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Para quienes no están familiarizados con tu trabajo, ¿cómo resumirías tu trayectoria como cineasta, escritor y formador, y cómo describirías el impacto de la inteligencia artificial generativa en tu proceso creativo?
No me animo aún a hacer un resumen sobre mi trayectoria; no me resulta fácil. Lo que sí puedo decir es que, durante más de 30 años, he transitado el mundo de la fotografía, el cine, la escritura, el teatro y la tecnología. Hace dos años, cuando inicié mi investigación y estudios sobre las herramientas generativas de IA – en octubre de 2022, justo cuando todo comenzaba a emerger lentamente – descubrí que todo ese bagaje resultó ser fundamental para crear con IA.
El mundo del teatro, donde estudié cuatro años con el maestro Raúl Serrano – uno de los docentes e investigadores del arte teatral más importantes del país – me abrió una maravillosa puerta para comprender las motivaciones y conflictos de los personajes. Estudiar técnica actoral también me proporcionó herramientas valiosas para diseñar puestas en escena y aportar verosimilitud a las actuaciones. Esto, inesperadamente, se convirtió en un recurso clave para mis producciones con IA.
En cuanto al impacto de la IA en el proceso creativo, creo que es una herramienta absolutamente favorable para todos nosotros, especialmente para quienes no poseen habilidades artísticas o conocimientos técnicos avanzados en diseño. Esto es revolucionario, porque ahora cualquier persona puede crear simplemente describiendo lo que imagina (lo que conocemos como prompt).
En mi caso, la IA generativa se ha transformado en mi “set personal” de producción, todo incluido, en mi notebook. Antes, para hacer un corto o una publicidad, tenía que buscar actores, conseguir locaciones, alquilar equipamiento y llevar adelante la producción, con los altos costos que eso implicaba. Ahora, una vez que tengo la historia que quiero contar, trabajo unos días planificando el proyecto – ideas de imágenes, composición – y luego me sumerjo en las herramientas de IA generativa para producir el material, a un costo que es una fracción del método tradicional.
De todas formas, aún persisten dudas: ¿están las herramientas listas para ayudarnos a contar buenas historias? Y en lo actoral, ¿será posible reemplazar a los actores? Creo que no. Pienso que nos dirigimos hacia un momento de complementación entre las técnicas tradicionales y estas nuevas herramientas.
Has recibido múltiples premios por cortometrajes creados con IA, como La Confesión de Cristo. ¿Qué rol juega la IA en estos proyectos y cómo la integrás al desarrollo narrativo?
Creo que lo esencial, con o sin IA, es tener una buena historia y saber cómo contarla. Esto es clave. Podemos generar imágenes impactantes, con música increíble, pero si al final de todo ese proceso la historia está mal contada, todo el aporte de la IA fue en vano.
Saber contar historias no es una tarea fácil. La forma que uso para “entrenar” esa habilidad es escribir micro relatos y ver mucho cine. Claro que mi experiencia teatral también es un plus. A las personas que recién comienzan con IA, les recomiendo que se concentren en contar historias muy breves, de 30 segundos, y que experimenten con tomas, cortes, sonidos, música, para lograr que la historia sea atrapante. No es fácil.
Ver cine es una excelente forma de aprender y encontrar nuevas fuentes de inspiración. Analizar por qué el director eligió una toma en particular, estudiar la puesta en escena y observar la actuación son ejercicios muy creativos.
Cuando trabajé en «La Confesión de Cristo«, ya tenía la idea, el guion y los textos. Sin embargo, durante el proceso generativo y la edición, introduje cambios para adaptar la historia a las imágenes que podía generar en ese momento. Este corto, que realicé entre enero y febrero de 2024, lo hice con Gen2 de Runway y Midjourney V5. Ahora, en diciembre de 2024, Runway ya tiene su Gen3 y Midjourney está en la versión 6.1. La generación de imágenes es mucho más fiel a la idea que uno tiene en mente, pero en aquel momento, era un proceso de mucha prueba y error.
En mi experiencia, trabajando con IA, la historia necesita adaptarse constantemente a medida que avanzamos. Aunque el proceso lleva tiempo —hacer ese corto de 2 minutos y 15 segundos me tomó no menos de 400 horas frente a la computadora—, el resultado fue muy gratificante. Ver cómo surgieron tomas no planificadas, que terminaron siendo clave para la historia, fue una sensación maravillosa.
En un mundo donde las herramientas tecnológicas avanzan rápidamente, ¿qué habilidades humanas considerás esenciales para contar historias relevantes y cómo la accesibilidad a estas herramientas puede estimular la creatividad?
La principal habilidad necesaria para crear con IA es la imaginación. Si podemos visualizar una foto, un cuadro o cualquier composición en nuestra mente, y además podemos traducirla en un texto que la describa (es decir, un prompt), entonces estamos listos para empezar a crear con IA.
