas son:
A) Cantidad de alumnos que ingresaron en primer año Vs. alumnos que egresaron del último.
B) Cantidad de alumnos que llegaron al último año Vs. alumnos que egresaron con título.
Esta información servirá para tener datos de la actualidad de la escuela con el fin de proponer objetivos de mejoras. Aunque los datos que arrojen esas estadísticas sean malos, serán muy útiles para que el equipo directivo y los docentes puedan trabajar en metas concretas para mejorarlos.
Ejemplos de estadísticas. Sobre datos que se observan en las escuelas secundarias del país (Argentina) podemos tener:
Estadística A) «100 / 30»: Significa que, en un determinado año lectivo, en la escuela ingresaron 100 alumnos a primer año y egresaron 30
Estadística B) «50 / 30»: Significa que llegaron al último año 50 estudiantes pero sólo 30 lograron egresar con todas las materias aprobadas.
Conocer estos datos y, fundamentalmente, compartirlos con toda la comunidad educativa, resultará de gran ayuda para el equipo docente y directivo, con el fin de comprender la realidad de la escuela y buscar colaborativamente cambios de mejoras que produzcan más egresados.
Siguiendo con los ejemplos anteriores nos podríamos plantear alcanzar las siguientes metas:
a) 100 / 70: que por cada 100 alumnos que ingresaron a primer año, la escuela genere 70 alumnos – egresados – listos para comenzar con su vida laboral y/o continuar con su formación post-secundaria
Quisiera comentar un caso que marca la importancia de esa información cuando se quiere provocar cambios de mejoras en las escuelas. Hace unos años tuve la oportunidad de elaborar esas estadísticas para un colegio secundario de la Ciudad de Buenos Aires. Fue posible gracias al compromiso de su rectora en querer hacer visible esa información, con el convencimiento que sería positivo para la comunidad. Analicé cuatro años tomados al azar: 
Datos recopilados por el autor de esta nota a partir de la información aportada por la escuela. Nótese la baja tasa de egresados entendida como alumnos que ingresan a primer año Vs. alumnos que egresan con título. No es un caso aislado, sucede en todas las escuelas secundarias públicas del país.
Cuando presenté a los docentes de la institución esa simple tabla – pero muy significativa en términos de cómo estaban funcionando los procesos de aprendizaje – me preguntaron a qué institución correspondían. ¡Desconocían totalmente la realidad de su escuela!. Meses después de la presentación, uno de ellos me comentó que haber tomado conocimiento de esas estadísticas había generado un profundo impacto en muchos de los profesores, que impulsó un trabajo más colaborativo entre ellos para ver cómo podían revertir esas cifras.
Paso 2. Determinar el 20% de las materias que producen el 80% de los aplazos para cada uno de los años o niveles de estudio.
Conocer esta información nos ayudará a re-dirigir los esfuerzos de enseñanza y obtener apoyos para que se concentren en que haya más alumnos que aprueben esas materias, trimestre a trimestre. Una forma de conocer esa información es accediendo a datos estadísticos de la escuela, listando las materias que producen la mayor cantidad de aplazos.
El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase – por ejemplo, usando un sistema informático, App (1), Excel u otra herramienta TIC que sea colaborativa – podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios. Esos apoyos pueden surgir de equipos colaborativos que se conforman para ese fin concreto, tal como se explica en el punto 4. La participación del docente en este proceso será esencial, a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos equipos
(1) nota del 19/6/2019: Google Classroom es una herramienta recomendada para ese propósito
Paso 3. Describir los sistemas de gestión de la escuela respecto de notas y clasificaciones, administración y mantenimiento y sistemas de comunicación con la comunidad educativa (profesores, padres, alumnos)
La forma y el momento en que se informan las notas de los estudiantes, como así también los sistemas que utiliza la escuela para registrarlos, son muy importantes para poder articular los procesos de apoyo que se describieron en el punto anterior. Conocidas las materias más difíciles, contar a tiempo con las notas de las evaluaciones ayudará a la escuela a desplegar apoyos y acompañamiento para ir reduciendo durante el año el porcentaje de aplazos. Hoy existen varias Apps gratuitas que pueden utilizarse para ese fin, como las herramientas de Google (Classroom y Formularios) que permiten generar datos y compartirlos en la Web de forma segura y confidencial.
También resulta importante saber si la escuela cuenta con esquemas o sistemas de comunicación con padres y la comunidad educativa. Un sistema eficiente, moderno y fluido con las familias generará a largo plazo una mayor empatía reduciendo los conflictos internos e impulsando el compromiso de esa comunidad para mejorar el desempeño escolar de sus alumnos. Una página en Facebook podría ser una muy buena herramienta de comunicación. Ese sistema de comunicación – u otros que se elegían – será de mucha ayuda para la implementación del siguiente punto.
Paso 4. Identificar las «redes de apoyo» de la escuela (ex alumnos, ex docentes, ONGs, empresas, otras)
Toda institución necesita apoyos, no sólo de las autoridades educativas sino – fundamentalmente – de su comunidad. La idea de conocer cuáles son esas redes servirá para ayudar a la escuela en la concreción de sus objetivos. Por ejemplo, en relación con el punto 2, podemos buscar en familias, ONGs y empresas de la zona recursos que ayuden a asistir y acompañar a los alumnos para que puedan aprobar las materias más difíciles.
También será muy importante considerar a ex-alumnos para que formen parte de esas redes, invitándolos a dar clases de apoyo y tutorías a los estudiantes que lo necesiten.
En la comunidad hay muchas ganas de participar para ayudar a la escuela a mejorar, en colaborar para crear un verdadero clima de participación. Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos, tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros – se sumarán a esta iniciativa.
En el siguiente post describo una forma de implementar este punto: «La Escuela Colaborativa: Diseñando las Redes de Apoyo«
Sobre la escuela y el mundo del trabajo. Es necesario profundizar ese vínculo, especialmente para que la escuela esté integrada, informada y actualizada sobre los cambios que se van produciendo en el mundo del trabajo. Esa relación ayudará a generar nuevas estrategias de enseñanza, a proveer nuevas fuentes de motivación para docentes y estudiantes, y para aunar esfuerzos en pos de un mismo objetivo: que más adolescentes terminen en tiempo y forma sus estudios.
Paso 5. Identificar fuentes de financiamiento de la escuela.
Nunca alcanzan los recursos para hacer todo lo que la escuela necesita hacer, esencialmente porque el Estado no envía los fondos para ello (o envía poco). Por eso es necesario identificar a qué otras fuentes de financiamiento puede acceder la institución. La Cooperadora escolar, si está presente, es un canal para conseguir esos recursos. También existen sistemas de financiamiento colectivo en donde grupos de personas donan dinero para proyectos sociales. La escuela pueda participar en este tipo de financiamientos para obtener recursos adicionales.
