Globant y Mercado Libre irrumpen en educación: ¿un ejemplo a seguir?

Por Cristián Parodi

Durante la pandemia algo muy importante sucedió en relación a la educación en nuestro país. Un hecho sumamente positivo que podría transformarse en un ejemplo a seguir al diseñar proyectos de formación para adolescentes, jóvenes y adultos. 

La noticia fue anunciada por los medios, pero sólo a título informativo. No hubo mayores repercusiones, tal vez porque no se llegó a comprender el alcance de la iniciativa que Globant y Mercado Libre pusieron recientemente en marcha.

Se trata de la formación de 10.000 jóvenes y adultos en tecnología, junto con el apoyo de Digital House, y a través de un plan de becas. Lo original de la iniciativa, lo nuevo, es que el Estado no forma parte del proyecto. Y esto marca un hito que vale la pena analizar para que otras empresas – de otros rubros – lleven a cabo ideas similares.

Dos experiencias que conozco en donde el Estado sí tuvo participación fueron la de formar a 1 millón de jóvenes en tecnología y, a nivel local, la Ciudad de de Buenos Aires, el proyecto “Codo a Codo” para formar a 5 mil adolescentes. Fueron proyectos que surgieron desde las burocracias estatales impulsados únicamente por la idea de que – efectivamente – sería muy positivo para los jóvenes, para el sector de software y para el país contar con más profesionales capacitados para trabajar en la industria IT. Lamentablemente resultaron ser proyectos que apenas tuvieron en cuenta las opiniones de las empresas del rubro. 

Así, ambos proyectos no funcionaron.

Por eso, esta iniciativa de dos empresas que enfrentan el mismo desafío de poder contar con más personas formadas para el mundo IT, que deciden poner en marcha por ellas mismas un programa de formación, sin la intervención del Estado, es un fresco aliento de optimismo en uno de los sectores (educación) más castigados por la pandemia y por su propia historia de fracasos.

Esas empresas pensaron más allá de su zona de confort, impulsadas a lo mejor por una serie de preguntas que les plantearon desafíos: ¿por qué nosotros no podemos formar a las personas que necesitamos? ¿Por qué no podríamos hacerlo en forma directa, ágil y definiendo el plan de estudios que la industria necesita?  

La iniciativa marca además el fin de otra etapa. Durante muchos años el sector productivo remarcó insistentemente la necesidad de modificar planes de estudio obsoletos, no sólo en el mundo de la tecnología. Se explicó que dichos  planes deberían adecuarse con mayor velocidad para no quedar tan rezagados en la carrera por el conocimiento, que nos obligaría a abandonar directamente la competencia. Los hitos que se alcanzan en IA, Machine Learning y  Big Data suceden con mayor velocidad. Cada seis meses conocemos un avance que dejó atrás a los anteriores (y que ocurrieron también en períodos de seis meses) 

El sistema educativo no logra comprender ni sabe cómo actuar frente a la intensidad de esos desafíos. 

La iniciativa entonces de Globant y Mercado Libre, que no es solamente un proyecto formativo sino también una oportunidad concreta de acceder a trabajos de calidad, bien remunerados aquí y en el exterior para cientos de miles de jóvenes y adultos, plantea un ejemplo a seguir por el resto de las industrias. Demuestra cómo las organizaciones sí pueden poner en marcha propuestas de capacitación en forma ágil e inmediata.

Servicios de consultoría, auditoria, publicidad, producción de contenidos y muchos otros rubros en donde resulte difícil incorporar personas con habilidades específicas, deberían seguir de cerca la experiencia de Globant y Mercado Libre para poner en marcha sus propios proyectos de formación.

Dar el ejemplo también es un excelente plan de marketing, y en un mundo con sus valores trastocados, los ejemplos hacen mucha falta.

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