Las herramientas de inteligencia artificial (IA) impulsan la creatividad de formas que nunca antes vimos. La creación de imágenes, videos o textos literarios ahora pueden realizarse a partir de escribir en un “prompt” la idea que queremos transformar en contenido.
Los detalles y características que conforman ese prompt determinarán la singularidad de la creación. Vendría a ser la instrucción, la petición que le hacemos a la herramienta a través de la narración en lenguaje natural de aquello que queremos hacer.
Esto significa una revolución en el mundo de la creatividad porque deja de ser necesario tener un conocimiento técnico para “crear”, como por ejemplo, saber cómo operar una cámara digital, un programa de diseño o tener habilidades artísticas. Sólo necesitamos poner en palabras lo que nos imaginamos y esperar unos segundos hasta que eso se transforma en una representación singular de formas y colores.
Otro dato importante para mencionar es que el contexto que rodea el mundo creativo a través de IA se nutre sistemáticamente de la colaboración entre usuarios que comentan tips y experiencias al momento de sacar el máximo provecho de las nuevas tecnologías artificiales. Ese ecosistema potencia aún más el uso de esas herramientas, haciéndolo más fácil de entender y usar.
A partir de todo esto, mi experimento creativo tomó dos herramientas – Midjourney y Runway. La primera produce imágenes y la segunda videos, siempre tomando como “input” el prompt redactado. Nutriéndome de la colaboración que mencioné, descubrí que Midjourney puede crear, entre tantas y sorprendentes imágenes, una instalación artística sobre cualquier tema. Se trata de una forma de arte contemporáneo que involucra la disposición y ubicación de objetos, materiales, sonidos en un espacio determinado.
Elegí un tema y generé el siguiente prompt: instalación artísticas sobre la justicia. Estas fueron las imágenes que creó:

Interesante observar las variaciones que produjo sobre el tema, sorprendernos con las fuerzas de las imágenes y reflexionar sobre cada una de ellas.
En la primera, la justicia aparece como una figura oculta, sombría, envuelta en un atuendo negro, rodeada por una larga falda roja en forma de cascada que brota alrededor del cuerpo. ¿Podría pensarse que ese intenso color que se despliega por las ondas de la pollera hace referencia al fluido vital que circula por nuestro cuerpo? La justicia ciertamente interviene sobre eso cuando la pena que recibe el condenado provoca su fin.
La siguiente nos muestra una justicia monstruosa, tomada de cadenas que sostienen pesas equilibradas. La justicia también infunde temor, una forma de advertirnos que el incumplimiento de las normas nos traerá graves consecuencias.
La imagen de abajo describe una justicia sin cabeza, ubicada simétricamente debajo de un yugo que sostiene balanzas y harapos en forma equilibrada. Sobre ese arnés surge una figura modesta y sencilla, con un vestido oscuro, que remarca la armonía de todo el conjunto. No hay partes que sobresalen o, de otra forma, que remarquen desigualdad. La simetría nos recuerda que todos somos iguales ante la ley.
La última presenta un grupo de cinco figuras femeninas. La idea de que sea impar nos hace pensar que siempre hay formas de dirimir la similitud de opiniones cuando es necesario provocar un desempate, característico también de la justicia. El grupo se mantiene sereno, simétricos a la imagen del centro que se presenta sobre una tarima.
El experimento creativo continuó con los siguientes pasos: elegir la primer imagen de Midjourney y transformarla en un video animado a través de Runway. Este fue el resultado:
¿Cómo podríamos interpretarlo? A mi parecer, pienso que la justicia a veces nos da la espalda.
La experimentación con herramientas de inteligencia artificial como Midjourney y Runway en el ámbito del arte conceptual ha revelado una nueva dimensión de creatividad y expresión. La capacidad de estas tecnologías para interpretar y materializar conceptos abstractos en imágenes y videos es un testimonio de cómo la IA puede ser una extensión de la mente humana, permitiendo explorar y representar ideas complejas de una manera nunca antes posible.
La instalación artística sobre la justicia, creada a partir de un simple prompt, no solo demuestra la versatilidad y profundidad de estas herramientas, sino que también invita a una reflexión más profunda sobre la naturaleza de la justicia misma. Las imágenes generadas, ricas en simbolismo y metáfora, ofrecen una interpretación visual de un concepto que es fundamental para la sociedad, pero a menudo es difícil de articular.
En última instancia, este experimento creativo es un recordatorio de que la tecnología y el arte no son entidades separadas y opuestas, sino que pueden fusionarse y colaborar para enriquecer nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. La inteligencia artificial, lejos de ser una amenaza para la creatividad humana, puede ser una aliada poderosa, abriendo puertas a nuevas formas de expresión y exploración que antes eran inimaginables. La colaboración entre humanos y máquinas en el ámbito del arte es una promesa emocionante de lo que podría venir, un horizonte en el que la creatividad no tiene límites y donde la imaginación puede florecer de formas sorprendentes y hermosas.
Cristián Parodi