Respecto de la Cooperadora, un comentario adicional: es necesario que los padres que formen parte busquen capacitarse en gestión de presupuestos, recaudación de fondos, gestión de proyectos, comunicación y contabilidad. Contar con un equipo formado y preparado será de gran ayuda e incentivo para la escuela. Saber que cada proyecto que se proponga puede concretarse en tiempo y forma – proyectos que son a favor del desarrollo de los estudiantes – será una potente motivación para el resto de la comunidad educativa.
Paso 6. Radiografiar el aprendizaje en el aula (herramientas que se emplean, estrategias que se utilizan, administración de los recursos, etc.)
Este punto se relaciona con lo que vimos en el 2. Siempre pensando en cómo podemos sumar apoyos para que más estudiantes aprueben las materias que producen el 80% de los aplazos, necesitamos primero entender cómo es el proceso de aprendizaje de esas materias en el aula. Seguramente surgirían múltiples ideas para mejorarlo e inmediatamente se notará el faltante de recursos para ponerlas en marcha. Aquí entonces tenemos que volver al punto 4 y 5 para pensar cómo las redes de la escuela y la cooperadora pueden intervenir para proveer esos recursos faltantes. Ejemplos:
a) Si padres o madres de la escuela se especializan en matemática o contabilidad, materias que resultan de las más difíciles para los estudiantes, podemos pensar cómo nos pueden ayudar con clases de apoyo (la idea es reducir el 80% de aplazos que se mencionó en el punto 2).
b) Si podemos identificar empresas que estén cerca de la escuela, podemos pensar cómo le pedimos trabajo de voluntariado de sus empleados para que vayan a la escuela a asistir a alumnos con dificultades en determinadas materias.
c) Si podemos identificar una asociación vecinal del barrio también podemos ver con ellos de qué forma pueden apoyar a esos alumnos durante el aprendizaje de las materias difíciles.
d) Podemos convocar a ex alumnos de la escuela y ex docentes para que se sumen a acompañar a los estudiantes, para que logren aprobar las materias “filtro”.
Paso 7. Definir los objetivos que se buscan alcanzar en el año
Transitar el camino que nos llevó ir del punto 1 al 6 nos dará un panorama más cierto y concreto de cómo está la escuela, cómo es el desempeño de los adolescentes y – fundamentalmente – cómo se desenvuelven los adultos alrededor de ello. A partir de allí podremos definir los objetivos que directores y docentes se propongan para el año. Los más importantes: a) que haya menos abandono escolar y repitencia en la escuela, y b) que más alumnos egresen con título, metas que debemos ir concretando trimestre a trimestre.
Material complementario: Recomiendo la lectura del post «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos» para conocer más detalles sobre cómo desarrollar cada uno de los pasos.
En el siguiente video tutorial se describe la propuesta:
¿Te gustaría que tu escuela ponga en marcha este proyecto?
Invito a personas e instituciones interesadas en poner en marcha el proyecto en sus escuela a que me escriban por email a parodic@gmail.com.
Si esta nota te resultó interesante, o quieres sumar otras ideas, te invito a que dejes un comentario.
Muchas gracias
Proyecto para Escuelas Secundarias

La Escuela Colaborativa
Proyecto para escuelas secundarias de Cristian Parodi
Breve introducción
El mejor proyecto para escuelas secundarias que podés implementar en tu institución es aquel que provoque cambios de mejoras en la vida de los estudiantes.
Si hablamos de la escuela secundaria, el proyecto más urgente que necesitamos es aquel que ayude a los adolescentes a terminar sus estudios en tiempo y forma, empezando por acompañarlos para que aprueben las materias más difíciles, trimestre a trimestre.
El abandono sucede después de la repitencia. La repitencia se acciona cuando un estudiante supera las dos previas que el sistema le permite para pasar de año. Superar las previas ocurre cuando los adolescentes se llevan muchas materias.
Llevarse muchas materias es una alarma – mayormente ignorada – de que algo nuevo y difícil de comprender para muchos adultos está sucediendo en las aulas: cómo motivar a las nuevas generaciones para el aprendizaje.
Se puede resolver el problema del abandono y la repitencia si logramos activar la inteligencia colectiva, la responsabilidad social y el genuino interés de la comunidad educativa de cada escuela para trabajar en concretar esas metas.
Con esos objetivos en mente presentamos el proyecto para escuelas secundarias «La Escuela Colaborativa» para que: a) haya menos abandono y repitencia, y b) más adolescentes egresen con título.
Proyecto para escuelas secundarias: La Escuela Colaborativa
Propone 7 lineamientos que se apoyan en la inteligencia colectiva de la comunidad educativa (docentes, familias, alumnos, egresados y redes de apoyo) para que trabajen colaborativamente durante el año lectivo, trimestre a trimestre y en pos de concretar esos objetivos.
Se puede implementar en cualquier escuela secundaria, de cualquier región y país. El proyecto será exitoso siempre y cuando nos guíe el genuino interés de nosotros los adultos de trabajar con otros para que más adolescentes pasen de año.
Esos 7 lineamientos son:
Paso 1. Radiografiar la escuela
El primer paso consistirá en confeccionar el diagnóstico de la escuela a través de dos estadísticas sencillas de hacer que nos ayudarán a conocer cómo es el desempeño del aprendizaje en el colegio. Esas estadísticas son:
A) Cantidad de alumnos que ingresaron en primer año Vs. alumnos que egresaron del último.
B) Cantidad de alumnos que llegaron al último año Vs. alumnos que egresaron con título.
Esta información servirá para tener datos de la actualidad de la escuela con el fin de proponer objetivos de mejoras. Aunque los datos que arrojen esas estadísticas sean malos, serán muy útiles para que el equipo directivo y los docentes puedan trabajar en metas concretas para mejorarlos.
Ejemplos de estadísticas. Sobre datos que se observan en las escuelas secundarias del país (Argentina) podemos tener:
Estadística A) «100 / 30»: Significa que, en un determinado año lectivo, en la escuela ingresaron 100 alumnos a primer año y egresaron 30
Estadística B) «50 / 30»: Significa que llegaron al último año 50 estudiantes pero sólo 30 lograron egresar con todas las materias aprobadas.
Conocer estos datos y, fundamentalmente, compartirlos con toda la comunidad educativa, resultará de gran ayuda para el equipo docente y directivo, con el fin de comprender la realidad de la escuela y buscar colaborativamente cambios de mejoras que produzcan más egresados.
