Esta obra de Anthony William (Tony) Bates, La Enseñanza en la Era Digital, se publica bajo la licencia internacional de propiedad Creative Commons no comercial 4.0
Los maestros, los instructores y los profesores se enfrentan a un cambio sin precedentes, con clases más numerosas y con una diversidad de estudiantes, las demandas del gobierno y los empresarios que quieren graduados más preparados para el mercado laboral y ante todo, hay que hacer frente a los cambios tecnológicos. Para manejar los cambios de esta naturaleza, los profesores e instructores necesitan de una base teórica que constituirá los cimientos sólidos para la enseñanza sin importar qué cambios o presiones deban enfrentar. Aunque el libro contiene muchos ejemplos prácticos, es más que un libro instructivo sobre cómo enseñar. Está orientado a dar respuesta a las siguientes preguntas:
• ¿La naturaleza del conocimiento está cambiando? y ¿cómo diferentes puntos de vista sobre la naturaleza del conocimiento se reflejan en las diversas metodologías de enseñanza?
• ¿Cuál es la ciencia y el área de investigación que van a ayudarme en la enseñanza?
• ¿Cómo decido si mis cursos deben ser presenciales, semipresenciales o a distancia?
• ¿Qué estrategias son más adecuadas para la enseñanza en un entorno enriquecido con tecnología?
• ¿Qué métodos de enseñanza son los más efectivos en las clases semipresenciales y online?
• ¿Qué medios de comunicación debo elegir (texto, audio, video, informática o redes sociales) para beneficiar a mis alumnos y a mi curso?
• ¿Cómo mantengo la calidad en la enseñanza en un contexto de aprendizaje que cambia rápidamente y aumenta la carga de trabajo?
• ¿Cuáles son las posibilidades reales para la enseñanza y el aprendizaje que ofrecen los MOOC, los REA y los libros abiertos?
En resumen, el libro examina los principios subyacentes que guían la enseñanza efectiva en una época en que todo el mundo y en particular nuestros estudiantes utilizan tecnología. Se sugiere un marco y una guía orientativa para la toma de decisiones sobre la enseñanza y al mismo tiempo para comprender que cada asignatura es diferente y que cada profesor o instructor tiene aspectos únicos y especiales para aportar a la enseñanza.
Finalmente, el libro no es sobre profesores e instructores sino que está dirigido a este grupo. Se propone ayudarlo a lograr que sus estudiantes puedan desarrollar los conocimientos y las competencias que se requieren en la era digital: algunas son competencias digitales pero otras se refieren al pensamiento y al conocimiento que les permitirá alcanzar el éxito.
Sin embargo, para que esto suceda los estudiantes necesitan tomar las riendas. Este libro será su «entrenador ».
Me gradué en la University of Sheffield, Reino Unido como Bachelor of Arts en Psicología (B.A) en el año 1962, realicé un posgrado en educación en Goldsmiths College de la University of London y el doctorado (Ph.D.) en administración educativa del Instituto de Educación de la University of London.
Al finalizar la universidad, di clases a 42 niños de edades comprendidas entre 8 y 11 en una pequeña escuela rural, luego pasé a enseñar a estudiantes con necesidades especiales en una escuela secundaria urbana en Inglaterra. Más tarde, fui seleccionado para trabajar en un proyecto de investigación del gobierno focalizado en la administración de escuelas secundarias multitudinarias.
Cuando este contrato terminó en 1969, fui nombrado el miembro 20 del personal de la entonces recientemente creada Open University en el Reino Unido, donde pasé 20 años y finalicé como Profesor de Investigación en Educación, evaluando principalmente por primera vez la eficacia del aprendizaje a través de la televisión y los programas de radio realizados por la unidad organizativa de la BBC, luego, otros nuevos medios de comunicación fueron adoptados por la Open University. Durante ese período, fuí autor/instructor de diversos cursos sobre ciencia y tecnología social.