Uno de los ejercicios que propongo en mis cursos consiste en mostrar una fotografía y pedir a los participantes que describan su composición con sus propias palabras. Muchos descubren que no es sencillo, especialmente cuando la imagen incluye muchos elementos. Pero ese es el camino: entrenar nuestra capacidad de descripción y nuestra imaginación.
Para estimular esta última, mi ejercicio preferido es “imagínate que…”, dejando que los participantes completen la idea. Creo que la mayoría de las personas no se consideran creativas, por lo que el primer paso es demostrarles que, gracias a la IA, ahora pueden serlo. Una vez más: si puedes describir lo que imaginas, puedes crear con IA.
Todos somos capaces de escribir lo que pensamos o imaginamos, y por eso creo que la IA empodera la creatividad humana como nunca antes en la historia de las artes.
Como formador, has capacitado a más de 6,000 personas en el uso de IA. ¿Cuál creés que es el principal desafío para los nuevos creadores al incorporar herramientas como MidJourney o Runway en sus proyectos?
Mi rol consiste en demostrar que ahora todos podemos crear con IA, no importa si no tienes habilidades artísticas o no sabes manejar software de diseño. Por eso, mis cursos comienzan con el ejercicio de describir una toma y mostrar cómo esa descripción, puesta luego en herramientas como Midjourney o Runway, genera imágenes sorprendentes. Ese simple ejercicio resulta ser revelador e inspirador para quienes están dando sus primeros pasos en el mundo de la IA.
También es impactante decir que ya no se necesitan habilidades técnicas sofisticadas para crear, como saber manejar Photoshop, ni aprendizajes largos y complejos sobre cómo utilizar ese tipo de herramientas. Esto es una novedad que abre oportunidades que antes estuvieron cerradas para muchos.
¿Es posible ahora que alguien que nunca ha estudiado diseño pueda proponer un logo para promocionar una marca usando solo una descripción de lo que se imagina? Bueno, la respuesta es un rotundo sí. Esto también tiene fuertes implicancias para el futuro del mundo del trabajo.
En proyectos como Historias Narradas y Más allá de 1984, combinaste narrativas clásicas con tecnologías emergentes. ¿Qué inspiraciones o referencias utilizás para crear historias que resuenen con el público?
Como género, me gusta el drama y aquellos temas que me hagan pensar o que reflejen situaciones que merecen ser expuestas o visibilizadas. «Historias Narradas« fue un corto que realicé en el formato de producción tradicional, es decir, sin IA, y que reúne tres micro relatos relacionados con los falsos recuerdos: aquellas historias que creíamos que eran de una determinada manera, que nos marcaron en la vida, y que, ya de grandes, descubrimos que tenían una interpretación muy diferente a la que pensábamos.
El corto también trata sobre el envejecer y la pérdida de la memoria, y cómo esto impacta tanto en los protagonistas como en quienes los acompañan. Por último, describe, a través de una bella y cruda metáfora, el impacto que la cuarentena por el Covid tuvo en nuestras vidas.
«Más allá de 1984« es una libre adaptación de la novela de Orwell, en la que me imaginé cómo podría haber sido la vida de Julia —la coprotagonista de la historia— después de separarse de Winston. Para este corto utilicé un estilo que nunca antes había probado: el formato cómic. Fue impactante poder contar una historia en un estilo totalmente desconocido para mí hasta ese momento.
Desde cuándo sos Partner Creativo de Runway, y cómo llegaste a formar parte de este programa? Si no sos el primero argentino, probablemente estés entre los primeros.
Soy miembro del programa de socios creativos de Runway desde el 14 de septiembre de 2023. Creo que soy el primer argentino en ser aceptado en el CPP. Esto significó mucho para mí, primero por haber cumplido con los parámetros creativos que Runway considera para formar parte del programa. Luego, y no menos importante, por el apoyo que reciben los miembros del programa en forma de créditos para generar videos en la plataforma, sin costo. Un beneficio fundamental.
¿Qué avances en la generación de videos con IA te entusiasman más y cómo creés que esta tecnología puede ayudar a construir narrativas más humanas en un mundo digitalizado?
Al día de hoy, lo que estamos viendo son micro clips hechos con IA que son sorprendentes en diseño, creatividad y originalidad. A diciembre de 2024, con Sora y Veo2 a punto de ser adoptados por todos los creadores, cuando finalmente se liberen sus accesos, la calidad en la generación de videos es cada vez más realista.
Sigo pensando que el gran desafío sigue siendo contar historias, buenas historias que nos entretengan, eduquen o hagan reflexionar. Por ahora, esta habilidad sigue siendo 100% humana. Veremos en el futuro si podrá ser sustituida por la IA.
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La foto que acompaña esta nota, es una foto tomada desde un drone, para el tercer acto del cortometraje “Historias Narradas”, filmado en las ruinas de Epecuén, provincia de Buenos Aires