Siguiendo con los ejemplos anteriores nos podríamos plantear alcanzar las siguientes metas:
a) 100 / 70: que por cada 100 alumnos que ingresaron a primer año, la escuela genere 70 alumnos – egresados – listos para comenzar con su vida laboral y/o continuar con su formación post-secundaria

Quisiera comentar un caso que marca la importancia de esa información cuando se quiere provocar cambios de mejoras en las escuelas. Hace unos años tuve la oportunidad de elaborar esas estadísticas para un colegio secundario de la Ciudad de Buenos Aires. Fue posible gracias al compromiso de su rectora en querer hacer visible esa información, con el convencimiento que sería positivo para la comunidad. Analicé cuatro años tomados al azar:
Datos recopilados por el autor de esta nota a partir de la información aportada por la escuela. Nótese la baja tasa de egresados entendida como alumnos que ingresan a primer año Vs. alumnos que egresan con título. No es un caso aislado, sucede en todas las escuelas secundarias públicas del país.
Cuando presenté a los docentes de la institución esa simple tabla – pero muy significativa en términos de cómo estaban funcionando los procesos de aprendizaje – muchos me preguntaron a qué institución correspondían. ¡Desconocían totalmente la realidad de su escuela!. Meses después de la presentación, uno de ellos me comentó que haber tomado conocimiento de esas estadísticas había generado un profundo impacto en muchos de los profesores, que impulsó un trabajo más colaborativo entre ellos para ver cómo podían revertir esas cifras.
Paso 2. Determinar el 20% de las materias que producen el 80% de los aplazos
Conocer esta información nos ayudará a re-dirigir los esfuerzos de enseñanza y obtener apoyos para que se concentren en que haya más alumnos que aprueben esas materias, trimestre a trimestre. Una forma de conocer esa información es accediendo a datos estadísticos de la escuela, listando las materias que producen la mayor cantidad de aplazos.
El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase – por ejemplo, usando un sistema informático, Google Classroom, Excel u otra herramienta TIC que sea colaborativa – podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios.
Esos apoyos podrán surgir de equipos colaborativos que se conforman para ese fin concreto, tal como se explica en el punto 4. La participación del docente en este proceso será esencial a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos equipos
Paso 3. Describir los sistemas de gestión de la escuela respecto de notas y clasificaciones, administración y mantenimiento y sistemas de comunicación con la comunidad educativa (profesores, padres, alumnos)
La forma y el momento en que se informan las notas de los estudiantes, como así también los sistemas que utiliza la escuela para registrarlos, son muy importantes para poder articular los procesos de apoyo que se describieron en el punto anterior. Conocidas las materias más difíciles, contar a tiempo con las notas de las evaluaciones ayudará a la escuela a desplegar apoyos y acompañamiento para ir reduciendo durante el año el porcentaje de aplazos. Hoy existen varias Apps gratuitas que pueden utilizarse para ese fin, como las herramientas de Google Classroom y Formularios, que permiten generar datos y compartirlos en la Web de forma segura y confidencial.
También resulta importante saber si la escuela cuenta con esquemas o sistemas de comunicación con padres y la comunidad educativa. Un sistema eficiente, moderno y fluido con las familias generará a largo plazo una mayor empatía reduciendo los conflictos internos e impulsando el compromiso de esa comunidad para mejorar el desempeño escolar de sus alumnos. Una página en Facebook podría ser una muy buena herramienta de comunicación. Ese sistema de comunicación – u otros que se elegían – será de mucha ayuda para la implementación del siguiente punto.
Paso 4. Identificar las «redes de apoyo» de la escuela (ex alumnos, ex docentes, ONGs, empresas, otras)
Toda institución necesita apoyos, no sólo de las autoridades educativas sino – fundamentalmente – de su comunidad. La idea de conocer cuáles son esas redes servirá para ayudar a la escuela en la concreción de sus objetivos. Por ejemplo, en relación con el punto 2, podemos buscar en familias, ONGs y empresas de la zona recursos que ayuden a asistir y acompañar a los alumnos para que puedan aprobar las materias más difíciles.
También será muy importante considerar a ex-alumnos para que formen parte de esas redes, invitándolos a dar clases de apoyo y tutorías a los estudiantes que lo necesiten.
En la comunidad hay muchas ganas de participar para ayudar a la escuela a mejorar, en colaborar para crear un verdadero clima de participación. Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos, tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros – se sumarán a esta iniciativa.
En el siguiente post describo una forma de implementar este punto: «La Escuela Colaborativa: Diseñando las Redes de Apoyo«
Sobre la escuela y el mundo del trabajo. Es necesario profundizar ese vínculo, especialmente para que la escuela esté integrada, informada y actualizada sobre los cambios que se van produciendo en el mundo del trabajo. Esa relación ayudará a generar nuevas estrategias de enseñanza, a proveer nuevas fuentes de motivación para docentes y estudiantes, y para aunar esfuerzos en pos de un mismo objetivo: que más adolescentes terminen en tiempo y forma sus estudios.
Paso 5. Identificar fuentes de financiamiento de la escuela.
Nunca alcanzan los recursos para hacer todo lo que la escuela necesita hacer, esencialmente porque el Estado no envía los fondos para ello (o envía poco). Por eso es necesario identificar a qué otras fuentes de financiamiento puede acceder la institución. La Cooperadora escolar, si está presente, es un canal para conseguir esos recursos. También existen sistemas de financiamiento colectivo en donde grupos de personas donan dinero para proyectos sociales. La escuela pueda participar en este tipo de financiamientos para obtener recursos adicionales.
Respecto de la Cooperadora, un comentario adicional: es necesario que los padres que formen parte busquen capacitarse en gestión de presupuestos, recaudación de fondos, gestión de proyectos, comunicación y contabilidad. Contar con un equipo formado y preparado será de gran ayuda e incentivo para la escuela. Saber que cada proyecto que se proponga puede concretarse en tiempo y forma – proyectos que son a favor del desarrollo de los estudiantes – será una potente motivación para el resto de la comunidad educativa.
Paso 6. Radiografiar el aprendizaje en el aula (herramientas que se emplean, estrategias que se utilizan, administración de los recursos, etc.)