A finales de 1989, emigré a Canadá, donde trabajé durante cinco años como Director Ejecutivo de Planificación Estratégica de la Agencia de aprendizaje abierto en la Columbia Británica. Me retiré para ocupar el puesto de Director de Educación a Distancia y Tecnología de la British Columbia University, donde he diseñado, desarrollado y enseñado en los primeros cursos online y luego ayudé a iniciar los primeros programas de grado totalmente online en la UBC. En 2003, comencé la jubilación obligatoria en la UBC y creé mi propia empresa de consultoría especializada en el asesoramiento a universidades, colleges y agencias gubernamentales sobre las estrategias para el aprendizaje online y semipresencial. He trabajado con más de 50 universidades y colleges y varias agencias gubernamentales, en Canadá, los Estados Unidos y Europa, y he emprendido otros contratos con el Banco Mundial, la UNESCO y la OCDE.
En el 2014, decidí retirarme del trabajo remunerado con el fin de escribir este libro. Soy también autor de otros 11 libros sobre tecnología educativa, online y a distancia, algunos de los cuales han sido traducidos al francés, español, chino, coreano, árabe y serbocroata.
También he sido nombrado Doctor Honoris Causa por la Open University de Portugal, la Open University de Cataluña, la Open University de Hong Kong, Athabasca University y Laurentian University.
Tengo una licencia de piloto privado y he volado a lo largo y ancho de Canadá en un Cessna 172, y juego al golf mal, pero con regularidad.
Esta obra de Anthony William (Tony) Bates, La Enseñanza en la Era Digital, se publica bajo la licencia internacional de propiedad Creative Commons no comercial 4.0
Extracto de la introducción del libro:
i. ¿Por qué este libro?
Los maestros, los instructores y los profesores se enfrentan a un cambio sin precedentes, con clases más numerosas y con una diversidad de estudiantes, las demandas del gobierno y los empresarios que quieren graduados más preparados para el mercado laboral y ante todo, hay que hacer frente a los cambios tecnológicos. Para manejar los cambios de esta naturaleza, los profesores e instructores necesitan de una base teórica que constituirá los cimientos sólidos para la enseñanza sin importar qué cambios o presiones deban enfrentar. Aunque el libro contiene muchos ejemplos prácticos, es más que un libro instructivo sobre cómo enseñar. Está orientado a dar respuesta a las siguientes preguntas:
• ¿La naturaleza del conocimiento está cambiando? y ¿cómo diferentes puntos de vista sobre la naturaleza del conocimiento se reflejan en las diversas metodologías de enseñanza?
• ¿Cuál es la ciencia y el área de investigación que van a ayudarme en la enseñanza?
• ¿Cómo decido si mis cursos deben ser presenciales, semipresenciales o a distancia?
• ¿Qué estrategias son más adecuadas para la enseñanza en un entorno enriquecido con tecnología?
• ¿Qué métodos de enseñanza son los más efectivos en las clases semipresenciales y online?
• ¿Qué medios de comunicación debo elegir (texto, audio, video, informática o redes sociales) para beneficiar a mis alumnos y a mi curso?
• ¿Cómo mantengo la calidad en la enseñanza en un contexto de aprendizaje que cambia rápidamente y aumenta la carga de trabajo?
• ¿Cuáles son las posibilidades reales para la enseñanza y el aprendizaje que ofrecen los MOOC, los REA y los libros abiertos?
En resumen, el libro examina los principios subyacentes que guían la enseñanza efectiva en una época en que todo el mundo y en particular nuestros estudiantes utilizan tecnología. Se sugiere un marco y una guía orientativa para la toma de decisiones sobre la enseñanza y al mismo tiempo para comprender que cada asignatura es diferente y que cada profesor o instructor tiene aspectos únicos y especiales para aportar a la enseñanza.
Finalmente, el libro no es sobre profesores e instructores sino que está dirigido a este grupo. Se propone ayudarlo a lograr que sus estudiantes puedan desarrollar los conocimientos y las competencias que se requieren en la era digital: algunas son competencias digitales pero otras se refieren al pensamiento y al conocimiento que les permitirá alcanzar el éxito.
Sin embargo, para que esto suceda los estudiantes necesitan tomar las riendas. Este libro será su «entrenador ».
