En educación, ¿Google se quedó a mitad del camino?

Por Cristián Parodi

Breve introducción.

Cuando estalló la pandemia, el caos se apoderó de los gobiernos. Frenéticamente comenzaron a buscar respuestas a preguntas inciertas: ¿hay que aislar? ¿la población deberá estar encerrada en sus casas? ¿cómo se protege la salud y la economía? ¿para cuándo tendremos la vacuna? 

Seis meses después muchas de esas preguntas siguen sin respuestas y nuevas dudas se sumaron al stock de la incertidumbre. 

Dentro de ese caos, una de las medidas que casi todos los gobiernos aplicaron fue la de suspender las clases con el fin de limitar las fuentes de contagio de una enfermedad que causa muertes, y deja profundas secuelas entre los que la resistieron. 

Sin escuelas, las preguntas inciertas se trasladaron a otros temas: ¿cómo se dictan clases a distancia?, ¿qué herramientas se pueden utilizar?, ¿cuáles son las más aptas? y, fundamentalmente, ¿cómo se capacita a los docentes para que puedan usarlas?

De la noche a la mañana nos reconocimos huérfanos en habilidades para enfrentar este nuevo desafío. Comprobamos además que las instituciones que deberían ser guía y referentes para atravesar la tormenta – es decir, los ministerios de educación – tenían su GPS fuera de servicio. 

Todo se redujo entonces a las pocas o muchas habilidades de las y los docentes en poner en marcha sus clases a distancia, que no sólo significaba conocer las herramientas a utilizar sino – fundamentalmente – su impronta para autocapacitarse – impronta que también requiere apoyos para desarrollarse. Seis meses después del estallido de la pandemia pudimos observar los resultados: sólo un grupo muy reducido de docentes e instituciones pudieron implementar sus clases a distancia en forma planificada y sistemática.

El resto, la gran mayoría, no.

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En educación, ¿Google se quedó a mitad del camino?

Ya en pandemia, Google comenzó a dar señales de cómo iba a ser su contribución en educación, es decir, cómo estaba pensando ayudar a las escuelas y docentes a enfrentar los nuevos desafíos.  G Suite para Centros Educativos, su plataforma para educar a distancia, resultó ser el instrumento ideal para dar ese apoyo.

Sin embargo no evaluó correctamente el estado de las habilidades TIC en la educación pre pandemia, y su visión del desafío quedó a mitad del camino.

Describamos brevemente la plataforma. Es un conjunto de Apps entre las que se encuentran Drive, Gmail, es decir las que se usan frecuentemente. Dos ese grupo de Apps son claves en educación: Classroom y Meet.

Classroom ayuda a poner en marcha rápidamente clases a distancia. Es una herramienta ágil y, especialmente, funciona perfectamente bien en celulares. Esto habilita a cientos de miles de estudiantes sin acceso a computadoras a que puedan participar de las clases directamente desde sus equipo móviles.

Meet, por otra parte, es el complemento ideal para que docentes y estudiantes compartan un espacio de encuentro virtual para debatir, analizar y estudiar los temas que se ven a través de Classroom.

Si embargo hay un paso previo para poder usarlas. De acuerdo a Google, las escuelas deben utilizar G SUITE para Centros Educativos. Su uso es gratuito pero sólo si la institución cumple con una serie de requisitos.

Y es aquí es donde Google no comprendió la realidad del sistema educativo, por lo menos el de Argentina y el de varios países de Latinoamérica.

Uno de esos requisitos, el primero, es que la institución tenga página Web. Quien conoce algo de la realidad de las escuelas púbicas – y que también sucede en muchas de las privadas – sabrá que no todas tienen Web, y que pedirles esa condición es ponerlas a resolver algo que está totalmente fuera de sus posibilidades. Esto significa entonces que la gran mayoría de las establecimientos educativos no pueden acceder a G SUITE.

De contar la escuela con su website, debe enviar la documentación que la acredite como tal y esperar que un miembro del equipo de Google for Education se ponga en contacto para validarla y determinar el acceso (o no) a la plataforma. Según Google, esta gestión tiene una demora de 14 días. Llama la atención que una empresa TOP en tecnología tenga que llevar a cabo un procedimiento burocrático para activar una plataforma IT vanguardista. ¿No lo podrá automatizar? 

Finalmente, para los pocos que consiguen el beneficio de usar G SUITE, comienza luego el largo proceso de autocapacitación y configuración de la herramienta que en la práctica también resulta muy difícil de poner en marcha.

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¿Qué cambios podría aplicar Google para que su aporte en educación sea potente y se lo considere un ejemplo a seguir?

Google podría implementar cambios muy sencillos para amplificar el uso de su plataforma. Así ayudaría a que instituciones y docentes accedan en forma masiva a G SUITE, dándoles las herramientas que necesitan para poner en marcha la enseñanza a distancia, urgentemente necesaria en primaria y secundaria.

¿Cuáles podrían ser esos cambios?

  • No requerirle a las escuelas página Web para usar G SUITE
  • Luego que la escuela envíe la documentación que la acredite como tal, otorgarle el acceso a la plataforma en un plazo no mayor a las 48 hs.
  • Capacitar online a los docentes en el uso de Classroom, Meet y Drive. 
  • Hacer un seguimiento de cómo están aplicando las herramientas, continuar con la capacitación a los docentes y motivarlos con ideas y propuestas para que puedan enfrentar la pandemia con habilidades TIC, beneficiando así a cientos de miles de estudiantes de Argentina y de otros países de Latinoamérica que también requieren apoyos. 

Finalmente, ¿qué beneficios podría recibir Google al llevar adelante estos cambios? Ser reconocida con el máximo atributo que toda organización busca alcanzar: ser el ejemplo a seguir.

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En educación Google se quedó a mitad del camino

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