Este punto se relaciona con lo que vimos en el 2. Siempre pensando en cómo podemos sumar apoyos para que más estudiantes aprueben las materias que producen el 80% de los aplazos, necesitamos primero entender cómo es el proceso de aprendizaje de esas materias en el aula. Seguramente surgirían múltiples ideas para mejorarlo e inmediatamente se notará el faltante de recursos para ponerlas en marcha. Aquí entonces tenemos que volver al punto 4 y 5 para pensar cómo las redes de la escuela y la cooperadora pueden intervenir para proveer esos recursos faltantes. Ejemplos:
a) Si padres o madres de la escuela se especializan en matemática o contabilidad, materias que resultan de las más difíciles para los estudiantes, podemos pensar cómo nos pueden ayudar con clases de apoyo (la idea es reducir el 80% de aplazos que se mencionó en el punto 2).
b) Si podemos identificar empresas que estén cerca de la escuela, podemos pensar cómo le pedimos trabajo de voluntariado de sus empleados para que vayan a la escuela a asistir a alumnos con dificultades en determinadas materias.
c) Si podemos identificar una asociación vecinal del barrio también podemos ver con ellos de qué forma pueden apoyar a esos alumnos durante el aprendizaje de las materias difíciles.
d) Podemos convocar a ex alumnos de la escuela y ex docentes para que se sumen a acompañar a los estudiantes, para que logren aprobar las materias “filtro”.
e) Capacitar a todos los docentes en el uso de herramientas TIC, para que cuenten con nuevas herramientas para motivar y generar interés en en aprender a partir del uso de celulares y aplicaciones. En este punto me gustaría invitarte a que conozcas las clases TIC que estoy dictando a docentes, especialmente para principiantes: Clases TIC para Docentes. Online
Paso 7. Definir los objetivos que se buscan alcanzar en el año
Transitar el camino que nos llevó ir del punto 1 al 6 nos dará un panorama más cierto y concreto de cómo está la escuela, cómo es el desempeño de los adolescentes y – fundamentalmente – cómo se desenvuelven los adultos alrededor de ello. A partir de allí podremos definir los objetivos que directores y docentes se propongan para el año. Los más importantes: a) que haya menos abandono escolar y repitencia en la escuela, y b) que más alumnos egresen con título, metas que debemos ir concretando trimestre a trimestre.
Material complementario: Recomiendo la lectura del post «Escuela Secundaria: El 20% de las materias producen el 80% de los aplazos» para conocer más detalles sobre cómo desarrollar cada uno de los pasos.
En el siguiente video tutorial se describe la propuesta:
🔔 También podría interesarte conocer nuestros página «Recursos para Docentes» aquí : https://laescuelacolaborativa.com/recursos-para-docentes/
¿Te gustaría que tu escuela ponga en marcha este proyecto?
Podés tomar estas iniciativas y aplicarlas en tu escuela. Si necesitás profundizar algún punto, te invito a que me escribas a parodic@gmail.com.
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Muchas gracias
Estrategias para el aula: nuevas formas de enseñar utilizando Skype
El profesor comienza su clase desafiando a sus alumnos: “¿Dónde queda la escuela con la que están hablando a través de Skype?”
Se trata de una nueva forma de enseñar geografía, historia, lengua, inglés, matemáticas o ciencias, en donde dos escuelas de distintos lugares se conectan vía Skype para interactuar a partir de diferentes consignas y objetivos.
Se llama “Misterio de Skype”. Es un juego educativo inventado por profesores. Los equipos participantes son dos y están integrados por los estudiantes de dos aulas conectadas a través de Skype. El objetivo es adivinar la ubicación de cada escuela haciendo preguntas que proporcionen pistas y que sólo pueden responderse con “si” o “no”. Es apto para cualquier nivel educativo.
El concepto es simple: conectar con otra clase, de una escuela en cualquier parte (de Argentina o del mundo). Elegir fecha y hora, y utilizar una Netbook a la que debe instalarse previamente Skype (nota: las Netbook que utilizan los alumnos son compatibles para instalar este programa. La escuela debe tener acceso a Internet o, sino, se puede utilizar un celular con 3G / 4G para conectarla)
El siguiente paso consiste en explicar el juego a los estudiantes: «Estamos en una misión. Tenemos que averiguar donde queda la escuela que nos está llamando. Puede ser de cualquier parte del mundo. Ellos, a su vez, tratarán de averiguar dónde estamos nosotros. Importante: todas las preguntas que se efectúen se responderán únicamente con “si” o “no”.
Por último, es necesario delegar funciones específicas a los estudiantes antes de la llamada.
Montar el equipo
La asignación de funciones o puestos de trabajo durante la actividad es de vital importancia ya que se extiende la responsabilidad a todos los estudiantes dándoles un sentido de participación y propósito. Son funciones que se intercambiarán a medida que se hagan más llamadas con otras clases / escuelas.
Se deben organizar a los estudiantes en los siguientes roles (pueden ser más o menos, lo que sigue a continuación es una guía):
Los recibidores. Dicen “hola” a la otra escuela y ofrecen algunos hechos interesantes acerca de su propia institución sin dar a conocer la ubicación.
Indagadores. Ellos hacen las preguntas y son la voz de la clase.
Contestadores. Responden a las preguntas de la otra escuela. Estos estudiantes necesitan saber bien la ubicación, geografía y las principales características de la ciudad (sociales, culturales) a la cual pertenece su escuela.
Grupos de reflexión. Se sientan en grupo y averiguan las claves basadas en la información que reciben. Se pueden usar los pizarrones para ir ordenado las pistas.
Archivistas. Escriben todas las preguntas y respuestas para revisar más tarde.
Creadores de mapas de Google. Utilizan Google Maps para descifrar las pistas que se van recopilando, intentando localizar la provincia, ciudad y barrio de la escuela.
Generadores de pistas. Trabajan en estrecha colaboración con los Indagadores ayudándolos a realizar las preguntas correctas.
Fotógrafos. Toman fotos durante la llamada.
Camarógrafos. Filman el evento.
Solucionadores de problemas. Ayudan a los estudiantes con cualquier problema que puedan surgir durante la llamada.
Cierrapuertas. Terminan la llamada de una manera agradable, son los relacionistas públicos del aula.
Es importante preparar a los estudiantes al menos un par de días de antelación para que puedan reunir los materiales tales como mapas y atlas, o hacer preguntas sobre sus responsabilidades.
El gran evento
Durante la llamada los profesores tienen que hacer algo que no les resultará del todo natural: dar un paso atrás y dejar que los estudiantes hagan su trabajo, puedan comunicarse y trabajar en equipo. El trabajo en equipo va a conseguir las preguntas correctas.
Deberán ayudarlos a volver a la pista, si es necesario, sobre todo si su suposición es errónea. Seguir adelante hasta que las dos aulas se hayan dado cuenta, y entonces estarán listo para hacer otras preguntas para conocerse mejor.