«Me gradué en la University of Sheffield, Reino Unido como Bachelor of Arts en Psicología (B.A) en el año 1962, realicé un posgrado en educación en Goldsmiths College de la University of London y el doctorado (Ph.D.) en administración educativa del Instituto de Educación de la University of London.
Al finalizar la universidad, di clases a 42 niños de edades comprendidas entre 8 y 11 en una pequeña escuela rural, luego pasé a enseñar a estudiantes con necesidades especiales en una escuela secundaria urbana en Inglaterra. Más tarde, fui seleccionado para trabajar en un proyecto de investigación del gobierno focalizado en la administración de escuelas secundarias multitudinarias.
Cuando este contrato terminó en 1969, fui nombrado el miembro 20 del personal de la entonces recientemente creada Open University en el Reino Unido, donde pasé 20 años y finalicé como Profesor de Investigación en Educación, evaluando principalmente por primera vez la eficacia del aprendizaje a través de la televisión y los programas de radio realizados por la unidad organizativa de la BBC, luego, otros nuevos medios de comunicación fueron adoptados por la Open University. Durante ese período, fuí autor/instructor de diversos cursos sobre ciencia y tecnología social.
A finales de 1989, emigré a Canadá, donde trabajé durante cinco años como Director Ejecutivo de Planificación Estratégica de la Agencia de aprendizaje abierto en la Columbia Británica. Me retiré para ocupar el puesto de Director de Educación a Distancia y Tecnología de la British Columbia University, donde he diseñado, desarrollado y enseñado en los primeros cursos online y luego ayudé a iniciar los primeros programas de grado totalmente online en la UBC. En 2003, comencé la jubilación obligatoria en la UBC y creé mi propia empresa de consultoría especializada en el asesoramiento a universidades, colleges y agencias gubernamentales sobre las estrategias para el aprendizaje online y semipresencial. He trabajado con más de 50 universidades y colleges y varias agencias gubernamentales, en Canadá, los Estados Unidos y Europa, y he emprendido otros contratos con el Banco Mundial, la UNESCO y la OCDE.
En el 2014, decidí retirarme del trabajo remunerado con el fin de escribir este libro. Soy también autor de otros 11 libros sobre tecnología educativa, online y a distancia, algunos de los cuales han sido traducidos al francés, español, chino, coreano, árabe y serbocroata.
También he sido nombrado Doctor Honoris Causa por la Open University de Portugal, la Open University de Cataluña, la Open University de Hong Kong, Athabasca University y Laurentian University.
Tengo una licencia de piloto privado y he volado a lo largo y ancho de Canadá en un Cessna 172, y juego al golf mal, pero con regularidad.»
Este cuadernillo elaborado por el Ministerio de Educación fue editado en el 2001, mucho antes del auge de Internet, de los smartphone y de las redes sociales que con el tiempo se convirtieron en los principales impulsores de la colaboración entre pares. El cuadernillo propone y desarrolla la idea de las culturas colaborativas como nuevas formas de provocar cambios de mejoras en las escuelas a partir del diálogo, la empatía y del uso de la inteligencia colectiva de su comunidad. Algunas ideas que propone:
No es sencillo promover una cultura de trabajo colaborativo. Reconocer la complejidad de la propuesta implica asumir que no hay realidades sin conflictos y que los procesos de mejoramiento a abordar no son lineales. Pero, sin duda, los equipos son un camino hacia el logro de una mayor coherencia en la formación de los estudiantes y en el desarrollo profesional de los docentes.
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Supuestos básicos del desarrollo de culturas colaborativas:
La escuela constituye un espacio para el desarrollo de la acción y la reflexión sobre lo realizado. La escuela, en cuanto organización, tiene una cultura propia, y los sujetos que en ella interactúan han de reconstruirla críticamente, como meta para la mejora de los aprendizajes y de la calidad de la vida escolar.
Es necesario fomentar algunos valores en la cultura escolar: la apertura, en vez de una actitud defensiva; la comunidad, en vez del aislamiento; la colaboración, en vez del individualismo; la autonomía interdependiente y la autorregulación crítica, en vez de la dependencia de una dirección externa. La colaboración supone una apuesta por un nuevo modo de interpretar las relaciones entre escuela y sociedad, la organización educativa en su conjunto, las prácticas curriculares de enseñanza y aprendizaje y las relaciones institucionales.
