Desarrollando equipos de trabajo

Buceando en Twitter encontré este gráfico que describe las etapas que se atraviesan durante el desarrollo de los equipos de trabajo, y cómo nos afectan en energía y productividad. Resulta interesante describirlo para que veamos cómo es la evolución de los grupos, para que no desesperemos cuando las cosas no funcionen y sepamos que todo forma parte de un ciclo (nota:  en un próximo post hablaremos de las nuevas formas de liderazgo)

 

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Formar: 

El primer paso es formar el equipo que nos acompañará en nuestra misión. El “formar” nos lleva a estar en un estado de nerviosismo (“¿podremos lograr la tarea”?) que nos pone en una sensación que es una mezcla de ansiedad y optimismo (“¡sí, podremos lograrlo!”). Nuestra energía y productividad para concretar esta tarea es alta. Recién empezamos y nos parece todo maravilloso. Estamos muy motivados. “¡Tenemos el equipo ganador!”

Idear:

Con el equipo en marcha nos encontramos con la primera evaluación. ¿Qué tan realistas fuimos con los objetivos que nos planteamos? La experiencia nos dice que las respuestas para esa pregunta generarán muchas frustraciones que nos llevarán a ajustar las metas y la forma en que trabajamos. Como veníamos con la inercia de la etapa anterior, esta fase nos encuentra con energía y productividad pero la frustración de chocar con la realidad nos quitará bastante vitalidad que tendremos que reponer en el siguiente punto.

Normalizar:

Venimos “pinchados” de la etapa anterior: la realidad del desafío nos golpeó. Fuimos perdiendo energía y productividad pero llegó el momento de reunirnos y hacer catarsis. Llegó el momento de hacer valer la resiliencia grupal, de aceptar los errores y de re-armarnos como equipo. Nos fortalecemos. Comenzamos de nuevo, más realistas y más juntos. Somos más tolerantes a las frustraciones, somos más empáticos entre nosotros y con los otros. Así re-surgimos y alcanzamos nuestra máxima energía y productividad hasta que somos alcanzados por el siguiente desafío.

Ajuste:

Veníamos bien pero algo nos pasó. Necesitamos ajustar. La inercia de la productividad y energía que veníamos desplegando fue la más alta de todo el proceso. Mayormente somos realistas y confiamos en nuestras fortalezas para concretar los objetivos. Re-calculamos y seguimos. Mantenemos el grupo unido, empático y fortalecido. Recuperamos energía y productividad para continuar con nuestra labor. A esta altura nuestro grupo, nuestro equipo de trabajo, cuenta con más experiencia, aprendió de sus errores y es mucho más eficiente para encarar nuevos desafíos.

 

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Cristián Parodi

 

 

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