Animar a los estudiantes a colaborar antes de adivinar. Verán perfeccionar sus conocimientos de geografía ya que utilizan puntos de referencia, información sobre el clima y las direcciones cardinales para averiguarlo. También se pueden usar hechos o datos históricos del lugar para dar pistas (también es una actividad para hacer en la clase de inglés)
Una vez finalizada la llamada es necesario darles a los estudiantes tiempo para reflexionar sobre lo que funcionó y lo que no. Una vez más, un paso atrás y dejar que ellos discutan. El docente puede ofrecer sugerencias pero los estudiantes deben tomar las decisiones finales.
El entusiasmo e interés que genera esta actividad en los alumnos son inigualables. ¿En qué otra ocasión se puede ver a los estudiantes utilizando todos sus conocimientos, uso de tecnología y el sentido común sólo para averiguar dónde está alguien en el mundo?
Y, por último, esperar ese momento en el que varios estudiantes preguntarán: «¿Cuándo podemos hacerlo de nuevo?”
© Traducción y adaptación de la nota “Mystery Skype: Where in the world are they?” de
https://www.iste.org/explore/articledetail?articleid=198
Docentes y alumnos 3.0 – Entrevista a Lic. Emilio Tenti Fanfani
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(Este texto corresponde a la desgrabación de la entrevista que el portal educ.ar le hiciera al Lic. Emilio Tenti Fanfani con motivo de reflexionar sobre los desafíos que implica para los docentes la enseñanza a las nuevas generaciones y la utilización de las TICs en el aula.)
Todos estos cambios y transformaciones que se dan en el contexto extra escolar – que penetra en el mundo de la escuela porque el chico cuando llega a la escuela trae toda su experiencia familiar, cultural, etc, al campo de la escuela – plantea nuevos desafíos, nuevos problemas a los docentes. Nosotros sabemos que todavía no se ha inventando la máquina de enseñar y aprender; ésta no creo que sea la función de las nuevas tecnologías (TICs). Las nuevas tecnologías no va a sustituir jamás al maestro. Las TICs, en todo caso, serán una poderosa herramienta en mano de los maestros para mejorar sus capacidades en esta tarea de auxiliar el desarrollo y el aprendizaje de las nuevas generaciones.
Pero evidentemente los maestros de hoy tienen que enfrentar situaciones completamente inéditas, muy diversas, y para los cuales muchas veces ellos no se sienten capaces, no encuentran en su mochila de conocimiento esas herramientas que le permitan lidiar, gestionar las nuevas situaciones con las que se encuentran.
Creo que el trabajo docente, a diferencia de otro tipo de trabajo que realizan otros profesionales, es particularmente complejo. Siempre suelo compararlo con el trabajo de los médicos. Los médicos tienen que resolver viejos problemas para lo cuales cuentan con nuevas herramientas: nuevas técnicas de diagnóstico, nuevas terapias, nuevos productos medicinales. Pero los problemas siguen siendo los mismos. Los problemas que tiene que resolver un especialista en gastroenterología son más o menos los mismos; los que se dedican a temas cardiológicos, los problemas del corazón siguen siendo más o menos los mismos. Los problemas están quietos, y las ventajas que tienen los médicos es que pueden estar cada vez mejor equipados para enfrentar estos problemas. En cambio a los docentes nos cambian los problemas – me incluyo porque soy maestro – entonces es muy difícil acumular tecnologías, soluciones para resolver problemas porque son los mismos problemas que permanentemente cambian.
Que el docente perciba que en determinados campos de la actividad (el uso de las TICs) él sabe menos que sus alumnos, reconocer a sus alumnos que él, en este caso, es un aprendiz, me parece que es un acto que refuerza su autoridad porque los jóvenes saben valorar al autenticidad, es decir la verdad, la sinceridad. Uno no es todo el tiempo profesor y el otro no es todo tiempo alumno: el que enseña también está aprendiendo. Y reconocer que el que enseña aprende y que el que aprende también puede enseñar me parece que es muy saludable. Y ésto lejos de estar afectando lo que pueda ser el reconocimiento, el respeto del alumno hacia el profesor, al contrario, yo creo que puede engrandecer la figura del profesor. Demostrar al alumno que uno es humano, que también aprende, no es el que se la sabe todas, que puede aprender de sus alumnos, creo que es una actitud, es un gesto que puede generarle incluso un rendimiento en términos de reconocimiento y respecto que es tan importante para poder ejercer la tarea de docente.
Siempre digo que los mitos tienen una razón de ser. Cuando tienen éxito, se difunden y si permanecen es porque hay un anclaje en la realidad. Hay niños, por ejemplo, que nacen en un mundo en donde hay teclados táctiles. Los de mi generación tuvimos que aprender: tuvimos que pasar de la máquina de escribir, que había que golpearla con los dedos, a un teclado electrónico moderno. Pasamos de la pantalla que no se tocaba a la pantalla que se toca. Nosotros tenemos un cierto temor en tocar esa pantalla pero el que nació en ese mundo tiene obviamente una ventaja. Las tecnologías – una vez que se difunden – se transforman en un especie de objeto que está natural, que pareciera ser que siempre estuvo ahí. Incluso nosotros, que no somos nativos digitales, ya nos parece natural que exista Internet, que exista la comunicación a través de Gmail o Facebook, etc. Incluso nosotros, que somos inmigrantes digitales, después naturalizamos lo que apenas tiene poco años, mas o menos 20 años de existencia. Uno podría decir que esta distinción nativo digital tuvo una razón de ser, pero en la medida que pase el tiempo obviamente va a dejar de tener sentido ya que que todo el mundo será nativo digital.
Pero no nos olvidemos que las tecnologías evolucionan: siempre habrá unos que llegan primero y otros que llegan después porque en el aprendizaje, el primer aprendizaje, siempre es estratégico, es fundamental. No es lo mismo haber aprendido inglés a los 20 años que haber aprendido en la cuna. En ese sentido uno es nativo en inglés, el otro lo tuvo que aprender. Con todos los conocimientos sucede lo mismo: mientras más temprano es el aprendiza, más poderoso es su incorporación. Siempre sucederá con las tecnologías unos que llegan antes y otros después.
Otro mito muy difundido tiene que ver con los alumnos. Y estos mitos son generalmente los mitos que tenemos los adultos – padres, psicólogos. pediatras, docentes – acerca de la juventud de hoy. Uno de estos mitos consiste en decir que a los jóvenes de hoy no se interesan por nada, no están dispuestos a hacer el esfuerzo del aprendizaje. Son todos mitos que suponen una visión extremadamente negativa de lo que son las nuevas generaciones. Alguien me podría decir “bueno, pero eso es una cuestión estructural en todas las sociedades”. Siempre lo viejos ven a los jóvenes, a las nuevas generaciones, como que amenazan sus propias posiciones en la sociedad. Hay un especie de lucha de edades. No existe solamente una lucha de clases entre propietario-no propietario y los rico y los pobres sino también entre los viejos y lo jóvenes, entre los hombres y las mujeres. Hay muchos clivajes en la sociedad, uno de estos es la que se da entre las generaciones. Obviamente que con esta aceleración de cambios esto se acentúa.