La colaboración no puede enseñarse de manera teórica; es necesario vivenciarla en todos los aspectos de la vida escolar.
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* Una cultura netamente individualista vinculada con el trabajo aislado, la falta de información proveniente del medio y de los otros colegas, con ambientes de aprendizaje empobrecido. En ellos, los docentes tienen dificultades para aprender de los demás y no están en una situación adecuada para perfeccionarse y cambiar.
* Otra cultura más colaborativa, vinculada con aquellos rasgos de trabajo donde los profesores comparten las decisiones y trabajan en equipo, cuando conversan sobre cualquier aspecto de su tarea, comparten recursos y materiales, criterios de planificación, soluciones frente a problemas comunes, etcétera. Estas modalidades crean ambientes de aprendizaje enriquecido, en los cuales se instala la idea de que aprender es una tarea que no culmina nunca y un compromiso genuino con su profesión y su perfeccionamiento.
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Para ello, se hace necesario asumir que la escuela siempre enseña, aún cuando no lo haga de manera intencional. En sus formas de organizar los horarios, el modo de relación entre docentes y alumnos, los vínculos entre adultos, la generación de una comunidad académica y una comunidad educativa, entre otros aspectos, puede dar lugar o no, a aprendizajes en todos los actores. Muchas veces estos efectos no son deseados y, en algunos casos, pueden resultar hasta contradictorios con las propias metas de la institución. Así, por ejemplo, se puede proponer que los alumnos aprendan a convivir con los demás, cuando las formas de convivencia no son objeto de reflexión en el conjunto de la institución, ni se materializan en pautas claras, públicas y consensuadas entre el conjunto de actores docentes de la escuela.
El PDF «Hacia culturas colaborativas en la escuela» se pude descargar a continuación:
I. Objetivo: diseñar las «redes de apoyo» de la escuela
Reducir el abandono y la repitencia de los adolescentes en la escuela secundaria a partir del trabajo colaborativo entre docentes, las familias y ex-alumnos (egresados de la escuela).
II. Esquema de trabajo
Se trata de conformar grupos colaborativos para complementar los esfuerzos que se hacen por la formación de los adolescentes, específicamente con aquellos estudiantes que presenten dificultades de aprendizaje con las materias más difíciles.
Participantes de los grupos colaborativos
Docentes
Familias
Ex-Alumnos de la escuela
Roles:
Coordinador (nuevo rol)
Tutores (nuevo rol)
III. Coordinador y Tutores. Descripción de roles
El proyecto se basa en aprovechar la inteligencia colectiva – e individuales – de esa comunidad para acompañar a los estudiantes que presenten dificultades de aprendizaje con las materias más difíciles. Ese acompañamiento se llevará a cabo a través del dictado de clases de apoyo como más adelante se explica.
Este esquema requerirá la creación de dos roles que a continuación se detallan, y que deberán convocarse por la escuela. Esa convocatoria refuerza el interés de la comunidad escolar en poner en marcha iniciativas colaborativas que ayuden a más estudiantes a pasar de año. Sirve además para generar un fuerte sentido de pertenencia hacia el proyecto, logrando la adhesión de toda la comunidad. Una misión colectiva con un único objetivo que debe expresarse a través de la siguiente afirmación:
“Queremos que en nuestra escuela haya más estudiantes que aprendan y aprueben las materias. Queremos que haya más chicos y chicas que pasen de año. Trabajaremos colaborativamente con la comunidad para alcanzar ese objetivo”
Para poner en marcha este plan será necesario crear dos nuevos roles: Coordinador y Tutores
Coordinador
Su trabajo consistirá en :
1. Participar junto con la escuela de la convocatoria de los Tutores, evaluar a los postulantes, capacitarlos sobre el rol que desempeñarán y organizar el grupo de acuerdo a la forma de trabajo que aquí se explica.
2. Estar en contacto con los docentes para conocer a tiempo (es decir, al comienzo y durante cada trimestre) los estudiantes que necesitarán clases de apoyo.