Las nuevas generaciones son usuarios intensivos de las nuevas tecnologías entonces esto a nosotros los adultos, que nos sentimos en desventaja con respecto a los jóvenes, nos hiere. Es como decir “los que sabemos somos nosotros pero ahora tenemos que reconocer que hay ciertas cosas que los chicos conocen mejor que nosotros” y muchas veces debemos acudir a ellos para resolver una serie de problemas que tenemos nosotros. Esto hiere nuestro narcisismo. Entonces estos mitos son un tanto críticos, tan negativos con respecto a los jóvenes son fáciles de desmontar. Por ejemplo, decir que a un chico no le interesa nada realmente es una frase que no se sostiene cinco minutos. Si uno invita a reflexionar a ese docente que dice esta cosa y le dice “pero mira, ¿tu crees que alguien pueda creer que exista un ser vivo al que no le interese nada?”. Decir que a un chico no le interesa nada es algo que decimos sin pensar. En realidad lo que estamos diciendo y queremos decir es que a estos chicos no les interesa nada de lo que yo tengo que contarles. Quizás a un chico no le interesa nada de la clase de historia antigua, de los griegos, de las guerras del Peloponeso pero esto no quiere decir que no les interesa nada en la vida. Hay que tener cuidado con estas presuposiciones, en este desconocimiento de los intereses de los jóvenes porque los chicos tienen pasiones. Un chico se pasa todo el día en los videos juegos, o utilizando su computadora, su Netbook, su celular, obviamente está interesado. Diría que está más que interesado; más que intereses tiene pasiones. Hay chicos apasionados. Hay gente apasionada por el futbol, hay gente que está apasionada por los juegos, hay gente que está apasionada por muchas cosas. Las pasiones están en la base de estos esfuerzos porque hay que estar pegados a una pantalla durante horas. Se requiere de un gasto de energía importante que si los chicos lo realizan es porque obviamente tienen un interés detrás, e incluso una pasión.
Entonces el desconocimiento de estos intereses, de estas pasiones, creo que están en el origen de una serie de efectos negativos en la práctica escolar básicamente dos cosas. Una, que no logramos conectar los intereses de los chicos con el contenido escolar. Si nosotros estamos convencidos que la regla de tres simple o el concepto de proporción y porcentaje es importante para ser alguien en la vida, para ser feliz en la vida, para resolver problemas cotidianos y que es importante para el desarrollo de la sociedad, y estoy convencido que estos chicos tienen el derecho a aprender – aunque ellos en ese momento no perciban el interés – mi primera tarea como profesor democrático sería, primero, conocer los intereses de los chicos y tratar de conectar el tema (en mi ejemplo el porcentaje) con los intereses de los chicos.
Por ejemplo, si un chico está interesado solamente en ver los partidos de futbol en la tele, está apasionado por el equipo de sus amores, puedo partir de ese interés tomando la tabla de posiciones del campeonato y decirle al chico “del total de puntos posibles que sacó tu equipo, ¿qué porcentaje ha sacado?” “De los puntos que tiene, ¿qué porcentaje representa dentro del total de puntos que podría haber sacado tu equipo?” . Esto es un ejemplo un poco burdo que consiste en decir que para generar el interés en el contenido escolar hay que basarse de alguna manera en los intereses de los chicos. Lo cual supone también que los docentes de hoy, además de ser expertos en matemática, de ser expertos en didáctica de la matemática, también tenemos que incorporar un tercer paquete de conocimientos en la mochila del maestro y que tiene que ver con los conocimientos que tenemos que tener los adultos que trabajamos con chicos en relación con lo que ellos son desde el punto de vista social como consumidores de cultura, conocer sus intereses, sus pasiones, sus miedos.
Si a los chicos les interesa la música tenemos que conocer cuáles son sus consumos musicales. Tengo que ser, quizás, más experto que ellos en temas de cumbia. De esa manera me voy a ganar, en primer lugar, su respeto y reconocimiento. No despreciar sus intereses, reconocerlos y demostrarles que conozco de cumbia más que ellos, porque se cómo está estructurado el mercado de la cumbia, que no es lo mismo el cuarteto cordobés que la cumbia del gran buenos aires. Y conocer la historia de este género, los grupos, el negocio que hay detrás. Es decir, si demuestro que conozco sobre culturas juveniles – que al chico le interesa y apasiona – voy a ganar su respeto y reconocimiento. Voy a ganar en término de autoridad sin la cual no hay acción pedagógica posible, y voy a ganar en términos del interés por el conocimiento. No se trata de hacer demagogia y decirle “a vos te interesa la cumbia, quédate con la cumbia”. Se trata simplemente de partir de la cumbia y, a partir de ese tema, ampliar su campo de interés.
Este mito tan negativo y crítico acerca de la juventud de hoy está teniendo efectos devastadores en términos de producción del orden, de autoridad y de interés por el conocimiento.
….
*Emilio Tenti Fanfani es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional de Cuyo y Diplôme Supérieur d’Etudes et Recherches Politiques (Tercer Ciclo de la Fondation Nationale des Sciences Politiques de París, 1968-1971). Es consultor de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) en la UNIPE (Universidad Pedagógica de la provincia de Buenos Aires) y se desempeña como profesor titular de Sociología de la Educación en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
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La baja tasa de egresados de las escuelas secundarias es uno de los problemas sociales más graves del país; es la otra cara del abandono escolar. De acuerdo a datos oficiales alcanza a 500.000 jóvenes cada año. Algunas comparaciones que nos pueden ayudar a entender la magnitud de esta crisis: 200.000 alumnos es la matrícula total de chicos y chicas que asisten a las escuelas secundarias, públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires. La cantidad de adolescentes que dejan sus estudios cada año equivale a más del doble de todos los jóvenes que asisten a las escuelas medias de la Capital. ¿Se imaginan una ciudad sin estudiantes? ¿Cuál podría ser el impacto y la reacción de la ciudadanía al ver las escuelas vacías de alumnos?. Esas y otras preguntas buscamos responderlas en nuestro anterior post «URGENTE: Todos los alumnos de las escuelas de la Ciudad abandonaron sus estudios»
Medio millón de abandonos escolares se transforman rápidamente en 1.5 millones en tres años; o en 2.5 millones en cinco, sin contar los que ya sucedieron. Resulta difícil pensar que el sistema educativo podrá cambiar esta compleja realidad por si solo. Se necesitará mucho tiempo para poder alterar esa pesada inercia, comparable con suponer que un asteroide se podrá frenar por el impacto de un cohete enviado desde la Tierra.