3. Coordinar con los Tutores el dictado de esas las clases.
4. Informar a los docentes sobre los avances y logros alcanzados durante las clases para que puedan constatar si hubo cambios de mejora en el aula (“¿Han mejorado los estudiantes que asisten a las clases de apoyo?”) Si no los hubo, revisar la forma en que se estén dando las clases de apoyo junto con los Tutores para realizar los cambios que se necesiten para mejorar.
5. Estar en contacto con los padres de los alumnos para que el esfuerzo sea compartido también con las familias
6. Informar periódicamente a las autoridades de la escuela sobre la marcha de las clases de apoyo y evaluar los resultados de esta experiencia trimestre a trimestre («¿Estamos logrando con este esquema colaborativo que más estudiantes aprueben las materias difíciles?»).
Tutores
Su trabajo consistirá en :
1. Dictar las clases de apoyo sobre los temas / materias que el Coordinador les asigne (temas y materias sobre los cuales deberán tener el conocimiento necesario para poder llevar adelante la tarea).
2.Trabajar junto con el Coordinador informando los avances de las clases y desafíos que se presenten para resolver.
3.Tener un registro detallado de cada alumno, que ayude a identificar formas de enseñanza que se adapten a las diferentes necesidad que surjan.
4.Participar de reuniones periódicas con los docentes y el Coordinador, para monitorear si los cambios de mejora esperados se están produciendo a tiempo (durante y antes que finalicen los trimestres) y teniendo en cuenta el objetivo central que buscamos alcanzar: que más estudiantes aprueben las materias, trimestre a trimestre.
Esos dos roles pueden ser desarrollados por la comunidad de padres y por ex-egresados del colegio. Para este último caso la convocatoria podría realizarse a alumnos que hayan egresado hasta 1991 (es decir personas que hoy tienen 26 años o más). La convocatoria se podría realizar fácilmente desde la página Facebook de la escuela. Es esencial que adhieran al compromiso de asumir esos roles por lo menos durante todo el año lectivo.
Otra forma de convocatoria sería enviando a las familias y ex-alumnos un email para que respondan una encuesta que nos ayude a generar una base de datos de posibles colaboradores. En este link podrán encontrar un ejemplo: https://goo.gl/forms/4UrIZ7BTwzIH4rBK2
Para tener otras ideas de quiénes pueden llevar adelante este rol, recomiendo la lectura «Redes de apoyo de la Escuela»
IV. Implementación: Cómo poner en marcha la iniciativa
Se propone comenzar con una experiencia piloto eligiendo, por ejemplo, una división de primer año y seleccionado las dos o tres materias que estadísticamente provoquen la mayor cantidad de aplazos. Con esa información podremos comenzar a configurar el trabajo con los docentes.
Luego se deberá convocar a la comunidad de padres y ex-alumnos para elegir las personas que se desempeñarán como Coordinador y Tutor. En el caso del Coordinador, las habilidades de este rol no refieren tanto a manifestar un saber o conocimiento sobre un determinado tema sino en la capacidad de poder generar empatía, provocar sentido de pertenencia con el proyecto, liderazgo para cumplir con los objetivos, permeabilidad, resiliencia, capacidad para coordinar equipos y desarrollar una buena comunicación.
V. Notas finales
¿Somos socialmente responsables? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Deberíamos serlo? ¿Por qué?. Este proyecto es una buena excusa para responder esas preguntas, para trabajar con otros por la concreción de un objetivo colectivo que le permita a muchos más adolescentes aprender las materias difíciles, aprobarlas, pasar de año y – finalmente – egresar del secundario con título.
Casi medio millón de chicos y chicas abandonan la escuela secundaria, y sólo 5 de cada 10 logran terminarla. Nuestra comunidad carece de futuro si no somos capaces de ayudar a desplegar la potencialidad de los jóvenes. En mi opinión tenemos que empezar a pensar que nosotros, los adultos, somos también responsables de esta crisis y que como comunidad tenemos la oportunidad de intervenir en hacer algo para mejorar la situación. Depende de nosotros.
Creo que este proyecto va en ese sentido. Los invito a que lo pongan en marcha en sus escuelas. Me ofrezco a acompañarlos. Pueden escribirme a: parodic@gmail.com // favor de poner en el Subjet/Asunto «La Escuela Colaborativa»
El mejor proyecto que puedes implementar en tu escuela es aquel que provoque cambios de mejoras en la vida de los estudiantes. Si hablamos de la escuela secundaria, el proyecto más urgente que necesitamos es aquel que ayude a los adolescentes a terminar sus estudios en tiempo y forma, empezando por acompañarlos para que aprueben las materias más difíciles, trimestre a trimestre.
El abandono sucede después de la repitencia. La repitencia se acciona cuando un estudiante supera las dos previas que el sistema le permite para pasar de año. Superar las previas ocurre cuando los adolescentes se llevan muchas materias. Llevarse muchas materias es una alarma – mayormente ignorada – de que algo nuevo y difícil de comprender para muchos adultos está sucediendo en las aulas en términos de motivar para aprender a las nuevas generaciones.
Se puede resolver el problema del abandono y la repitencia si logramos activar la inteligencia colectiva, la responsabilidad social y el genuino interés de la comunidad educativa de cada escuela para trabajar en concretar esas metas.
Con esos objetivos en mente presento el proyecto «La Escuela Colaborativa» para que: a) haya menos abandono y repitencia, y b) más adolescentes egresen con título.
Propone 7 lineamientos que se apoyan en la inteligencia colectiva de la comunidad educativa (docentes, familias, alumnos, egresados y redes de apoyo) para que trabajen colaborativamente durante el año lectivo, trimestre a trimestre y en pos de concretar esos objetivos.
Se puede implementar en cualquier escuela secundaria, de cualquier región y país. El proyecto será exitoso siempre y cuando nos guíe el genuino interés de nosotros los adultos de trabajar con otros para que más adolescentes pasen de año.
Esos 7 lineamientos son:
Paso 1. Radiografiar la escuela
El primer paso consistirá en confeccionar el diagnóstico de la escuela a través de dos estadísticas sencillas de hacer que nos ayudarán a conocer cómo es el desempeño del aprendizaje en el colegio. Esas estadísticas son:
A) Cantidad de alumnos que ingresaron en primer año Vs. alumnos que egresaron del último.
B) Cantidad de alumnos que llegaron al último año Vs. alumnos que egresaron con título.
Esta información servirá para tener datos de la actualidad de la escuela con el fin de proponer objetivos de mejoras. Aunque los datos que arrojen esas estadísticas sean malos, serán muy útiles para que el equipo directivo y los docentes puedan trabajar en metas concretas para mejorarlos.
Ejemplos de estadísticas. Sobre datos que se observan en las escuelas secundarias del país (Argentina) podemos tener:
Estadística A) «100 / 30»: Significa que, en un determinado año lectivo, en la escuela ingresaron 100 alumnos a primer año y egresaron 30
Estadística B) «50 / 30»: Significa que llegaron al último año 50 estudiantes pero sólo 30 lograron egresar con todas las materias aprobadas.
Conocer estos datos y, fundamentalmente, compartirlos con toda la comunidad educativa, resultará de gran ayuda para el equipo docente y directivo, con el fin de comprender la realidad de la escuela y buscar colaborativamente cambios de mejoras que produzcan más egresados.
Siguiendo con los ejemplos anteriores nos podríamos plantear alcanzar las siguientes metas:
a) 100 / 70: que por cada 100 alumnos que ingresaron a primer año, la escuela genere 70 alumnos – egresados – listos para comenzar con su vida laboral y/o continuar con su formación post-secundaria
Quisiera comentar un caso que marca la importancia de esa información cuando se quiere provocar cambios de mejoras en las escuelas. Hace unos años tuve la oportunidad de elaborar esas estadísticas para un colegio secundario de la Ciudad de Buenos Aires. Fue posible gracias al compromiso de su rectora en querer hacer visible esa información, con el convencimiento que sería positivo para la comunidad. Analicé cuatro años tomados al azar:
Datos recopilados por el autor de esta nota a partir de la información aportada por la escuela. Nótese la baja tasa de egresados entendida como alumnos que ingresan a primer año Vs. alumnos que egresan con título. No es un caso aislado, sucede en todas las escuelas secundarias públicas del país.