Semejante arrastre requiere de una gran colaboración de todas las partes que componen el sistema de enseñanza, representado generalmente por políticos, autoridades y docentes. Pero, ¿hay lugar para que también opinen los adolescentes, principales protagonistas? ¿Y sus familias? ¿Cómo aprovechar la inteligencia colaborativa de la comunidad para resolver este problema?
Regresemos por un momento al sistema de enseñanza media de la Ciudad de Buenos Aires. Comentamos que forma anualmente a 200.000 alumnos que asisten a 500 escuelas secundarias (públicas y privadas, datos aproximados, año 2013). Durante un año lectivo suceden muchas cosas en la escuela, especialmente en la vida escolar de sus alumnos mientras atraviesan pruebas, exámenes y trabajos prácticos que los motivan a seguir o a abandonar. Si de doce materias que pueden tener cuando empiezan el primer año obtienen malas notas en la mayoría, estarán más cerca de dejar la escuela que de continuar. Para otro post podríamos analizar qué pasa con el rol del adulto responsable de su enseñanza – el docente – y que tan permeable es su forma de enseñar para que se acerque a sus alumnos a partir de construir empatía basada en los intereses de los jóvenes. En otras palabras, que logre ponerse en el lugar de ellos para adaptar sus estrategias de enseñanza, relacionándolos con el conocimiento que busca instalar. Hacer algo distinto pero efectivo y, especialmente, motivador.
El rol de los padres para mejorar la educación que reciben sus hijos
Los 200.000 estudiantes de la Ciudad generan alrededor de 100 millones de instancias de evaluación por año (pruebas, TP, exámenes orales, recuperatorios, etc.). Podríamos decir que cada instancia, además de representar una nota, es un indicador de calidad de la enseñanza recibida. Esta frase puede sonar polémica porque da para preguntar si alguien que recibió, por ejemplo, un 3 en Historia fue consecuencia de una mala enseñanza o simplemente porque ese estudiante en particular no estudió. Lo que sí vale – lo que nos interesa en el fondo de esta idea – es conocer la tendencia y las particularidades de esos 100 millones de datos para intervenir rápidamente con soluciones para evitar los abandonos.
Retomando el ejemplo del “3 en Historia”, algunas preguntas que podrían surgir al disponer de ese gran archivo de datos: ¿hay alguna tendencia de aplazos en esa materia? ¿Se da en un único barrio, en una misma comuna? ¿Sucede en un mismo año o se repite en otros? ¿Se circunscriben en un Distrito Escolar? ¿Suceden en turno tarde o turno mañana? ¿Pasa más en escuelas públicas o en privadas? ¿Se da en algún mes en particular? ¿Todas las escuelas tienen la misma cantidad de instancias de evaluación? ¿Cuáles son los promedios?
Todas esas preguntas tendrían una respuesta inmediata y nos darían la posibilidad de intervenir a tiempo sobre los problemas que afronta el sistema educativo. Por otra parte esa información estaría abierta a toda la comunidad, gobiernos, ONGs, instituciones públicas y privadas, universidades, centros de investigación. Cada uno podría analizar e interpretar fácilmente los datos con diferentes fines.
Las familias reciben del Estado la educación formal de sus hijos; otras dan su confianza a la enseñanza privada. De una u otra forma pagan para que eso suceda, ya sea a través de sus impuestos y/o la cuota mensual del colegio. Son las primeras en manifestar su preocupación por la calidad de enseñanza que reciben sus hijos y muestran interés en colaborar en mejorar lo que está pasando en la escuela. Ningún padre o madre quiere que su hijo o hija abandone sus estudios secundarios.
Si hay algo que la tecnología nos demostró es el éxito que se consigue cuando la colaboración entre pares es canalizada hacia la concreción de objetivos comunes. Wikipedia, Innocentive y OpenIDEO son conocidos ejemplos que funcionan en base a la inteligencia de la comunidad. ¿Por qué no replicar esos modelos para mejorar la educación, empezando por reducir al mínimo posible el abandono de los jóvenes en la escuela secundaria?
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Docentes que provocan cambios: Graciana Goicoechandia
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(nota publicada por primera vez el 24-4-15)
El pueblo de Las Flores se encuentra ubicado en la provincia de Buenos Aires a 180 Km de Capital Federal. Sus 21.500 habitantes conviven dentro de una economía desarrollada principalmente por la ganadería y la agricultura. La educación de su comunidad se articula a través de escuelas preescolares, primarias y secundarias y los jóvenes, para continuar con sus estudios, deben trasladarse a sedes universitarias en Capital Federal, Tandil o La Plata.
Graciana Goicoechandia, nacida en Las Flores y docente de sus escuelas, llevó a cabo en 2014 un original proyecto educativo que fue seleccionado junto a otro de Capital Federal para representar a la Argentina en el Foro Global de Docentes Innovadores, una iniciativa de Microsoft para la educación que se llevará a cabo en Redmond – EE.UU – del 28 de abril al 1 de mayo próximo. Un foro en donde se premia al proyecto educativo más innovador y en el que participan docentes de todo el mundo. Desde “Hagamos algo por la educación” nos interesó conocer la experiencia de su autora, documentarla y difundirla con la intención de motivar a más docentes a probar otras estrategias pedagógicas que enseñen en el aula a partir de los intereses de los alumnos.
Es importante destacar que llegar a la ronda final del Foro significó para Graciana atravesar exitosamente la etapa de evaluación, compitiendo con otras 250 iniciativas de Argentina y de Latinoamérica que respondieron a la convocatoria. Sin embargo el recorrido de su proyecto comenzó antes en certámenes locales y regionales del país obteniendo importantes premios.
Su proyecto “La vuela al mundo, ¿en cuántos grados?” – el que defenderá en pocos días más en Estados Unidos – tuvo como destinatarios a sus alumnos de 6to año de la escuela Dante Alighieri como actividad para la materia “Ambiente, Desarrollo y Sociedad” de la cual Graciana es su titular. Toma como eje temático “La teoría de los seis grados de separación” que afirma que cualquier persona puede llegar a otra que no conoce gracias a la colaboración de seis personas – o seis pasos – que van oficiando de enlaces para que el primero y el último logren la conexión buscada. Es una teoría de 1930 del escritor húngaro Frigyes Karinthy. Me animo a decir que cualquier persona que de clases en escuelas – o universidades – acordará conmigo que encarar este tema para explicárselo a adolescentes del secundario puede resultar en un tsunami de bostezos imposibles de contener, excepto que se utilice una estrategia original que provoque en ellos el interés por saber de qué se trata.
Eso fue lo que Graciana pudo descifrar y transformar en un proyecto colectivo para hacer junto con sus alumnos.
Postales y Facebook
Su propuesta fue sencilla y surgió de una serie de preguntas para motivar al grupo: ¿se podría demostrar que con la aparición de las nuevas tecnologías y redes sociales la teoría de los 6 pasos se reduce a 3 o menos instancias? ¿Cómo podemos aprovechar esta globalización digital para conectarnos con cualquier persona del mundo y que pueda confirmar su ubicación geográfica con una prueba fehaciente? ¿Cuál sería esa prueba?
Dicho por Graciana: “Se partió de la intención de demostrar la hipótesis: con la utilización de las nuevas tecnologías, en la actualidad, una persona puede establecer contacto con otra ubicada en cualquier país del mundo en 3 grados o menos. Resultó una herramienta eficaz el uso de las redes sociales, que permiten observar la viralización de la que es capaz Internet. Como forma de comprobación de dicha hipótesis se decidió establecer contactos con distintas personas de todos los países del mundo y solicitarles a cambio una postal como prueba de la relación establecida”
La palabra “postal” fue resaltada por el autor de esta nota ya que representa una bella y sutil idea de Graciana para introducir en el proyecto otras temáticas para debatir y reflexionar con el grupo, cómo más adelante se explica.
El interés surgió. Se planificaron metas y objetivos pero antes fue necesario describir qué es una postal a los nativos digitales inmersos en el mundo multimedia de la inmediatez.
El envío de postales era una costumbre muy arraigada en la sociedad hasta mediados del siglo pasado. Se podría decir que era una actividad similar a la de enviar emails. Buscando un poco por Internet, en Inglaterra por ejemplo, entre 1905 y 1915, se enviaba un promedio de 2 millones de postales…por día!. Las postales tenían además un sistema de entrega preferencial sobre las correspondencia tradicional, es decir llegaban más rápido que las cartas.
En conexión con el proyecto de Graciana, detrás de una postal se esconde la historia de un lugar, su cultura, anhelos de una comunidad, celebraciones, paisajes y sentido de pertenencia. Y aquí surge para mí el otro objetivo del proyecto: la oportunidad de educar en valores disponiendo de todo el interés y la atención que la iniciativa despertó entre sus alumnos. ¿Qué nos dice una postal de Tanzania? – como la que recibieron en un momento. ¿Cómo es su sociedad? ¿Qué se destaca de su economía? ¿Dónde queda Tanzania, cuáles son sus límites y fronteras? ¿En qué idioma hablan sus habitantes? ¿Cómo son los jóvenes, qué música escuchan? ¿Cuáles son los problemas que enfrenta? ¿Cómo es su forma de gobierno? ¿Son apasionados por el futbol o practican otros deportes?.
Sus alumnos se sumergieron con entusiasmo y comenzaron a probar si era posible confirmar la hipótesis que se plantearon al comienzo. Nos explica Graciana: “Se organizó el trabajo en equipo y distribuyeron tareas: editar un texto sencillo fácil de traducir, explicando la propuesta y solicitando la postal; tabular y ordenar las postales recibidas; crear gráficos estadísticos para reflejar avances; distribuir continentes para evitar repetir países; establecer tiempos y objetivos. En el aula se daba un abstract por parte de las alumnas más comprometidas en el proyecto y el resto estudiaba las formas de poder seguir avanzando. Aquí estaban permitidas las críticas constructivas. La evaluación del proyecto se basó en las propias conclusiones a las que había arribado cada alumno y la experiencia en general que se había llevado de este trabajo colectivo. “
Nos explica luego que “en 9 meses de trabajo se pudo establecer contacto con 74 de 194 países (38%) que significa más de un tercio de todo el planeta en menos de 3 grados, logrando confirmar la hipótesis. En menos de un siglo la Teoría no se sostuvo, los grados se achicaron, las nuevas tecnologías hicieron su gran aporte.”
Esta experiencia también fue rica en términos de relacionamiento entre la docente y sus alumnos. La pregunta que surgió entonces fue qué cambios notó en el aula a partir de la puesta en marcha del proyecto: “Era maravilloso observar como las alumnas ubicaban perfectamente países, continentes, razas y religiones y que podían hablar de política, malaria, economía, libertad de expresión y globalización con total seguridad y conocimiento. Lograban comunicarse con otras personas, explicar sus expectativas e incluirlas en el proyecto. Fue una internalización de conceptos: Internet les permitía tomar contacto con lo que habían leído alguna vez en los libros y les hacía sentir la verdadera aldea global.”
El proyecto también movilizó a la comunidad ya que no era habitual ver, por ejemplo, que el correo del pueblo recibiera tantas postales y de diferentes lugares del mundo. Contagió a las familia y provocó que Las Flores tuviera, desde hace poco tiempo, un set de postales oficiales de su ciudad.
Mis conclusiones.
El proyecto de Graciana nos lleva a preguntarnos qué entendemos por innovación en educación. Injustamente la palabra “innovar” se la relaciona exclusivamente con tecnología, con las TICs, como si ese fuera su único campo de acción cuando en realidad su connotación tiene más que ver con nuevas formas de pensar y de hacer, por ejemplo en educación, como este proyecto lo demuestra. Este caso supo apoyarse en los intereses de los alumnos – nuevas tecnologías y redes sociales – para motivarlos a concretar una meta colectiva mientras se relacionaban temas de historia, geografía, matemática, idiomas y cultura. Un proyecto que además rescató del pasado a la postal con el fin de darle vida como transmisor de emociones para un grupo de adolescentes que, en Las Flores, esperaban ansiosos la llegada del cartero con mensajes provenientes de alguna parte del planeta.
“La vuelta al mundo, ¿en cuánto grados?” nos muestra que nuevas ideas para enseñar y aprender son posibles y, especialmente, nos enseña otra forma de relacionarnos con los adolescentes a partir de la construcción de proyectos que se basen en sus intereses.
Cuando la empatía se produce surge un fuerte interés por el conocimiento.
* Impulsor del proyecto “Hagamos algo por la educación”
……
El recorrido del proyecto:
El proyecto se presentó en: 39º Feria Regional de Ciencia y Tecnología, de Roque Pérez: máximo puntaje y Copa Challenger; 42º Feria Provincial en Mar del Plata: puesto 50 de 263. Mención Especial y 16º Olimpiadas Nacionales de Contenidos Educativos en Internet: en competencia. Foro Global de Docentes Innovadores: en competencia.