Cuando presenté a los docentes de la institución esa simple tabla – pero muy significativa en términos de cómo estaban funcionando los procesos de aprendizaje – me preguntaron a qué institución correspondían. ¡Desconocían totalmente la realidad de su escuela!. Meses después de la presentación, uno de ellos me comentó que haber tomado conocimiento de esas estadísticas había generado un profundo impacto en muchos de los profesores, que impulsó un trabajo más colaborativo entre ellos para ver cómo podían revertir esas cifras.
Paso 2. Determinar el 20% de las materias que producen el 80% de los aplazos para cada uno de los años o niveles de estudio.
Conocer esta información nos ayudará a re-dirigir los esfuerzos de enseñanza y obtener apoyos para que se concentren en que haya más alumnos que aprueben esas materias, trimestre a trimestre. Una forma de conocer esa información es accediendo a datos estadísticos de la escuela, listando las materias que producen la mayor cantidad de aplazos.
El abandono empieza por darnos señales claras: jóvenes que se llevan varias materias y que a partir de segundo año – o tercero – la sumatoria de las previas provoca su abrupta salida del sistema. El desafío consiste en abordar el problema antes que esas señales surjan. Si podemos monitorear el desempeño de los alumnos desde el primer día de clase – por ejemplo, usando un sistema informático, App (1), Excel u otra herramienta TIC que sea colaborativa – podremos desplegar a tiempo los apoyos que esos jóvenes necesitarán para aprobar y continuar con sus estudios. Esos apoyos pueden surgir de equipos colaborativos que se conforman para ese fin concreto, tal como se explica en el punto 4. La participación del docente en este proceso será esencial, a partir de su diagnostico y recomendaciones para reforzar el desempeño de esos equipos
(1) nota del 19/6/2019: Google Classroom es una herramienta recomendada para ese propósito
Paso 3. Describir los sistemas de gestión de la escuela respecto de notas y clasificaciones, administración y mantenimiento y sistemas de comunicación con la comunidad educativa (profesores, padres, alumnos)
La forma y el momento en que se informan las notas de los estudiantes, como así también los sistemas que utiliza la escuela para registrarlos, son muy importantes para poder articular los procesos de apoyo que se describieron en el punto anterior. Conocidas las materias más difíciles, contar a tiempo con las notas de las evaluaciones ayudará a la escuela a desplegar apoyos y acompañamiento para ir reduciendo durante el año el porcentaje de aplazos. Hoy existen varias Apps gratuitas que pueden utilizarse para ese fin, como las herramientas de Google (Classroom y Formularios) que permiten generar datos y compartirlos en la Web de forma segura y confidencial.
También resulta importante saber si la escuela cuenta con esquemas o sistemas de comunicación con padres y la comunidad educativa. Un sistema eficiente, moderno y fluido con las familias generará a largo plazo una mayor empatía reduciendo los conflictos internos e impulsando el compromiso de esa comunidad para mejorar el desempeño escolar de sus alumnos. Una página en Facebook podría ser una muy buena herramienta de comunicación. Ese sistema de comunicación – u otros que se elegían – será de mucha ayuda para la implementación del siguiente punto.
Paso 4. Identificar las «redes de apoyo» de la escuela (ex alumnos, ex docentes, ONGs, empresas, otras)
Toda institución necesita apoyos, no sólo de las autoridades educativas sino – fundamentalmente – de su comunidad. La idea de conocer cuáles son esas redes servirá para ayudar a la escuela en la concreción de sus objetivos. Por ejemplo, en relación con el punto 2, podemos buscar en familias, ONGs y empresas de la zona recursos que ayuden a asistir y acompañar a los alumnos para que puedan aprobar las materias más difíciles.
También será muy importante considerar a ex-alumnos para que formen parte de esas redes, invitándolos a dar clases de apoyo y tutorías a los estudiantes que lo necesiten.
En la comunidad hay muchas ganas de participar para ayudar a la escuela a mejorar, en colaborar para crear un verdadero clima de participación. Si los padres, que sí están interesados en que sus hijos aprendan y terminen sus estudios, que viven la etapa del secundario con mucha preocupación y temores respecto del futuro de sus hijos, tuvieran la oportunidad concreta de sumar sus esfuerzos para ayudarlos – y a sus compañeros – se sumarán a esta iniciativa.
Sobre la escuela y el mundo del trabajo. Es necesario profundizar ese vínculo, especialmente para que la escuela esté integrada, informada y actualizada sobre los cambios que se van produciendo en el mundo del trabajo. Esa relación ayudará a generar nuevas estrategias de enseñanza, a proveer nuevas fuentes de motivación para docentes y estudiantes, y para aunar esfuerzos en pos de un mismo objetivo: que más adolescentes terminen en tiempo y forma sus estudios.
Paso 5. Identificar fuentes de financiamiento de la escuela.
Nunca alcanzan los recursos para hacer todo lo que la escuela necesita hacer, esencialmente porque el Estado no envía los fondos para ello (o envía poco). Por eso es necesario identificar a qué otras fuentes de financiamiento puede acceder la institución. La Cooperadora escolar, si está presente, es un canal para conseguir esos recursos. También existen sistemas de financiamiento colectivo en donde grupos de personas donan dinero para proyectos sociales. La escuela pueda participar en este tipo de financiamientos para obtener recursos adicionales.
Respecto de la Cooperadora, un comentario adicional: es necesario que los padres que formen parte busquen capacitarse en gestión de presupuestos, recaudación de fondos, gestión de proyectos, comunicación y contabilidad. Contar con un equipo formado y preparado será de gran ayuda e incentivo para la escuela. Saber que cada proyecto que se proponga puede concretarse en tiempo y forma – proyectos que son a favor del desarrollo de los estudiantes – será una potente motivación para el resto de la comunidad educativa.
Paso 6. Radiografiar el aprendizaje en el aula (herramientas que se emplean, estrategias que se utilizan, administración de los recursos, etc.)
Este punto se relaciona con lo que vimos en el 2. Siempre pensando en cómo podemos sumar apoyos para que más estudiantes aprueben las materias que producen el 80% de los aplazos, necesitamos primero entender cómo es el proceso de aprendizaje de esas materias en el aula. Seguramente surgirían múltiples ideas para mejorarlo e inmediatamente se notará el faltante de recursos para ponerlas en marcha. Aquí entonces tenemos que volver al punto 4 y 5 para pensar cómo las redes de la escuela y la cooperadora pueden intervenir para proveer esos recursos faltantes. Ejemplos:
a) Si padres o madres de la escuela se especializan en matemática o contabilidad, materias que resultan de las más difíciles para los estudiantes, podemos pensar cómo nos pueden ayudar con clases de apoyo (la idea es reducir el 80% de aplazos que se mencionó en el punto 2).
b) Si podemos identificar empresas que estén cerca de la escuela, podemos pensar cómo le pedimos trabajo de voluntariado de sus empleados para que vayan a la escuela a asistir a alumnos con dificultades en determinadas materias.
c) Si podemos identificar una asociación vecinal del barrio también podemos ver con ellos de qué forma pueden apoyar a esos alumnos durante el aprendizaje de las materias difíciles.
d) Podemos convocar a ex alumnos de la escuela y ex docentes para que se sumen a acompañar a los estudiantes, para que logren aprobar las materias “filtro”.
Paso 7. Definir los objetivos que se buscan alcanzar en el año
Transitar el camino que nos llevó ir del punto 1 al 6 nos dará un panorama más cierto y concreto de cómo está la escuela, cómo es el desempeño de los adolescentes y – fundamentalmente – cómo se desenvuelven los adultos alrededor de ello. A partir de allí podremos definir los objetivos que directores y docentes se propongan para el año. Los más importantes: a) que haya menos abandono escolar y repitencia en la escuela, y b) que más alumnos egresen con título, metas que debemos ir concretando trimestre a trimestre.